En la cola del cine

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Se estaba yendo cuando me di cuenta de que hacía tiempo que no se reía con la boca abierta. Fui un torpe que no supo ver que todo se acababa. Pero justo en ese preciso momento en el que arrancó el coche y bajó despacio toda la avenida, comprendí que nunca más volvería a contar los lunares de su espalda. Qué más dan los motivos si se ha ido y solo me ha dejado un reguero de caricias muertas y el olor de su perfume haciéndose fuerte en el armario. Lo que importa es que se estaba yendo cuando en mi cabeza se levantaban en armas todas las cosas que nunca le dije. Se amotinaron todos los te quiero que nunca pronuncié, todos los abrázame fuerte que tengo miedo de perderte, todos los quédate aquí, así, pegada a mí por toda la eternidad.

Se fue y la avenida se quedó desierta y en silencio. Granada de pronto se convirtió en territorio hostil. Cada esquina de esta puta ciudad, cada parque, cada portal, cada callejón donde le mordí la boca, donde la besé, donde escondí mis manos bajo su falda, ahora me escupían a la cara mi fracaso. Se fue y yo volví a la ginebra y a los pasos de cebra que cruzaban el amanecer en todos los bares donde alguna vez nos emborrachamos hasta desafiar al alba. Esos mismos bares que ahora me parecían más oscuros y más sucios. Se fue y se terminaron los buenos días con la soberbia belleza canalla de sus ojeras. Se fue y no tardé en comprender cómo duele la certeza de saberte solo y sin nadie que te espere en casa. Se fue y el teléfono enmudeció. Ya no sonaba a deshoras para que una voz adormilada desde el otro lado me dijera que me amaba y que me necesitaba junto a ella.

Se había ido y yo había aprendido a bailar bajo el aguacero. Ya no me dolía encontrarme ese tanga negro suyo que habitaba, como un despistado okupa, en el cajón de mis calzoncillos. Ya no buscaba su reflejo en el espejo de todos los escaparates. Se había ido y su nombre dejó de ser una letanía en las resacas. Se acabó el tiempo de buscarla en los polvos sin compromiso de cada fin de semana. Se había ido y a mí se me borró el tatuaje que sus labios me hicieron en el alma. Se había ido y yo recuperé la calma y el aburrimiento de las tardes de domingo.

Pero hoy la vi, de refilón, caminando con otro tipo. Abrazados y mirando su reflejo en los escaparates de un centro comercial. Llevaban en el rostro pintada la estupidez de las primeras citas. Yo estaba haciendo cola para entrar en el cine con una mujer que no me importaba una mierda. A decir verdad, ni quería ver la película ni hostias. Solo quería que la película terminara pronto, tomarme un par de ginebras y llevarla a cualquier hotel de las afueras y arrancarle la falda y contarle cien mil mentiras y follarle hasta el alma. En la distancia pude ver que el tipo le dijo algo. Ella, se rió con la boca abierta y me reconocí en él. Supongo que alguna vez yo la miré con esos mismos ojos. Alguna vez la abracé por la cintura de igual manera. Alguna vez pensé que éramos eternos e indestructibles. Alguna vez pensé que éramos felices.

Seguí aguantando la cola y ella se perdió en un mar de adolescentes que salían de ver Crepúsculo o alguna mierda parecida. Caí en la cuenta. De nuevo se estaba yendo pero, esta vez, con otro tipo de la mano. Miré a la mujer que me acompañaba y solo me quedó el consuelo de rezar porque esas tetas no se descolgaran demasiado al quitarle el sujetador.

 

CxF

Comentarios

  1. Avatar de Paloma Benavente

    Paloma Benavente

    20 marzo, 2012

    Está genial, muy duro el personaje consigo mismo y con los demás, pero está muy bien mostrada su melancolía. Sin sentimentalismos es más verosímil.

  2. Mottaman

    26 marzo, 2012

    Muy bueno amigo.
    Felicidades!!!!

  3. Avatar de Luna.de.lobos

    Luna.de.lobos

    10 abril, 2012

    Reflejas siempre la realidad con una crudeza que abofetea. Crudeza es la palabra.
    “Se había ido y a mí se me borró el tatuaje que sus labios me hicieron en el alma”
    Es tan fácil meterse en la piel de tus personajes…
    Un abrazo, Álvaro.
    Luna de lobos

  4. Avatar de Edu P.E.

    Edu P.E.

    18 abril, 2012

    Qué maravilla. Me he quedado embobado. Mi más sincera enhorabuena, de verdad. Un saludo, y ojalá llegues a la versión impresa. Tienes un nuevo me gusta y un nuevo seguidor.

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