Yo, me meo en Borges

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    Borges-Pinochet

    “El Borges hablado, ese Borges de conversaciones, de conferencias, de entrevistas, y también el de los ensayos y las críticas, siempre me ha parecido pobre, y más bien superficial. En Argentina me citaban a menudo como excelentes las frases ingeniosas de Borges. Pues bien, siempre sufría una decepción. Aquello sólo era literatura, y ni siquiera de la mejor.”   Witold Gombrowicz.

    Así de fuerte suena: “Yo, me meo en Borges”. He de reconocer que soy punk. “No hay futuro” gritaba Johnny Rotten, y estoy de acuerdo con él. Miro a mi alrededor y comprendo a la perfección Del inconveniente de haber nacido de Emile Cioran. No hay futuro, eso lo tengo claro, y para expresar dicho sentimiento me meo en Borges, en el pedestal donde le tienen como si fuera un dios, como perro callejero; y también me cago sobre su broncínea imagen, con corrosivo excremento blanco de paloma. Y es que Jorge Luis Borges encarna la tradición de una “cultura oficial” semejante a una excrecencia del sistema fracasado que nos gobierna: icono que ahora me permito derribar.

    Detesto al Borges que apoyó con vehemencia a las dictaduras militares de Argentina y Chile; condeno al Borges clasista que miraba con desprecio a los obreros y trabajadores que sacaban adelante a sus familias con sueldos de miseria; censuro al Borges apegado a la élite institucional y cultural de su país; no me gusta el Borges continuador de una tradición literaria sin rupturas; maldigo al Borges incapacitado para escribir una novela; me avergüenzo del Borges sumiso ante las faldas de su madre, al Borges con complejo de Edipo; no me gusta el Borges impotente sexual, el asexuado, el que nunca supo comprobar la humedad de una vagina; rechazo al Borges formal y modesto en apariencia, el hipócrita de voz tierna, el Borges simulador que al final nos desenmascara Bioy Casares; desprecio al Borges ataviado con saco y corbata, con el atuendo de la formalidad, el que ya siendo un adulto pedía permiso a su madre para llegar tarde o salir con una mujer.

    Reconozco que Jorge Luis Borges escribió cuentos maravillosos, pero en su producción no todos alcanzan dicha excelencia: en ellos se distingue la misma estrategia repetida hasta la saciedad, el truco y el artificio, la pirotecnia. Borges fue capaz de escribir los mejores cuentos pero también los peores, tanto como el mismo Aleph que lo representa: una mediocre narración con un final para asombrar a los tontos. Pero incluso, ahí, la crítica no condena ese monumento de cartón piedra: la percepción de un escritor sobrevalorado. Si la figura del intelectual contemporáneo se significa por su independencia frente al poder, cuestionar la realidad, capacidad de disentir y generar corrientes de opinión, en Borges predomina lo contrario, pues él personifica al escritor sumiso ante el poder, el que acepta los convencionalismos sociales, el cobarde que rechaza el sexo, el escritor de buena factura estilística que se vende al sistema para justificarlo, o sea, el antiintelectual perfecto. Si otros escritores miraban hacia fuera, hacia el mundo para explicarlo o analizarlo, viendo la creación literaria como un canto a la libertad, Borges, por el contrario, se canta a sí mismo, sólo especula con las ideas rechazando cualquier posición crítica, para así asumirse como el escritor de la oficialidad, razón por la cual a Borges se le ha perdonado todo: sus coqueteos y alabanzas para las dictaduras militares de derechas, las que proponía, como teórico de lo abismal, para todo el continente Americano y acaso para el mundo. A Borges, repito, se le ha perdonado todo, no como a Ferdinand Céline por su antisemitismo y muy a pesar de haber escrito un monumento literario como Viaje al fin de la noche, donde asume el papel del intelectual genuino que tanto molesta al poder.

    “Yo, me meo en Borges”, insisto. Soy punk y prefiero la otra tradición, la que siempre cuestiona, la que se enfrenta al poder, la mal portada, la directa, la inconformista, la iconoclasta… Prefiero a Franz Kafka con sus novelas inacabadas, a Henry Miller durmiendo al cobijo de un puente en París, a Antonin Artaud en el manicomio, a Allen Ginsberg redactando Aullido bajo los efectos del LSD, a Jack Kerouac de viaje hacia California por la Ruta 66, a William S. Burroughs quemando en una cuchara su dosis de heroína, a Jim Morrison en éxtasis sobre el escenario, al profeta Bob Marley con sus canciones de amor y paz, a Johnny Rotten gritando “no hay futuro” y al replicante albino de Blade Runner muriendo bajo la lluvia.

