Carta a Anaís

Escrito por
| 148 | 3 Comentarios
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+

Sabes Anaís, que había decidido escribirte esta carta hace muchos años, quizás muchos; para la necesidad que tenía de hacerlo. Te fui soñando con todo el amor bueno que puede salir de este corazón, que hoy grita a todo pulmón la impotencia de no tenerte.

Recuerdo lo emocionado que me sentía con el sólo hecho de imaginar tenerte, mi vida alcanzó a ver los cielos con el azul más puro, con los arco iris más intensos jamás vistos, cobró entonces una dimensión, que hasta ese momento sólo una vez la había vivido.

Cuando te nombro y suelto tu nombre al aire, es como si al hacerlo un coro de pajaritos con su bello trinar me acompañara y se oyera a lo lejos: Anaís y es entonces cuando comprendo lo linda que sería la vida contigo, que hoy me parece como un eco lejano en mi mente, que a ratos repito conscientemente para imaginarte, para recordarte, para extrañarte.

Anaís, quizás no fui lo suficientemente seguro, para protegerte, la vida a ratos se nos va y vemos discurrir el tiempo; que como agua se nos va entre las manos, desde tu partida son muchos los momentos en los cuales te recuerdo; que no pocas lágrimas han brotado de mis ojos, y que se ve aumentada esta sensación de tristeza que asola mi corazón, con el enorme fardo que significa sentirme culpable de tu partida.

Sabes Anaís, que por una sonrisa tuya, por tu mágica presencia, hubiese dado hasta mi vida de ser posible, no lo hubiese pensado dos veces; porque tenías la vida por delante por vivirla y yo ya había cruzado la senda de los años vividos, con el tiempo como juez de mi vivir, como el verdugo implacable que habría de cobrar mis culpas y se ensañaría cobrándome lo que más quería. Anaís, que triste puede ser la vida sin la mágica luz de tu presencia, sin tus risas y tus llantos, sin el corretear juntos por la arena tomados de la mano; es por eso que hoy me siento prematuramente anciano, que las alegrías que soñé vivir contigo se han disipado; que la felicidad se ha esfumado como un sueño que se interrumpe al despertar, que la culpa me sigue persiguiendo y lacerando mi corazón, que a pesar de los años que han pasado, ella me sigue atormentando y sólo me siento confortado cuanto te imagino junto a mí, tal cual como te soñé, tal cual como te concebí desde el primer momento.

Sabes Anaís, una semana antes de tu partida, corría emocionado por las calles de Caracas, buscando de tienda en tienda, el coche donde te pasearía por las tardes soleadas, donde orgulloso de mi nena, la mostraría al mundo, gritando que la amo. Sabes Anaís, que tu partida fue el mayor dolor que puede sentir un padre enamorado de su esposa y su familia, que tu serías la alegría de tu hermano, la compañera perfecta de sus juegos y travesuras. Cuando te sueño, veo en mis sueños a una niña delgada, con la tez canela clara y con tu pelo lacio juguetear con el viento; mientras me traes las pantuflas, llevando como adorno tu sonrisa infantil y la inocencia plasmada en tu bello rostro.

Hija, sólo quiero que sepas que aunque nunca tuve la dicha de tenerte entre mis brazos para arrullarte y tararearte una canción, para velar tu sueño y oír tus primeras palabras y tus primeras preguntas, para verte crecer y llevarte a la escuela, para verte hecha una mujer enamorada de la vida y de su familia, con sus pequeños y grandes logros; quiero que sepas que siempre te amaré y aunque estemos en planos diferentes; tu energía y amor me llega y llegará desde algún lugar del Universo.

Sabes hija mía, que aún hoy, sigo escuchando el coro de pajaritos que con su bello trinar pareciera acompañarme cuando te pienso y te nombro y se oyera a lo lejos: Anaís, mi nena querida.

Comentarios

  1. Profile photo of Estivalitz

    Estivalitz

    20 marzo, 2012

    Comparto sensiblemente tu sentir en esta carta, no hace mucho, perdi también un hijo, tan pequeñito que sólo mi vientre y yo sabíamos de su breve existencia.
    La vida nos pone retos, algunos muy dificiles y dolorosos, pero siempre nos dejan un aprendizaje que nos hace crecer y destacar de entre los demás seres humanos.
    Gracias por compartir esta fibra tan sensible de tu alma.

  2. Profile photo of

    volivar

    21 marzo, 2012

    Hegoz: Anaíz, el bello trinar de los pajaritos. “Cuanta trizteza haz dejado salir por tu inspirada y dolorida pluma literaria”.
    Ay, amigo, muy seguido la vida nos trata con inaudita crueldad…
    Caramba, Hegoz… ante el dolor de un amigo, sólo nos queda quellarnos… callarnos con un terrible dolor clavado en el alma.
    Atentamente
    Volivar

Escribir un comentario

Currently you have JavaScript disabled. In order to post comments, please make sure JavaScript and Cookies are enabled, and reload the page. Click here for instructions on how to enable JavaScript in your browser.