Paseo por la Ciudad de México

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    Es fácil engañarme, todo me lo creo. Hace algunos días iba en el camión hacía el sur de la ciudad. Generalmente leo algo, lo que sea, pero ese día había olvidado lo eterno que son los viajes en esta ciudad. Es increíble, esta ciudad no tiene piedad, te pulveriza todo el tiempo, además el sol parece ser diferente aquí, es un taladro, va directo al cerebro, lo seca y lo cocina, se ve en la cara de las personas, les está quitando el alma. Muchos ni siquiera se dieron cuenta que poseían una. El autobús no iba muy lleno y el conductor escuchaba música en la radio, de eso se podía dar cuenta el camión de la izquierda, el taxi de enfrente, la señora y su hija en una camioneta detrás y la gente que estaba en la banqueta. Me han costado muchas neuronas no ponerme en un estado de total histeria cuando voy en la calle; ese día lo había conseguido. La música parecía haber desaparecido excepto por las vibraciones de las bocinas debajo de mi asiento. Las personas, todas sentadas, iban cociéndose, se veía el lavado que recibían, chorroschupapensamientos atravesaban sus cabezas, de verdad les digo, se veía, lo podías ver. El chofer hizo una parada, subió una persona con aspecto de cavernícola, sucio, despeinado y una guitarra de madera, casi en ruinas, colgando. El conductor siguió dándole al camión. Unos cinco segundos después el recién llegado pasajero se paró en el centro del camión, el chofer bajó el volumen del concierto gratis al que habíamos sido todos invitados o sometidos, haciendo uso de sus más recatados modales de caballero consciente. Y de pronto, dos rasgueos poderosos haciendo rebotar las cuerdas contra la madera del instrumento y un sonido, no palabras, no harmonía, solo una garganta que hace un sonido gutural de becerro que está siendo degollado, con unos tres o cuatro segundos de duración, después dos rasgueos más sin acordes,  la mano izquierda solo le servía parar sostener el brazo de la guitarra, no para hacer alguna nota. Y otra vez ese sonido infernal, después un rasgueo y ese sonido. ¿Era un demonio siendo llevado o agonizando en el infierno? Y repetía y repetía, todas las personas despertaron, tenían miedo, lo veían, murmuraban,  se rascaban la cara y este músico seguía haciendo resonar su guitarra y vibrar su garganta, la mirada fija hacia una ventanilla y siguió y siguió. La gente ahora estaba despierta de alguna forma,  este interprete había saltado del plano real al plano onírico o viceversa. Empecé a entender. El músico llevaba más de un minuto con su performance, algo   me empezó a dar alegría, quité la mirada que tenía sobre la cara del músico (para ese entonces creo que ya podría dibujarlo, esculpirlo y grabarlo) miré a los demás pasajeros y éstos ya habían regresado al viejo estado vegetal deshidratado, el asombro había pasado y ya estaban acostumbrados al sonido más horrible que habían escuchado, el tipo que estaba dormitando todo el camino a lado mío ya había vuelto a recobrar el sueño y parecía más profundo que nunca.

    El performance terminó y pensé en darle dinero, en darle la mano, en decir algo; cuando pasó a pedirme dinero con la mano estirada, yo moví la cabeza diciendo que no y dirigí la vista al lado contrario. El músico tocó el timbre del camión y enseguida bajó, sin un sólo peso. Vi cómo él se cubrió en una sombra y la música del conductor llegó con más bríos, el calor, el olor, todo directo a las cabezas de los pasajeros, entre ellos estaba yo y era el peor.

    Mañana tengo que hacer un llamado para lo de un trabajo; ojalá pudiera tener uno como el de aquél tipo.

    Comentarios

    1. Avatar de

      volivar

      19 febrero, 2012

      Amigo Luis Villanueva: esto que magistralmente describes, ocurre en las pequeñas ciudades y poblaciones de la provincia mexicana: vecinos que estrenan aparatos de música adquiridos en las super tiendas de crédito (con intereses al 50 mil por ciento), subiéndole todo el volumen, logrando que hasta los ratones y las cucarachas corran precipitadamente a sus refugios para no quedarse sordos.
      Ya necesitamos que alguien ya ocupe los lugares de los grandes escritores mexicanos nacidos principiando el siglo pasado: Octavio Paz, Luis Spota, Carlos Fuentes, Agustín Yañez, Mariano Azuela, Juan Rulfo, para poner al día nuestra literatura, tan bellamente expresa con nuestros tradicionales términos lingüisticos. Tenemos derecho a ello, así como los españoles, los argentinos, tienen libertad muy amplia para darnos a leer su hermosa narrativa llena de regionalismos que enriquecen nuestro idioma.
      Atentamente Volivar. Sahuayo, Michoacán, México

      • Avatar de Luis-Villanueva

        Luis-Villanueva

        20 febrero, 2012

        Volivar, como siempre te agradezco. De acuerdo con la urgencia, me permito agregar a un maestro del relato citadino: Carlos Monsiváis. Un abrazo.

    2. Avatar de rosemarie s. torres

      rosemarie s. torres

      19 febrero, 2012

      Muy bien relatado este paseo sonoro Luis Villanueva. Un rico viaje sensorial, principalmente auditivo. Muy interesante la figura contrastante del músico. Me acordé de los tiempos en que vivía en São Paulo, un caos auditivo. Gracias por compartir.

      • Avatar de Luis-Villanueva

        Luis-Villanueva

        20 febrero, 2012

        Hola Rosemarie:
        Interesante ver como lo grotesco, lo rídiculo o extravagante, supera a veces a lo bello, a lo acostumbrado como bello para volverse superior, puro. Es como encontrar una pausa en un remolino de ruido que te despierta, que te hace ver siempre más, que te lleva a un estado más honesto.
        Gracias por tus comentarios.

    3. Avatar de jesusademir

      jesusademir

      20 febrero, 2012

      Crónica urbana estupenda y con un enfoque al mismo tiempo crítico y empático.

      No es fácil escribir acerca de los ritmos de nuestra capital azteca, aun siendo colosal y multicolor. Por ello creo que tu texto resulta sumamente valioso.

      Yo, además de las referencias citadas por nuestro paisano volivar, relaciono tu tentativa con los textos de José Agustín y sobre todo con Armando Ramírez.

      Muy bueno

      Muchas gracias!

      • Avatar de Luis-Villanueva

        Luis-Villanueva

        20 febrero, 2012

        Querido Amigo:
        te agradezco mucho el tiempo para leer este relato y además comentarlo. Agradezco aún más que te haya gustado. Hasta pronto.

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