    Cuando te enfrentas a Borges como lector te deslumbra, pero cuando lo haces como escritor descubres sus trucos, sus debilidades de estilo, y la tan mentada “inteligencia borgiana” se transforma es una pose, una simulación bien disfrazada, pues esa inteligencia de desploma con el Borges antiintelectual que justifica, con razones míseras, superficiales y torpes, a las dictaduras militares de derechas que pisotearon la democracia y la libertad. Yo, me meo en Borges. Viajo hasta el cementerio en la ciudad Ginebra, allí donde está enterrado, y lo hago sobre su tumba. Soy punk. Prefiero mil veces a Omar Viñole con su vaca y sus escritos irreverentes, y al Witold Gombrowicz marginal con sus rupturas experimentales diciendo: “Maten a Borges”.

    Con este escrito sé que importuno a las mentes convencionales, pero no voy a permanecer callado, prefiero mil veces seguir meándome en Borges una y otra vez, seguir escribiendo lo que siento y pienso, a pesar del parecer de los alienados por el sistema y su cultura oficial. “A mí, no me dan gato por liebre.”

    (Fotografía: Jorge Luis Borges con Augusto Pinochet)

    Pablo Paniagua celebrando el Año Borges desde la disidencia.

    Comentarios

    1. Nicolas Mattera

      21 julio, 2011

      Ante todo me parece muy provocativo tu artículo. Sin embargo, y como es lógico, no coincido. Si bien este es un debate largo que lleva ya muchos años, soy de los que que piensan que el arte supera al sujeto. El arte es perenne, el sujeto no. No desconozco el elitismo expreso de Borges, esa cultura de señoras tomando el té a las 5 festejando todos los golpes de estados habidos y por haber… y muchas otras cosas más pero a eso respondes de la misma manera que ellos. Lo único que divide el clasismo del sectarismo es el qué editorial te publica, lo demás son pamplinas. Amo la literatura de Borges y no a Borges, leo Mariategui y no se nada de su vida, lo mismo de Bakunin y se que Marx le pegaba a su mujer y que Freud era un manipulador y así eternamente. Y todo ello me importa un pimiento, lo importante son las obras (en el caso de Borges excelentes en gran parte) que han dejado, que disfruto incluso viendo la foto de Pinochet. La división entre el artista “comprometido” y el “vendido” me parece una patraña. Por otro lado, Borges realizó un corte abrupto con la literatura gaucheza de la tradición de Lugones, de modos que no fue continuista. Dudo que Miller, quien fue asiduo de jet set holliwoodense, se haya sentido muy Punk (ni en la vida ni en su obra). No creo en las etiquetas “de los convencionalismos sociales” y que vos mismo, del revés, utilizas para decir quien si y quien no y lo único que puedo decir es que cada uno de ellos han vivido como han podido, cada uno con sus propios fantasmas. Sean los de la Beats Generation o Bio Caseres.
      Estimado, te quejas de lo mismo que proclamas, quienes han hundido Ferdinand Céline y alabado a Borges lo han hecho por el precepto que el tuyo: confundir la literatura con política.

    2. Pablo Paniagua

      21 julio, 2011

      Me alegra que te vayas por el contenido y no por el tono, eso demuestra que eres una persona inteligente. El tono es cuestión de estilo, lo importante no está en el insulto. Reconozco que Borges es buen escritor, por esa razón no me meo en su obra: me meo en el hombre que no estuvo a la altura de ella, me meo en la imagen mitificada, en el hipócrita, en el nacionalista ramplón, en el antiintelectual… El mito se cae porque el hombre no lo merece, y la historia, por obligación, ha de abordar al hombre con todas sus connotaciones, cuando la crítica literaria queda para la obra.

      El intelectual discrepa, ofrece alternativas, es su obligación, y Borges no lo fue porque estuvo de parte de los que te marcan línea por donde caminar y si te sales te dan con el palo: Borges estuvo en contra de la libertad. Si el artista comprometido es una “patraña” acabamos con el impulso evolutivo de la especie humana en pos de la utopía, negando nuestra historia como seres humanos para arrojarnos en el salvajismo total.

