Ayer

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    Ayer, fue todo, fue el inicio de todo. Esta es sin duda la constelación que nos sigue, la que marca el camino, como la estrella del norte o como Andrómeda. Ignorando los sueños desde la médula hasta el codo izquierdo, cerca del corazón y de improviso te sientes un poco más viejo y te ves en el espejo y no reconoces lo que ves, lo que ahora ves. Es un río sin fin desde la sien derecha hasta el rincón debajo de la garganta, ahí va lo que surca el tiempo y cuando te tocas las manos las sientes ajenas como una caricia que no pides y te preguntas dónde estás, cerca hay alguien más, en tus dedos, ese, el otro, enfundando ropas pálidas con olor a humedad. Por favor no preguntes que viene después, le dices a tu reflejo y viene hacia a ti la impresión de que ya es tarde, le dices que te de una oportunidad, que no eres esa clase de persona que trata de alcanzar el cielo solo para rendirse y sofocas las ganas de escribir y decir una vez más que amas, que crees que amas que amas como nadie ha amado y lo escribes en el cielo esperando que sea leído por algún distraído, por el vecino, por el que te maldijo hace cuatro mañanas, por alguien que se disfraza de héroe, por el ciclista, por la etapa azul de Picasso o por los campos llenos de tulipanes y viene hacia a ti de un solo golpe todos los nombres que recuerdas y todas las estaciones de trenes en el mundo te llaman, te dicen que las recorras y es parecido al sello de tu huella digital en un papel en blanco, es perfecta. Te sientas al borde de cualquier cornisa y esperas y esperas y nada es lo mismo y nada llega y no te das cuenta que encuentras sin buscar; rápidamente buscas entre tus cartas olvidadas alguna que te haga compañía y todas son de despedida, así que escribes una para que sea leída por algún distraído, por la mujer de tu vida, por el monje budista, por la mascota de un niño, por un árbol y la colina en donde se encuentra. Y esperas, esperas esta vez una respuesta. Esperas que tu reflejo no sea un extraño. Te das cuenta que has visto mucho el reloj y olvidado las horas. Te das cuenta, que hoy fue ayer y que ya no puedes alcanzarlo.

    Comentarios

    1. Avatar de Luis-Villanueva

      Luis-Villanueva

      13 abril, 2012

      Este texto completa y cierra el ciclo: ¿Qué hacer en caso de quedarte mudo? y Buque de guerra.

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