La cita

Escrito por
| 76 | Dejar un comentario

He conseguido librarme de mis compañeros de piso. Al final he tenido que pagarles la sesión golfa del cine para que me dejaran a solas contigo. Con la vuelta en autobús, no volverán a casa hasta las tres cómo mínimo.

Salí temprano a comprar unas velas y flores para el jarrón que me regalaste cuando alquile este piso. También he comprado ese vino que tanto te gusta y algo para preparar la cena. Quiero sorprenderte y que veas que también soy capaz de cocinar.

Ayer pasé todo el día limpiando y la casa parece otra. Acabé roto, pero ha merecido la pena tanto esfuerzo. Llevo mucho esperando esta cita y quiero que todo sea perfecto.

Si hubiera sabido que me ibas a decir que sí te lo hubiera preguntado antes. Pero pensaba que tú no te fijarías en un tipo como yo. Estaba convencido que me habías encasillado en la categoría “amigo” de la que no podría escapar nunca. Esta claro que me equivoqué.

Estoy nervioso. Lo sé y lo veo, mi reflejo difuso en los cristales del mueble me delata. No sé si está camisa nueva es la más acertada, y el pelo quizá estaría mejor… centro mi atención en la mesa. Sus flores, copas, velas, creo que te gustará. Tu servilleta esconde algo, espero haber acertado.

Fumo compulsivamente en la ventana. Tengo tantas ganas de que vengas que la espera se me hace eterna. Solos, por fin. Siempre estamos rodeados de gente: tus amigas, los míos… Esta noche estarás solo para mí. Tengo mucho que decirte desde hace ya demasiado tiempo. Por fin tienes un rato para mí y no pienso perder la oportunidad.

Suena mi móvil. Seguro que eres tú que te has perdido y por eso ya llegas quince minutos tarde.

— ¡Hola! Llegas tar…. Ah, que no vienes…. Ya… Sí, ese amigo pesado, sí…. Ya… No, no había preparado nada. Te iba a decir que pidiéramos unas pizzas y un par de cervezas…. No, no importa…. ¿Qué dices?…. Ah, que me llamarás en cuanto acabes…. Vale…. Bien… Si, pásalo bien con ese amigo pesado… Adiós.

Me quedo de pie, por un momento, mirando la casa recogida, mi reflejo en el cristal con mi camisa nueva, la mesa perfectamente preparada esperándote, como todo lo demás. Como yo.

Lo he dedicado tanto tiempo. Las velas. El vino. Los platos nuevos. Tu jarrón con las malditas flores. Apoyo las manos sobre el mantel, arrebujándolo en mis puños. Tiro con fuerza y todo cae, mezclándose en el suelo los cristales con el vino y las velas, el agua de las flores con la cajita de los pendientes que te he comprado. Me da igual. Apago la luz del salón y también mi móvil.

 

(Dedicado a Luis Miguel Carmona)

Escribir un comentario

Currently you have JavaScript disabled. In order to post comments, please make sure JavaScript and Cookies are enabled, and reload the page. Click here for instructions on how to enable JavaScript in your browser.