      Yo estoy en contra del poder que somete, Borges a favor, y por eso prefiero a los escritores que marcaron distancias con la alienación del sistema. El arte verdadero se funde con la libertad para transformar la vida en obra de arte, y dar sustento moral a las dictaduras militares es poco artístico. Parte de la obra de Borges es buena, pero ese hecho no basta para querer ocultar sus defectos como ser humano: las biografías de Stefan Zweig también tienen un alto valor literario: si la vida de Balzac importa, no sé qué tanto la de Borges…

      Pablo Paniagua

    3. Papo

      21 julio, 2011

      Dudo que Jim Morrison haya molestado demasiado al Stablishment norteamericano con los millones de discos que vendia. En ese caso, la revolución es una pose, la misma pose que te quejas en Borges tal vez. Si somos capaces de censurar nosotros lo que nos plazca, aplicando una economía de los valores de lo que nosotros creemos real y verdadero, no tenemos derecho que no la apliquen luego sobre nosotros. “ (…)censuro al Borges apegado a la élite institucional y cultural de su país;” La política sobre el arte es justamente lo que aplican los censores, es decir “la política del arte”, que desestima y descalifica por conveniencia. Porque, no nos engañemos, esa política se aplica por puro pragmatismo, que nos lleva de un lado al otro… La ruptura se puede ejercer desde cualquier lado, incluso desde la elite, sino la revolución francesa, habría que desestimarla, por burguesa. Toda ruptura tiene continuidad en un sentido. Me parece muy sencillo, superficial y fácil analizar la obra de arte SOLO desde la política.

    4. Avatar de Paloma Benavente

      Paloma Benavente

      21 julio, 2011

      A mí, personalmente, me gusta la contracorriente. Me gusta bajar del podio de vez en cuando las grandes figuras de la literatura y plantearme por qué son grandes figuras, quiénes los han puesto ahí, si realmente se merecen en lugar que ocupan… Me parece un ejercicio sano, sobre todo porque hay figuras que resisten siempre cualquier embiste. Y entre ellas está Borges. El Borges escritor, los otros, no entran en mi debate. Mi postura, desde luego, comulga con el Formalismo ruso (a los que no importaban biografías, psicologías ni otra cosa que no fuese el texto) y no con el New criticism norteamericano (donde cualquier dolor de muelas que sufriese el escritor ellos lo veían reflejado en su obra). Y es desde ahí donde me fascinan los cuentos de Borges, desde el texto; desde sus textos relacionados con sus lecturas.
      Es cierto que Borges era un rarito, un amigo de los dictadores, un tipo que prefirió leer a vivir; ni siquiera se puede mirar una foto suya sin sentir cierto rechazo físico hacia ese ojo caído, la boca descolgada… con su pan se lo coma. Él ha trascendido lo humano para convertirse en literatura. Borges, el pobre -o el afortunado, según se mire-, se ha convertido en sus libros. Lo demás, aunque no esté mal saberlo, es fetichismo; es accesorio.

      • Pablo Paniagua

        21 julio, 2011

        Resulta contradictorio decir que se está a favor de revisar a los personajes históricos, para ver si de verdad merecen el lugar que ocupan, y luego declarar que hacerlo es fetichismo o accesorio. ¿En qué quedamos? ¿Se puede hacer con cualquiera pero no con Borges?

        Pablo Paniagua

    5. Pablo Paniagua

      21 julio, 2011

      Cito a Jim Morrison porque me interesa su mensaje contracultural y antisistema, moleste o no al poder (debo señalar que Morrison fue arrestado sobre el escenario por comportamiento obsceno, y juzgado por ello), y la revolución contracultural de los años 60 no es una pose, cuando también se emparenta con la lucha de los derechos civiles y la oposición a la guerra de Vietnam. Morrison fue fiel a su pensamiento hasta el final, cuando murió, en circunstancias extrañas hasta hoy no aclaradas, en los baños de un club nocturno o en un hotel de París (existe la teoría de que, al igual que John Lennon, fue asesinado por la CIA).

      He de señalar, asimismo, que mi texto no es de tintes políticos, pues en él abordo a Jorge Luis Borges en su faceta humana, para mostrar otra versión contraria a la del escritor mitificado.

