En la cumbre del monte fronterizo
a los límites de tu valle.
Con capullos de caricias tersas
Cubrí el cuerpo de tu lancero erguido.
Desde los pies, a la cabeza, encendido.
Por el fuego abrazador del deseo.
La luna y las estrellas,
fueron testigos.
De los cuidados que brinde,
a mi soldado herido,
en el campo de batalla.
Tendido.
Y al ardor de sus lesiones,
solo pensaba,
en poder refrescar,
su alma, prendida.
en el cáliz húmedo de mi cuerpo.
La fuente brotante de mis anhelos.




DANIEL MIRANDA
WOOOWW….MUY BELLO…SU EROTISMO NUNCA PODRÍA OFENDER….MUCHAS GRACIAS ANAEL….
Nicolas_Mattera
Como el anterior que leí, hermoso!!
Omar Leon
SI ESTO NO ES LA CUMBRE DEL EROTISMO NO SE QUE ES FABULOSO ANAEL
eugenio ortiz magro
que se puede decir ante tamaña belleza?