Ambulancia

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    La sirena de una ambulancia va en aumento, volteo y veo por el retrovisor luces que prenden y apagan. Una azul, en medio una blanca, una roja. Rápido, me deslumbran. No pasa mucho tiempo y la ambulancia ya está a mi lado. Me  pregunto si hay alguien ahí, algún herido, algún accidentado, algún exagerado o sólo el conductor y su acompañante. Por fin me rebasa y veo la silueta de una persona. Una cabeza coronada por un sombrero de campo, sí, parece la silueta de alguien que vino del campo para vender lo que sea. Claramente puedo ver que su mirada va hacia abajo. La cabeza inclinada como pidiendo algo, como tratando de escuchar algo, de ver bien lo que está pasando, de creer lo que está pasando.

    ¿A quién estará mirando?

    La ambulancia trata de seguir avanzando, no hay más espacio. El espacio está todo ocupado. Las luces siguen y se dispersan en rápidas convulsiones, el sonido ya es una mezcla difícil de distinguir, ensordece a todos y rebota en las paredes del túnel en el que entramos. Quiero ayudar y no puedo. Me frustra ver que el espacio se ha reducido al igual que el tiempo. Si pones suficiente atención puedes ver como te crece el vello de las manos en esos momentos. Nada se mueve. Sólo tú.

     

    La ambulancia.

    El tiempo perdido.
    El espacio ocupado.
    El cielo tapado.
    Las roturas del olvido.
    El encantamiento de una primera mirada.
    El sueño.
    El Sol.
    El tigre.
    Las ondas de la marcha.
    El gran monumento.
    Las naciones.
    El encuentro.
    La armonía y el ritmo dentro de una corchea.
    Lo verde.
    El brillo.
    Lo pintado.
    Lo gastado.
    La ballena gris.
    El lobo casi extinguido.
    El lápiz sin punta.
    La tinta sin pluma.
    La rampa.
    La trampa.
    El mapa y la sonaja.

     

    Todo existe hasta que los ojos se abren. Todo existe más allá de la vista.  La inocencia perdida en un vaso de hormiga y las caprichosas formas de una fila que no termina. Regreso al primer encuentro. La búsqueda primordial de la existencia que algunos olvidan. Miraré conciente. Pienso.

    La ambulancia hace un movimiento a la derecha y desaparece por otra vía.

    Comentarios

    1. Avatar de

      volivar

      1 febrero, 2012

      Estimado Luis Villanueva: en esta sección publicaron algo mío, y al abrirla, veo algo de tu inspiración. Ya me daré la oportunidad de deleitarme con tu narrativa. Había estado acostumbrado a leer sólo la sección de cuentos, pero veo aquí, que hay muchas excelentes plumas, como la tuya.
      Atentamente Volivar Sahuayo, Michoacán, México

      • Avatar de Luis-Villanueva

        Luis-Villanueva

        1 febrero, 2012

        Amigo, hoy leo tu artículo. Échale un vistazo a mis poemas, me gustaría conocer tu opinión. Saludos

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