El hombre del bolígrafo

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    —Las campanas de la iglesia están tocando a muerto —le dije soltando la pajita de rayas amarillas, sintiendo cómo el agridulce y frío limón me refrescaba la garganta.

    —Sí —me dijo acercándose y besándome en la mejilla, como siempre que nos encontrábamos—, he visto el coche fúnebre viniendo hacia aquí.

    Mientras se sentaba a mi lado recordé el día que la conocí hace ahora unos cinco años. La observaba mientras intercambiaba unas palabras con otra chica al otro lado del aula. Faltaban unos minutos para empezar el primer claustro del curso y me atreví a pensar, sin saber por qué, que Marta no encajaba allí, en aquella escuela de enseñanza infantil y primaria donde nos había tocado trabajar aquel septiembre.

    Unos meses más tarde, después de intimar con ella, confirmaría mi teoría.

    —Hace un calor insoportable —me dijo detrás de sus gafas oscuras—. Creo que yo tampoco voy a tomar café, ya tengo suficiente adrenalina corriendo por todo el cuerpo.

    Levantó la mano buscando la mirada de la camarera y cuando esta se acercó, pidió un refresco de naranja.

    —¿Qué te pasa, Marta? —le pregunté, apoyando mi mano en su brazo—. Me has dejado bastante intrigada con tu mensaje. ¿Se trata del vasco? ¿Te ha llamado?

    —No, no… —contestó bajando la mirada para añadir— ya me gustaría a mí.

    Me asombraba el tono nervioso de su voz y su moverse intranquilo en la silla. Quien conozca a esta chica bien entrada en la treintena, dirá de ella que podría pasar desapercibida en medio del trajín en que vivimos. La discreción que la caracteriza se agudiza por su relajada, solitaria y silenciosa forma de vivir.  Podría parecer que es una persona antipática o esquiva, con su melena recogida en una coleta, la mirada escondida detrás de sus gafas oscuras y su caminar solitario y cabizbajo. Sin embargo, cuando has compartido mesa y charla con ella varias veces, te das cuenta de que es una persona que sabe escuchar, en quien se puede confiar y que siempre que lo necesites te echará una mano.

    —Y entonces —insistí—, ¿vas a decirme qué es lo que te preocupa tanto o qué es lo que te ha pasado?

    —Sí, claro que si – me contestó asintiendo con la cabeza-. ¿Te acuerdas del tipo que te hablé que conocí en el viaje del mes pasado, aquel que es
    profesor de instituto?

    - Bueno, creo que si- contesté intrigada- pero me comentaste que había muchos profes en el viaje y no sé exactamente a quien te refieres…

    - Si, nena- que así solía llamarme cariñosamente- aquel que te comenté que hace poco se quedó viudo y que éste era su primer viaje después de la muerte de su mujer…

    Marta se calló al acercarse la camarera sujetando una bandeja llena de vasos de distintos tamaños y botellas de cristal.

    - Un refresco de naranja ¿Cierto?- dijo la chica, con un marcado acento sudamericano- Son tres euros con diez, por favor.

    Abrí la cremallera de mi portamonedas y deposité encima de la bandeja la cantidad exacta que me pedía, intrigada en la conversación con Marta y en
    descubrir el motivo de esa mueca de preocupación en su cara, tan ajena a ella.

    - Vale, si. Ya me acuerdo- le dije mientras agarraba mi vaso de limonada para dar un trago- algo me comentaste de eso.

    - Ya. Pues verás. El jueves quedé con Laura para cenar algo por aquí y estuvimos un rato pensando donde ir- empezó a explicarme recuperando un poco la tranquilidad que la caracteriza-. Pensé en ir a la plaza, donde Pepe, pero la terraza estaba llena y dentro hace mucho calor. Total, que al final fuimos a esa pizzería de la Calle  Mayor, que tiene también una terraza donde se está muy a gusto.

    - Si, conozco esa pizzería- le dije medio nerviosa sin encontrar la relación entre el tipo del viaje y la cena con Laura-. Pero sigue- la animé-
    que me tiene en ascuas.

    Sonrió y dio un sorbo a su refresco.

    - Pues estábamos ya por los postres cuando escuché un “hola” detrás de mí y al girarme, me lo encontré allí plantado- me dijo levantando las manos en un gesto de total impotencia- Se me queda mirando, tieso como un palo y con un bolígrafo en la mano.

    - ¿El tipo del viaje, el profesor?- pregunté incrédula-¿Estaba allí cenando con alguien?

    - No, eso es lo mejor- me dijo soltando una risilla nerviosa- Laura me dijo que ella se pensaba que era un camarero, porque el tipo llevaba un rato de pie, detrás de mí, sin moverse…allí plantado como un pasmarote y con el boli en la mano.

