Taconeo nocturno

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    Estaba  aburrido  y tenso. Decidí irme al casino a jugar en esas maquinas tragamonedas, que tienen unas luces de neón y suenan mucho cuando ganas el premio mayor. No he ido con la intensión de ganar, porque solo los tontos creen que pueden ganar en un tragamonedas. Tenía en mi bolsillo marihuana, que Carlos me había regalado.

    Llegué y  el taxista, un chico joven que me miro con ojos cursis, puso una música en inglés, y cantaba algo que no se entendía, no porque no sepa inglés, si no porque su inglés era inentendible.  Finalmente he llegado al casino, el portero ya me conoce y me ha hecho una venia, que me ha parecido gracioso. Ahí, están las maquinas glotonas y hambrientas de dinero y más dinero. Las lucecitas suenan, y rechinan. Juego en varias maquinas, pero no gano nada, me quedo sin dinero y he decidido, ir caminando a mi casa, que está a unas veinte cuadras.

    He caminado, mientras he encendido la marihuana.  Al parecer Carlos no me mentía cuando me dijo que estaba buena.  Caminando por la brea negra y chusca  he fumado. Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho …piteadas. He caminado como una señorita, como una lady, como no me atrevía a caminar. He sacado ese coraje, que no tenía cuando me obligaban a jugar fútbol. He sacado ese coraje, que no tenía, cuando echaron mi libro de poemas al fuego en la casa de Chaclacayo.

    He caminado y me he sentido bien, me he sentido una princesa, me he sentido mirado o mirada. Me he sentido muy gay, he pensado en el chico de la universidad que me gusta. Soy capaz de decírselo absolutamente todo, soy capaz de todo, mientras me pavoneo en las losetas de cemento tosco.

    He caminado y me he sentido una puta, una prostituta feliz. Muy feliz. He reído, he guiñado el ojo, he bailado como un loco. He llegado a mi casa y he cantado, esa canción de Fito Paez.

    En la ausencia del dolor, ahora sé que ya no puedo vivir, sin tu amor….  Sí, me estoy enamorando de ti, príncipe loco y celeste que no notas mi mirada.  Nadie puede decirme quién soy, yo lo sé muy bien que aprendí a querer, el perfume que lleva el dolor…Navegaré despacio entre tus pliegues te besaré. No sabes  cómo muero por un beso tuyo, sólo un beso, lo prometo. Y, ahora que busque, y ahora que encontré el perfume que lleva el dolor…Quiero bailarte, no te asustes, así es el amor, suave y lento, despacio, vez, notas como tiemblo dulce príncipe, no temas, no tengas miedo. El amor después, el amor tal vez…..No me tengas miedo, tranquilo, siente mi respiración cortante. Mírame.

    Y así, he estado cantando, gritando, a ver si me escuchas. Me he desnudado y descalzo, he caminado lento, me he bañado, el agua cae lento y tibio, veo como agua cae de mis codos de mi cuerpo necesitado de ti. Te pienso, veo caer la garua de la ducha. Y te pienso, me toco pensando en  ti.  Es muy rico. Lo juro. He sentido tu nombre, aprisionando mi pecho. Sólo tu nombre.

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