Carta a un niño de 8 años

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Pequeñín:

¡Felicidades por tu octavo
cumpleaños! ¿Te gustó tu fiesta? Estoy seguro de que fue un gran día. No sabes
lo que me habría gustado revivir contigo ese día que tanto esperas año con año.
Lamentablemente eso ya no podrá ser… ¡En fin! Primero que todo, te quiero
ofrecer una disculpa anticipada por no hacerle llegar este mensaje a otra
persona, y para serte sincero, no tengo el valor o el coraje para hacerlo. Siento
mucho interrumpir tu diversión, en verdad no es mi intención hacerlo. La razón
por lo que lo hago es porque estoy tan desesperado por lo que estoy pasando y
porque aunque te parezca extraño, eres la persona en quien mas confío. Sé que
es muy difícil para ti prestar atención por mucho tiempo. ¡Obvio! Eres un niño
y lo que te urge es salir disparado a jugar con tus amigos a la pelota. Pero te
ruego tener un poco de paciencia y poner atención a lo que te contaré.

Algunos meses atrás, mientras
caminaba hacia mi casa (sabes que me encanta caminar), era por la tarde casi
noche, estaba algo frío y perecía que llovería en cualquier momento por lo que
tuve que acelerar el paso. Habré ido a mitad de camino cuando decidí tomar un
atajo porque comencé a sentir una briza, estaba a punto de llover y no quería
llegar todo mojado. Generalmente no suelo pasar por ese lugar, pero debido a lo
anterior lo tuve que hacer. Faltando muy poco para llegar a mi casa, vi a una
señora que estaba sentada en la acera y además tenía a un bebé en brazos. El bebé
estaba llorando muy fuerte y la señora (su mamá) estaba tratando de calmarlo,
pero no lo lograba, él continuaba llorando cada vez más fuerte. El ruido que
había en el lugar, era excesivo y mayormente provocado por autos que transitan
por ahí día a día, aunque también lo hace mucha gente que anda a pie. Algunos
se detenían para aventarle monedas en una caja que tenía cerca de sus pies,
mientras que otros solo pasaban sin percatarse de de ella y su bebé. Al
acercarme a la escena, y preocupado por los gritos que pegaba el bebé, le
comenté a la señora que tal vez el bebé estaba llorando debido al ambiente en
donde se encontraba y que sería prudente moverse a otro lugar más tranquilo.
Pero ella me respondió que necesitaba estar ahí porque en ese lugar pasaba gente
constantemente y por consiguiente había más oportunidad de que le dieran dinero
porque realmente lo necesitaba para poder atender bien a su bebé y a ella
misma. Tomé el dinero que traía conmigo, se lo di, le dije que se cuidaran
mucho y seguí mi camino.

Cuando finalmente llegue a mi
casa, abrace a mis hijos, a mi esposa, platicamos de nuestros días, cenamos,
nos preparamos para las actividades del siguiente día y nos fuimos a acostar.
Esa noche no podía dormir, me era muy difícil olvidar lo que me había pasado en
el camino a la casa, en particular lo del bebé que estaba llorando. No dejaba
de pensar en cómo les habría ido una vez que comenzó a llover. ¿Tendrían una
casa? O ¿Dónde pasarían la noche? Me molestaba muchísimo el no haber insistido
para que la señora se fuera de ese lugar y buscara uno más apropiado para su
bebé. ¿Acaso todavía estarán ahí? Me preguntaba… ¿Iré a ver si están bien? Y yo
mismo trataba de convencerme que debían estar bien, que era lo más lógico, que
una madre no permitiría que su bebé pasara por malos ratos a la intemperie.
Pensaba mucho en mis hijos, que estaban durmiendo cómodamente del otro lado del
muro, que habían cenado muy bien, que estaban limpios y que tenían buenos
valores gracias a sus padres y a su educación. En fin, no dormí bien esa noche…
Al día siguiente decidí tomar el mismo camino de regreso a casa, era un día con
un mejor clima, pero no vi a la señora y su bebé, continué haciendo los mismos
recorridos día con día y jamás los volví a ver.

