Deja que la música nos envuelva, que la melodía se cuele por los poros de nuestra piel y nos lleve donde nunca iremos juntos. No cierres los ojos…ni siquiera un parpadeo, porque tu oscuridad me duele, me rompe. Quédate aquí… a mi lado. Mírame. Escucha todo lo que mis ojos quieren decirte. Busca en ellos lo que con mis labios no acierto a confesarte y déjate mecer en la calma azul que en mí provocas. Bésame y siente el cosquilleo que recorre mi cuerpo. Dame tu mano… enredados tus dedos en los míos. Abrázame y vuela conmigo en la libertad de este instante, antes de que la realidad lo rompa y vuelva a alejarte de mí, dejándome de nuevo perdida… rota. Sonríes, me abrazas. Sonrío, te abrazo, te amo… Callas. Y en tu silencio, se pierden mis esperanzas. Y en tu silencio, el alma se me hiela. Y en tu silencio, se pierden mis sueños. Y en tu silencio, al alba, sello la verdad con un último beso….
Carmen



Julieta.Vigo
Carmen, describes muy bien la angustia, la desazón del desamor. El miedo a la pérdida antes incluso de que suceda, la certeza de no saberse correspondido.
¡Buen trabajo, buen texto!
Pasa un buen día.
Carmen
Muchísimas gracias Julieta!
Buen día!
Ladislao Tze
De acuerdo con Julieta, buena tensión “que nadie duerma” es un título muy bien elegido:
“..al alba, sello la verdad con un último beso”
Carmen
Especialmente cruel, la verdad, a veces…
Gracias Ladislao
Nos vemos en estos pasillos!!
Carlos Ray
Por suerte, otras veces la verdad es hermosa. Y esa mezcla de crueldad y belleza es lo que hace de la vida algo único.
Y aunque mi visión sea tan optismista que parece pueril, te digo: me gusta tu relato. Bonito y desesperado.