      Pablo Paniagua

    6. Avatar de Paloma Benavente

      Paloma Benavente

      21 julio, 2011

      El “revisionismo” al que me refiero es al de la literatura -exclusivamente al de la literatura-; plantearse si un escritor que en su día fue considerado un grande debe su fama solamente a una campaña de marketing o si realmente su fama es merecida.
      Esto es:
      Pregunta: ¿Borges es buen o mal escritor? Respuesta: Borges es un genio.
      Pregunta: ¿Borges fue un buen tipo o un mal tipo? Respuesta: eso, en la Literatura con mayúscula, no importa.
      Pregunta: Si Borges fue un mal tipo ¿debe ser considerado entonces, por obligación moral, por respeto a la humanidad, un mal escritor? Respuesta: ¿de verdad alguien se plantea esa pregunta después de leer un cuento de Borges?

    7. Pablo Paniagua

      22 julio, 2011

      Pues te conformas con muy poco para declarar la genialidad (seguro eres argentina y lo tuyo es cuestión de patriotismo), porque Borges, hay que reconocerlo, es un buen escritor, pero con algunas limitaciones: se repite demasiado en ciertos términos o palabras, se repite en sus recursos narrativos (trucos y artificios), el fondo de sus historias siempre es el mismo, estuvo incapacitado (siendo tan “genio”) para escribir una novela, y no toda su producción alcanza la excelencia (escribió, también, cuentos muy malos). Borges no es un genio, es un buen escritor con un estilo muy peculiar, nada más. Para genio el de la lamparita…

      La calidad humana sí importa, a pesar de que la obra en su conjunto sea buena. La historia, repito, debe abordar ambas facetas.

      Tu última pregunta no tiene sentido… y yo, después de leer un cuento de Borges, tan malo como “El Aleph” o “Ulrica”, tengo mis dudas y pienso que Borges es un escritor sobrevalorado.

      Tú eres de los que participa de la mitificación borgiana, para sacar lustre a su broncínea imagen, ícono del nacionalismo argentino, y contra esa percepción distorsionada va mi escrito, para bajar a Borges del pedestal donde le tienen como si fuera un Dios, cuando, en realidad, es una “cimitarra de hierro”.

      Pablo Paniagua

    8. Avatar de Paloma Benavente

      Paloma Benavente

      22 julio, 2011

      Me temo que voy a ser un poco extensa en este comentario, pero creo que la ocasión lo merece.
      Los cuentos de Borges pueden resultar complicados de comprender. Usa infinidad de referencias literarias, algunas con tantos detalles que resulta difícil discernir cuáles son reales y cuáles falsas. Gran parte del juego borgiano radica en este artificio de ironías.
      Su obra es un gran lamento del tiempo finito del hombre inmerso en un universo infinito; el caos ordenado de los laberintos a los que el hombre está sometido por la vida; los malditos espejos que desdoblan la personalidad; los ríos que fluyen, símbolo del tiempo que se escapa; el destino azaroso (loterías); el conocimiento absoluto e infinito imposible de conocer(bibliotecas); la muerte como final y como principio de la vida porque el tiempo, en su enrevesamiento, es circular. Y sobre todo, la imposibilidad de la Hermenéutica (interpretación de los textos) para abarcar todo el conocimiento y para explicarlo.
      Justo en el Aleph están estos símbolos.
      Además de las referencias metaliterarias: Beatriz Elena Viterbo, mujer “muy ligeramente inclinada” y de maneras torpes y embobadas es una mezcla irónica de la Beatriz Portinari de Dante Alighieri y de la bella Elena de Troya que fue el detonante humano de la guerra de Troya.
      No es casual que el Aleph se encuentre en el sótano; Dante en su Divina Comedia comienza su periplo por la totalidad de la humanidad por el Infierno (situado “abajo”).
      Si en el Aleph se puede contemplar todo, en la Divina Comedia se visita toda la humanidad.
      El pomposo Carlos Argentino Daneri es poeta (Dante, Virgilio -guía de Dante en su viaje- y Borges también lo son), y se empeña en explicar cada uno de los versos de su interminable poema. Borges se ríe de lo que más le preocupa: interpretar un texto es interpretar el mundo. Si Daneri hace un poema horrible y además le da una interpretación errónea, su visión del mundo no sirve. Pero resulta que le dan un premio literario mientras que al Borges del cuento no le dan ni un solo voto (¿ironías de la vida?, ¿una mala jugada del destino?, ¿la visión de Daneri es la realmente válida?).
      Para terminar, no sé si podrás coincidir conmigo, pero otros cuentos, tan maravillosos como este, son El muerto (el mito del hombre que se cree amo de su vida y no es más que una pieza de ajedrez del destino), La casa de Asterión (el Minotauro cuenta su propia historia sin ser consciente de que es una aberración de la naturaleza) o La búsqueda de Averroes (la imposibilidad de interpretación de este pensador andalusí por comprender la Poética de Aristóteles ya que en el mundo musulmán no existe el teatro).