Hace algunas semanas fue mi
cumpleaños, fue un día muy bonito, el cielo estaba totalmente despejado,
ninguna nube obstaculizaba el sol, además hacia poco calor y hasta se respiraba
un aroma agradable en el ambiente. Cuando salí de mi trabajo estaba tan
emocionado de llegar a mi casa, pues ya sabía que me estaba esperando mi
familia entera y todos mis amigos y que íbamos a pasar una noche muy agradable.
Como ya deseaba estar en mi casa, decidí tomar un taxi para llegar lo más
pronto posible. Llegué temprano, pasamos un momento muy bonito todos juntos,
agradecí por su compañía y finalmente el día terminó. El día siguiente fue un
sábado, esos días no voy a mi trabajo porque es día libre. Tengo la costumbre
por las mañanas de ver el resumen de noticias por la televisión. Te explico,
las noticias son un conjunto de sucesos importantes que pasaron en los últimos
días, es como el periódico que ves que leen tus papás, solo que alguien más te
lo lee por televisión. Preparé mi café y me senté a ver las noticias. Comencé a
tener un poco de hambre, fui a la alacena y mientras buscaba alguna galleta que
estuviera perdida por ahí, escucho al señor que está leyendo las noticias en la
televisión sobre un accidente que ocurrió cerca de mi casa la noche anterior, y
mientras el señor revela los detalles de lo que pasó, mi cabeza comienza a
relacionar sus palabras con cosas que tienen sentido para mí. Comenta que hubo
un atropellamiento que causa dos víctimas, la muerte de una madre y su bebé en
la misma calle donde yo había visto a aquella señora con su bebé, cerca de la
hora a la que los había visto por única vez. Menciona que el responsable del
accidente es un taxista que acababa de dejar un pasaje cerca de ahí y que
llevaba prisa porque se le había hecho muy tarde y tenía que ir a recoger a
otra persona para llevarla a su casa. Se trataban de las mismas personas que
había conocido en los últimos días. Te confieso que me afectó mucho pequeño.
Estuve muchos días intentando descifrar el por qué de lo que había pasado. No
dejaba de sonar en mi cabeza la frase “y si hubiera”, me preguntaba ¿qué habría
pasado si no hubiera tomado aquel taxi? ¿Qué habría pasado si le hubiera hecho
ver a la señora que era muy peligroso estar ahí, que se exponían ella y su bebé
en aquella zona y así convencerla de moverse a otro lado? ¿Qué habría pasado si
jamás hubiera decidido pasar por ese lugar y nunca conocerlos? Son pensamientos
que me generan muchas confusiones y provocan que pase por sentimientos de
coraje, de angustia, de tristeza y de culpa.

Esto no es todo. Lo que te acabo
de contar fue lo que me animó enviarte este mensaje. Esto que me pasó fue una
tragedia de las innumerables tragedias que ocurren día a día. Lamentablemente
tenemos muchos problemas de organización. No podemos ponernos de acuerdo en la
mayoría de las cosas, discutimos, peleamos, agredimos, dejamos las cosas inconclusas
y por consiguiente no resolvemos los problemas que nos afectan. Atacamos al
indefenso, nos aprovechamos del humilde, nos desentendemos de las personas
desamparadas en la calle que necesitan ayuda, provocamos éste desamparo,
estresamos a nuestros trabajadores con más trabajo y menos recompensa y los
mantenemos así aprovechándonos de su necesidad de vivir y mantener a sus
familias, y cuando las cosas no pueden estar peor para ellos, les quitamos
hasta su última posesión y hasta su hogar dejándolos a su suerte en la calle,
somos ambiciosos, tenemos el interés de poseer más cosas que los demás y
hacemos lo imposible para conseguirlo, aún cuando eso signifique abandonar al
necesitado, eso no nos importa con tal de lograrlo, tenemos miedo, estamos
siempre a la defensiva, tenemos desconfianza al que tengamos al lado, somos
violentos, primero agredimos y luego indagamos, competimos por quien es mejor
que quien, somos arrogantes y no aceptamos nuestros errores, aún y cuando el
Señor nos los muestre en frente de nuestra nariz, somos inconscientes e
irracionales, carecemos de moral y de modales y al paso del tiempo menos nos han
importado,  no cuidamos el medio ambiente
aún y cuando sabemos que cada día que pasa dependemos totalmente de él y que lo
estamos destrozando. Sé que debes de estar pensando que somos unos idiotas y no
estás muy lejos de la verdad. En pocas palabras, hemos perdido la conexión
entre nosotros, hemos perdido el AMOR entre nosotros.

Siento mucho contarte todo esto… No
creo que a tu edad te merezcas esta clase de mensajes. No es justo para ti que
lleves la carga que te acabo de poner encima. Pero lo que te intento decir
tiene un fin, permíteme pues continuar.

A pesar de lo que somos y
hacemos, curiosamente, cuando sucede un evento trágico, ya sea algo causado por
la naturaleza o causado por nosotros mismos, nos importa e interesa ayudar a
los que se vean afectados. Mucha gente, y en su mayoría los que menos tienen,
son los primeros en levantar la mano para ayudar. Y te diré otra cosa… en la comunidad
donde vivo, la gente que menos tiene es quien ocupa casi todo el lugar y eso, ¡pequeño
mío! es lo que me da esperanza hacia algo bueno, eso me dice que el vínculo de
AMOR que tenemos entre nosotros todavía late.

