La despedida

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    Suspira dentro de su coche. Mira el reloj del salpicadero. Pasa la vista por la calle, desierta a estas horas. No hay un alma. Baja un poco la ventanilla, coge su bolso del asiento del copiloto y rebusca su paquete de tabaco. Se enciende un cigarro. Está nerviosa y repiquetea con los dedos en el volante al compás de una canción flamenca que suena en la radio. El frío se cuela por la rendija de la ventana y se le clava en los huesos. Repasa mentalmente lo que va a decirle, lo que lleva ensayando toda la semana frente al espejo. Va a ser duro, no sabe si podrá mirarlo a la cara y si aguantará sin llorar. Han sido casi seis años con él pero siente que ya no está enamorada, que él ya no tiene nada que ofrecerle. Se acabó la pasión. Al principio, él le parecía alguien interesante pero con el paso de los años se había vuelto previsible, aburrido y quería dejarlo.

    Él llega tarde. Como siempre. Baja por las escaleras por no perder tiempo esperando a que llegue el ascensor. Sale del portal pero se da cuenta de que se ha dejado el teléfono en su casa por lo que se da la vuelta y sube a cogerlo. Lo recoge y ve que tiene dos llamadas perdidas de ella. Baja de nuevo a toda prisa por la escaleras. Ella estará esperándolo dentro del coche donde siempre. Esta noche le tiene preparada una sorpresa: ha descubierto un restaurante nuevo en el centro. Un restaurante asquerosamente moderno, de esos en los que el nombre del plato ocupa varios renglones en la carta, pero que a ella le encantaría. El lugar perfecto para perderse en sus ojos y decirle que por primera vez en la vida cree que es feliz. Le dirá que a pesar de que no están en su mejor momento, sabe que la ama y que va a hacer todo lo que esté en su mano para que ella también sea feliz. Como al principio de su relación. Como antes de que estallara la tormenta.

    Ella tira el cigarro por la ventana mientras lo ve llegar andando a pasos rápidos. Está nerviosa y le sudan las manos. El corazón redobla en su pecho como un tambor de guerra. Lo ve en la distancia y le sigue pareciendo guapo. No entiende cómo han llegado a esta situación aunque todo se resume en que son muy distintos y no quieren las mismas cosas. Él se conforma con lo que tiene; ella, siempre quiere más. Sabe que le va a costar encontrar otro hombre como él. Quizás mañana se arrepienta y lo habrá perdido para siempre, pero ya no puede más.

    Él entra en el coche sonriendo. La sorpresa de ir al nuevo restaurante le arde en los labios. Va a darle un beso en la boca pero ella gira la cara de forma que sus labios tropiezan con su mejilla. Él se siente perdido. Ella habla, le explica la situación. Él está en silencio y ella llora. Ella se justifica diciendo que el problema es suyo. Él sigue en silencio. Ella entre sollozos continúa hablando, contando que no pueden seguir juntos. Lanza a bocajarro un creo que ya no estoy enamorada de ti y él siente que el mundo se abre a sus pies. Ella llora más y sigue hablando pero él apenas la escucha. Todo ha terminado.

    Ella arranca el coche y se pierde en la noche. Él camina sin dirección a ningún lado, tratando de asimilarlo todo. Ella llora durante todo el trayecto de regreso a su casa y él tira a la basura el anillo que llevaba en el bolsillo. El anillo con el que en el restaurante le iba a pedir, aunque siempre le había dicho que nunca lo haría, que se casara con él.

    Comentarios

    1. Avatar de Carmen

      Carmen

      3 abril, 2012

      Un final triste para un día lluvioso. C’est la vie!
      Un corto con marca de la casa. Me gusta.
      Un abrazo!

    2. Avatar de nanky

      nanky

      3 abril, 2012

      Un relato interesante y bien escrito. Saludos y gracias por compartir.

    3. Avatar de Amerika

      Amerika

      3 abril, 2012

      Una historia bella aunque triste…pero en la tristeza también existe la belleza.

      • Avatar de Alvaro.Iranzo

        Alvaro.Iranzo

        8 abril, 2012

        Buscarle la belleza es lo único que nos queda de la tristeza. Un saludo.

    4. Avatar de Florencia

      Florencia

      2 junio, 2012

      Terminé de leer y me puse a llorar. Es tu tercer cuento que leo. Qué bien escribís. Qué bien contas. Te felicito. Saludos.

    5. Avatar de lumino

      lumino

      20 junio, 2012

      Hola alvaro, soy nuevo aquí, pero ya me estoy llevando agradables sorpresas. entré en tu último texto y como me ha guastado he entrado a leer otros de tus escritos. Enhorabuena, tienes una manera de escribir muy transparente. Saludos y te sigo

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