    9. Pablo Paniagua

      22 julio, 2011

      Lo que mencionas son las claves del estilo narrativo borgiano, donde hay cuentos muy buenos, como “Las Ruinas Circulares” y “El Inmortal”, y otros no tan buenos como “El Aleph” y “Ulrica”. Los dos primeros son obras maestras, al igual que “La Lotería de Babilonia”, “El Espejo y La Máscara” y muchos más, pero eso no basta para mitificar a un escritor y declararle genial (algo que yo hice, y lo reconozco, en su momento). Borges no es bueno, es muy bueno, y por ello me desengañé cuando le pregunté a una joven Argentina si había leído a Borges y su respuesta fue la siguiente: “Yo no leo a Borges porque apoyó a la dictadura militar Argentina”, dato que yo desconocía por haberme enfocado, exclusivamente, en la obra; entonces, fue cuando se me derrumbó el mito porque la calidad humana sí me importa, y un enemigo de la libertad es enemigo del arte, de la libertad de creación y pensamiento, y ése simple hecho me hizo ver a Borges desde otra perspectiva, con todos sus defectos, y así, de pronto, su obra se ensombreció ante mis ojos. Borges ya no era el mismo y comencé a descubrir las deficiencias de estilo, sus incapacidades, sus repeticiones conceptuales y “refritos”.

      Ahora, como ser humano, me veo con la obligación moral de derrumbar al mito, pues la propaganda de la oficialidad pretende implantar la visión falsaria de un escritor que, en realidad, no estuvo a la altura de su obra.

      Acabo de publicar en México “La novela perdida de Borges”. En ella realizo un ejercicio metaliterario y experimental aplicando los conceptos borgianos de forma fractal, y lo hago escribiendo una novela, precisamente la que Jorge Luis Borges no pudo escribir: bajo al mito del pedestal, le pongo con los pies sobre la tierra, mostrando al escritor de carne y hueso además de su conciencia. Por esta razón, además, me meo en Borges.

      Pablo Paniagua

    10. Avatar de Paloma Benavente

      Paloma Benavente

      22 julio, 2011

      Lo que he dicho sobre el Aleph son algunas de las claves del Aleph, para eso me he tomado la molestia de decir, aunque por encima, la simbología que maneja este cuento.
      En cuanto al resto, no me queda más remedio que remitirte de nuevo a mi post anterior:
      “Si Borges fue un mal tipo ¿debe ser considerado entonces, por obligación moral, por respeto a la humanidad, un mal escritor? Respuesta: ¿de verdad alguien se plantea esa pregunta después de leer un cuento de Borges?”.
      Literatura y moralidad no son lo mismo. No tienen nada que ver la una con la otra. En muchas ocasiones, incluso son enemigas. El verdadero refrito es pensar que la literatura salvará el mundo, que nos hará mejores, que nos eleva moralmente. Erigirse con la moralina de “si has sido mal chico, nadie te leerá” (como si hiciesen falta más justicieros) ya lo hicieron en su momento negándole el Nobel.
      Puedes añadir a su biografía que Borges fue castigado por el peronismo y sacado a patadas de su puesto de bibliotecario y reconvertido en inspector de pollos, gallinas y conejos en las ferias municipales.
      ¿Eso convierte a Borges en mejor o peor escritor? Porque ahí sí fue perseguido por el establishment a causa de sus ideas políticas antipopulistas. Pero supongo que es más atractivo Jim Morrison que fue perseguido y juzgado por bajarse los pantalones encima de un escenario; eso sí que es auténtico.
      Y con esto, no trato de dar la impresión de que defiendo la figura de Borges. Yo defiendo, disfruto, caigo rendida ante la literatura de Borges. Si el resto no puede hacer lo mismo, es una pena, porque me parece que se están perdiendo algo verdaderamente digno de salvar de la quema. Y más si para demonizar a Borges se toman en cuenta aspectos que, como ya dije también en mi primera respuesta, nada tienen que ver con la relevancia de su obra.
      Porque biografía y literatura, aunque nos empeñemos y por mucho que cueste verlo, tampoco van juntas de la mano.