Supongo que estarás confundido y
te comprendo, ni yo mismo lo entiendo a veces, pero tengo una teoría del por
qué reaccionamos así cuando pasan éste tipo de cosas y te la voy a contar. Como
ya te conté, la mayoría de las personas de mi comunidad son las que menos
tienen, sin embargo, curiosamente la gran mayoría de todas las cosas, le
pertenecen a las personas restantes y son la gran minoría. Ellos son quienes se
encargan de organizarnos y dirigirnos, nos dan trabajo y nos pagan por
realizarlo. Supongo que son los más inteligentes, capaces, con mayor
responsabilidad, y en los que se deposita toda la confianza debido a que tienen
la mejor visión por el bien de todos. ¿Tiene sentido verdad? El único problema
que estos tienen, es que al día en que te escribo este mensaje, no se les ha
visto ningún ápice de inteligencia en sus decisiones, una enorme incapacidad en
el manejo y solución de problemas, una irresponsabilidad a la hora de actuar y
una visión tan pobre para todos que nos afecta negativamente e inclusive hasta
ellos mismos. Por lo tanto mi teoría es muy simple… Tal vez ellos lo hagan así
deliberadamente con tal de no perder todas las cosas que poseen, y como se
depende de ellos para la mayoría de las cosas indispensables para vivir sana y
dignamente, se aprovechen de su posición y estatus para ser inamovibles
mientras vivan. Digo, ¡debe serlo! ¡Si los que menos tienen, tienen la
intención de ayudar y los que tienen más la intención de adquirir más! Pero… Esta
es mi teoría y nada más, tal vez sea correcta, tal vez no, no lo sé todavía.

Pequeño… Te envío este mensaje
con todo mi amor y mi siempre imperturbable fe. Comprenderé que después de tan
apabullantes palabras pase por tu mente la idea de romper en mil pedazos lo que
sostienes con tus manos hasta que sea imposible entender alguna, salir
corriendo de tu habitación e intentar de alguna manera olvidar… No te culparía
por ello, y de de ninguna forma podría verlo mal. Pero si te compadecieras de
lo que hemos pasado y buscaras la manera de comprendernos, tal vez podrías
ayudarnos a eliminar esta manera de vivir tan irracional y que no ha causado
más que penas.

Y comprendo también que estés
abrumado por la cuestión ¿Y qué tengo que ver yo, un simple niño que acaba de
cumplir su octavo aniversario de vida, con el ayudar a toda una comunidad por
los problemas y penas? Bueno, nuevamente te ofrezco disculpas por ello, y a
decir verdad, me siento muy avergonzado por esto y te juro, ¡Te lo juro! que lo
hago porque en mi comunidad no existe persona alguna capaz cambiarnos para bien
de cada uno de nosotros, las relaciones humanas se han caído, cada quien ve por
sí mismo, y lo que es peor es que nosotros lo provocamos y continuamos
alentando este camino.

¿Qué puedes hacer? Realmente no
lo sé, y créeme que si lo supiera, jamás te habría molestado, asustado y
abrumado con esto. Pero si no sabes por dónde comenzar, por qué no compartes
primero este mensaje con tus padres, sé que ellos son de buen corazón y siempre
te escuchan. Probablemente te sugieran compartirlo con tus amigos de la
escuela, y ellos lo hagan con sus padres. Tal vez si todos juntos piensan en
ello, puedan ayudarnos… Me temo que no tengo otra sugerencia que hacerte, ¡Disculpa!
Pero no es más que el resultado del camino que hemos escogido.

Pequeño… ahora mismo me encuentro
lejos, ¡Muy, muy lejos de ti! Pero quiero que sepas que te extraño muchísimo y
que no existe un día que deje de recordar lo grande que eres,  tus buenos y cálidos sentimientos hacia todos
los que te rodean, tu preocupación por los necesitados, el cuidado que le das a
los animales y a los árboles y tu enorme y noble corazón.

Por favor, dales un beso y abrazo
de mi parte a tu hermana, tu hermano, a tu papi y a tu mami, diles que los sigo
queriendo muchísimo. Cuando termines de leer esto, ve inmediatamente con tu
abuelita Rebeca y dile que la extraño muchísimo y que siempre la voy a
recordar, bésala y abrázala muy, muy fuerte. El próximo domingo cuando veas a
tu abuelita Andrea dile que la extraño demasiado, dile que me disculpo por no
haber pasado un poco más de tiempo con ella, que ella no me vio, pero que el
último día que estuvimos juntos me costó mucho despedirme y decirle adiós, bésala
y abrázala muy fuerte.

En cuanto a ti, se que estarás
bien, confío en ti y  ten animo cada día.
Te garantizo que algún día nos volveremos a ver, y por favor, cuando eso pase, no
te preocupe el reclamarme por lo que te he causado, siéntete con toda la
libertad de hacerlo pues asumiré con toda justicia las consecuencias.

 

Se despide:

Tu mismo a los 33 años de edad.

PD. Tengo fe en que todo estará
bien porque tu corazón permanece intacto.

Comentarios

  1. kevin

    17 octubre, 2013

    esta feo tu carta

  2. Profile photo of lili

    lili

    10 abril, 2014

    eres de las pocas personas, que simplemente cautiva al lector con la primera frase, me encanto, en mi opinión eres muy bueno.

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