Ofrerte el licor de las cerezas dulces de mi boca.
Bañarte a besos, como las gatas.
Lamerte de pies a cabeza,
trazando hilos de caricias coloradas.
Humedecerte todo a lo largo y ancho
de tu robusto cuerpo.
Enmarañar tu cabello con el oleaje de mi deseo
y hacer surgir al león que llevas por dentro;
sentir al depredador devorando a su presa,
tras un largo tiempo de acecho.
Ser alimento de ese salvaje instinto,
que nos enardece por dentro,
que nos hace recorrer el lecho entre zarpazos y abrazos.
mostrar las marcas de tus colmillos
en la delicada piel de mi cuello,
como un trofeo del incontenible impulso
de nuestro desbordado deseo.




DANIEL MIRANDA
“…Ser alimento de ese salvaje instinto…” ME ENCANTÓ AMIGA….MUY SENSUAL Y DULCE….
Eugenio Ortiz Magro
A mi me encantó más y no es competencia
“Beber el licor de tus cerezas dulces”