    11. Felipe Ferrante

      22 julio, 2011

      Me parece muy acertado no confundir calidad literaria con moralina…bravo Paloma y Nicolás!
      Un buen y arriesgado artículo Pablo Panyagua. No sé si será acertado, una cosa si es cierta…dará que hablar.

    12. Pablo Paniagua

      22 julio, 2011

      Quieran o no, en mi texto se habla de Borges desde dos perspectivas: la humana y como escritor, que en su existencia terrenal las vivió a la par y, por ello, ahí se aprecia al hombre de carne y hueso. Ése es un acercamiento más real a la figura de Borges desposeído de toda mitificación, como personaje histórico, aparte de que su obra sea muy buena, aunque, repito, no todo alcanza la excelencia.

      Personalmente, para admirar al escritor también he de admirar a la persona, todo dentro de un mismo “paquete”, y Borges se me desdibuja como el mito que algunos quieren implantar basándose exclusivamente en una obra que deja ver, en ocasiones, sus limitaciones y deficiencias de estilo.

      La mitificación sólo sirve para distorsionar la imagen verdadera, y, por tal circunstancia y por veracidad histórica, estoy en contra de presentar mediante dicho proceso a cualquiera que, por méritos (ya sean buenos o malos) pase a formar parte de la historia. La mitificación es una versión tergiversada de la realidad: admiren la obra de Borges, pero dejen de mitificar al escritor.

      Eso es justicia histórica. Respecto a la “moralina”, es un término que se emplea para adjetivar cuestiones relacionadas con la falta de apertura moral que van contra la libertad, que, en este caso, no es aplicable a la tesis propuesta a través de mi texto, sino todo lo contrario.

      El juego borgiano, precisamente, se basa en aspectos relacionados con lo que arriba expreso: ¿Se imaginan una historia escrita a partir de hechos ficticios que se tome como verdadera? Bajo ese principio, por ejemplo, Borges escribe “La lotería de Babilonia”, “La biblioteca de Babel” y otros tantos cuentos, pero dicho proceso es acertado para la ficción literaria pero no para la veracidad histórica.

      Pablo Paniagua

    13. Pablo Paniagua

      22 julio, 2011

      Para que entiendan mejor mi punto de vista, debo agregar lo siguiente:

      Si eres un mero lector de buena literatura una gran parte de la obra de Borges te dejará satisfecho, pero si te dedicas a escribir y Borges es uno de tus maestros, como una especie de padre literario, ya no te importará sólo su trabajo: también querrás saber del hombre, quién fue tu padre; y ese padre literario, la verdad, me defrauda hasta el grado de rebelarme contra él y así lo declaro a los cuatro vientos. ¿Creen que no admiro su trabajo? Claro que lo admiro, pero soy mucho más exigente que ustedes.

    14. Avatar de gaston_85

      gaston_85

      19 septiembre, 2011

      Admiro tu comentario, tu visión si bien no la comparto, me parece del todo correcto que la des. Nadie es tan sacrosanto que no pueda desmenuzarse su figura, o al menos dar otra apreciación de su pensamiento. Creo que esta es una de las tantas posibilidades que podemos dar sobre la figura de este personaje. Si apoyó o no la dictadura no puede ser irrelevante. Para bien o para mal, Dante apoyó la monarquía absoluta y ese no es un dato futil. O como buen “punk” diría “al pedo”.

    15. Avatar de gaston_85

      gaston_85

      19 septiembre, 2011

      El punto es ¿Podemos hablar de “divino” Borges sin hacer ver que es “divino? (ello con la sutileza del lenguaje que nos regala Hegel con respecto al divino Platón, que en mi opinión si es divino). ¿Dante también es un “divino”? ¿Hasta dónde llega la certeza sobre uno u otro para no poder ver sus vicios? Demos gracias a Dios (o a Johnny Rotten, en tu caso) de poder ver siquiera tras esos gruesos librecos, tras obras monumentales y tras esos personajes ya inasibles, para poder enturbiar sus lustres con nuestras filisteas palabrocas.

