Solo para tus ojos

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    rueda-fortuna

    …Debes rasgar las cuerdas pasando el arco completo mientras haces una pausa —reiteraba imperante mientras yo, ausente, la miraba sin verla.

    Es un recuerdo antiguo, un rostro que te es imposible ubicar, un aroma que te transporta a la niñez, una foto descolorida, anacrónica. Solo había un porqué, una excusa, un regusto amargo al final de ese bocado exquisito… aquel recuerdo versaba sobre algo que aún estaba por venir. Estabas, a tu entender, recordando el futuro y el sudor frío de tu rostro te decía que aquel recuerdo no te estaba sabiendo bien.

    Sin mediar palabra cogiste tus cosas y saliste de la academia, alma que lleva el diablo, pensando cómo ganar tiempo y burlar tu destino…otra vez.

    Huellas en la arena, sigues los pasos de otro que anduvo este camino, tus pies ya  estuvieron allí… eras tú. Conjugas miedo y excitación, ya lo hiciste otras veces, ya lo sabes hacer. A cada acción ves el engranaje del Ser y de cómo la sanción del Alfa y el Omega te celan en un escaque del juego que conduce allí donde sabes que ella te aguarda con la afilada pasión en sus anhelantes labios, sensual boca de espanto, aborrecimiento y deseo. Ojos oscuros que se han bebido todo lo bueno que hay en el mundo…

    ¿Detrás de cuántos rostros la viste, recuerdas? Cuántas marionetas aparecieron en la escena de tu vida señalándote el camino a ratos con insinuaciones y las más veces a empujones. Aprendiz de Houdini , te zafaste siempre, te escurriste  por el desagüe como gota entre un millón. Disimulando mientras abandonabas el baile por la puerta de atrás, mientras las campanadas anunciaban la hora bruja y, sortilegio menor, tu montura se transformaba en un ratón. Supiste inventar nuevos caminos sobre la nada, repartir naipes venecianos con las manos del tahúr y jugar al envite, al órdago y al farol. Añadiendo más tiempo a tu tiempo, bebiendo del sinsabor. Sabías que no podías más que postergar lo inevitable… y aún así lo hiciste sólo porque te dijeron que era imposible.

    Has visto el hilo y trama, el tejido se cierra y el círculo es perfecto. Aún recuerdas sus palabras… aquellas que un día en tu oído susurrará ¿te entregarás ahora?

    Hueles los magnolios a punto de florecer, el Astro Rey declina arrastrando con su luz los secretos, los anhelos y los ecos de la ciudad. Allí donde se pliegan todas las cosas, donde el horizonte separa un plano de otro, te apartas un instante dejándolo pasar. Escondido del indisoluble, aguantas un paso, un paso que a esfuerzo, bien parecen diez mil. Gritos silenciosos, conjuras al firmamento y pulsión del Yo.

    Prosigues tu camino a contrapunto para no ser hilado en la trama, para no dejar todo lo creado en manos de un vil e inefable Hado que como a otros, te ha retirado su favor.

    Lo notas en el aire, en la brisa y en el canto de los pájaros, el gran juego se ha roto y las marcadas cartas del destino yacen a tus pies. Pisoteas el tablero infame y tu alma vuelve a sonreír. El juego ha vuelto a empezar, lo recuerdas y ahora habrás de decidir qué hacer con tu tiempo…

     

    CxF

    Comentarios

    1. Nicolas

      12 noviembre, 2011

      Bueno, bueno, raro este cuento, distinto tal vez ¿autobiografia? ¿biografia vivida? ¿necrologia de anticipación?
      Un relato intenso, hay cosas que hay que vivirlas para comprenderlas!
      Saludos!

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