    - Pero…a ver….vamos a ver… Estaría allí cenando y te lo encontraste por casualidad… ¿O qué?

    - Que no, que no…que no estaba ni cenando ni nada…

    - Pero y entonces ¿qué quería, qué te dijo?- insistí- porque algo te diría, digo yo… ¿Y para qué quería el bolígrafo?

    - “Otro día te daré otra sorpresa”. Eso me dijo… ¡Eso me dijo! Te puedes imaginar cómo me puse, Carmen, no daba crédito…. mira, mira- me dijo
    acercándome su brazo- aún se me pone el bello de gallina.

    - ¡Joder, Marta! Y a mí…pero vamos a ver, porque no entiendo nada- dije moviendo los brazos como pidiendo orden en una sala llena de gente- Este
    hombre… ¿Dónde vive?

    -¡En Tarragona!- contestó Marta con unos ojos abiertos como platos- Es profe de un instituto de Tarragona.

    - Pero sabe dónde vives ¿Le diste la dirección en el viaje o qué?

    - Qué va. Lo único que intercambiamos, todos, fueron las direcciones de correo electrónico para enviarnos fotos, pero no le di ni mi teléfono ni mi
    dirección. Habíamos comentado más o menos de donde somos, nuestros trabajos y esas cosas…

    Calló un momento y sacó un cigarrillo. Me alargó el paquete y esperó que lo tuviese en la mano para ofrecerme fuego.

    - Cuando íbamos de excursión y coincidíamos en los coches o en las tiendas de campaña- me dijo dejando escapar una bocanada de humo-  comentábamos un poco de nuestra vida, pero nada más.  Ya te comenté que empezó a comportarse de forma rara conmigo en el viaje y que no me hacía ninguna gracia estar con él.

    - Si, eso me lo dijiste. Que te comparaba con su mujer y todo eso…joder, ¡qué yuyu me está entrando! – le dije agitando la mano- Pero sigo sin entender cómo leches te ha localizado. No lo entiendo.

    - Pues por eso estoy así, porque no sé cómo me encontró. Solamente sabe que vivo en este pueblo, pero nada más.

    Pensativa, dio otra calada a su cigarrillo  y acercó la colilla al cenicero, dándole unos suaves golpes y dejando caer la ceniza dentro.

    -  Y encima- añadió con un todo de otal incredulidad- encima,  me dice que otro día me va a dar otra sorpresa… ¿Y si me sigue a casa, y si….?

    - Marta, ¡Eh! ¿Estás bien? Nena… ¿Qué te pasa?- le pregunté inclinándome hacia ella y agitando su brazo.

    El color de la cara de mi amiga desapareció de golpe y con el rostro desencajado, mantenía la mirada fija en algún punto de la plaza que yo no
    alcanzaba a adivinar por más que miraba a un lado y a otro.

    -Me estás asustando- insistí- ¿Qué pasa Marta? ¿Te encuentras bien?

    - Ahí – consiguió articular a duras penas- está ahí…está ahí….me mira, me está mirando.

    - ¡Joder!- dije buscando con la mirada la causa del malestar de mi amiga- ¿Quién está ahí, Marta?- y en el mismo momento en que decía esas palabras, caí en la evidencia- …Ah, no…no puede ser…- dije incrédula sintiendo como un escalofrío de pánico me recorría la espalda- no me jodas…si es una broma ¡No tiene ninguna gracia!

    Pero el rostro pálido de mi amiga y su imagen, que se me antojaba como un plano de una peli en pause, me hacían descartar la posibilidad de que todo fuese una broma pesada. Más bien, empezaba a ser un episodio de novela policíaca.

    Comentarios

    1. Avatar de VIDAL

      VIDAL

      5 diciembre, 2011

      MUY BUENO. LA TENSIÓN SE MANTIENE TODO EL TIEMPO. SUPONGO QUE HAY MÁS. ¿LO VAS A PUBLICAR? AVÍSAME, PORFA, LO DEL TÍO DE TARRAGONA NO ME VA A DEJAR DORMIR ESTA NOCHE… JEJEJ
      OJO CON LAS FALTAS TIPOGRÁFICAS Y LAS DE ORTOGRAFÍA, EL VELLO SE ERIZA CON V…
      ANIMO, ME HA GUSTADO MUCHO

    2. Avatar de Carmen

      Carmen

      6 diciembre, 2011

      Gracias Vidal! Y gracias por las sugerencias. A veces se me escapa alguna falta. estaré más atenta!!`
      Habrá más. Te avisaré.
      Gracias!!

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