    16. Avatar de tomasina

      tomasina

      25 septiembre, 2011

      Si tanta importancia tiene para vos Pablo, la moralidad del autor, no entiendo por que no averiguaste antes, sino que una chica te lo comento…no tiene mucho sentido…
      Y en cuanto a lo del mito:
      Aca, en Arg. y en cualquier parte del mundo, Borges es simplemente un escritor, mas o menos reconocido, un Gran escritor en el caso de Arg., pero no es un símbolo de la dictadura, ni un referente de la derecha. El personaje nunca se comió al autor.
      En que caso si; en el caso de Maradona, por ej. Símbolo argentino, por el fútbol? Si un poco, pero mucho mas por sus múltiples escándalos y su personalidad avasalladora. El personaje se comió al jugador de fútbol.

    17. doble pe

      25 octubre, 2011

      Yo soy un mediocre y a mucha honra porque me encanta Borges y ya dijiste que Borges sólo sorprende a los pendejos como yo. Gracias. El caso es que soy el más grande de los pendejos habidos y por haber… y a mucha honra. Borges me sorprende. Que era posero… ¿y qué? todos somos poseros… hasta tú con tu letanía de “soy punk”. Ya nada más te falta negar tres veces a Jesucristo para hacerla completa. Que era “quintito” (virgen, pues, o demi-vierge, lo que sea)… ¿y qué? Tú sí que eres todo un gigolo, ¡Viva, Macho! Que era fascistoide (o completamente fascista, ya de plano)… ¿y qué? Con ese y otros defectos aún así escribió obras maestras, inmortales de la literatura. Qué alfeñicada tu premisa de que no-todos-sus-cuentos-son-buenos. Los escritores se conforman con escribir una sola obra maestra en su vida, aunque antes de ella hayan escrito pura mierda. Borges tiene más de una. Los dedos de ambas manos no alcanzan para contarlas. ¿Cuántas has escrito tú? Que no escribió novelas… ¿y qué? (esto de las letanías se pega: yo hasta me meo en mí mismo por haberme hecho tan predecible en un sólo párrafo) En esa crítica tuya tu error es tan obvio que no me vale la pena explicártelo con piedritas.

      ¡Viva Borges!

    18. Avatar de marcof

      marcof

      25 octubre, 2011

      Hola! Que quilombo que se armo! Terible! Esta bien ser provocador, la literatura creo que tiene mucho de eso. Bien por eso Pablo.
      Despues estoy en la corriente mayoritaria que piensa que Borges era crack. La rompía. Puede no gustarte, es tema tuyo. Tampoco podrias esperar que a todos les guste el punk. Yo no entiendo como hay gente que no le gusta black sabbath, pero bue…. eso es lo divertido que tiene la individualidad de las personas.

      Respecto de la otra cuestion, tambien concuerdo con la mayoria. JLB Era oligarca, gorila y feo, pero eso nada tiene que ver con la literatura, que tendria que ser por lo cual se lo juzgue.

      Salud!

    19. Avatar de acaldeiro

      acaldeiro

      2 enero, 2012

      A veces se pone de moda golpear a los grandes. Pegarle a Borges, pegarle a Cortázar (esto último sería para mí un dolor personal), pegarles con saña, con la lengua suelta, con el lenguaje más soez que se pueda. Personalmente siento que es una pose, un montón de ruido y humo pero sin la explosión, tal vez artificios para ocultar que uno, mal que pese, no es Borges. Yo digo: ¿no podés decir, tan solo, que no te gusta? ¿O que no te gusta tanto? Aunque claro, decir eso no atraería tanto la atención ni despertaría el interminable rosario de comentarios que ha despertado. Me atrevería a poner en duda algunos de tus puntos sobre lo criticable en Borges, ya que responden a prejuicios e ideas no del todo exactas ni verdaderas, pero no es la cuestión. La cuestión es que es un escritor valioso, y que para algo existe la diversidad. A mí no me gusta demasiado el punk, por ejemplo, pero puedo asegurar que no me mearía en vos. Tal vez me mearía en Franco, o en Hitler, pero en Borges o en vos, no.

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