Mar de la Serenidad

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    Ya cerca de la madrugada, de la mañana siguiente, con un par de navajas atravesadas en la garganta, viendo constelaciones inventadas, viendo estrellas que son palabras y que se esconden en el sonido del azar, sentado y tratando de creer y de seguir y de levantar con fuerza la articulación de mi muñeca y la del tobillo que parece atrofiado de por vida y la espalda más chueca con cada minuto y el tiempo, el tiempo, esa medida que se volvió recuerdo y es angustia y ahora es futuro y si ves con atención es presente y en eso se resume, su pretensión, su alarde, la sentencia que dibuja en su andar no es más que el momento, en eso se resume su egoísmo. El tiempo. Si hay algo atrás de mí lo desconozco, lo sé hasta que miro de frente lo que existe y desaparece al primer parpadeo y dejo de ver, porque duermo, porque esto es un sueño y así se me ha ido la vida, soñando. Pensé que de eso al final vivía el hombre y en realidad se necesita más, se necesita cuerpo, voluntad, estrellarse de frente con un muro y rendirse y no querer seguir, tomar una respiración profunda, reunir todo lo que eres y apoyar tus dos manos en la rodilla para ponerte de pie,; pedir, estirar la mano y alcanzar otra, recibir un rechazo y escuchar un “sí”, entender que las mentiras rodean todo y son veneno y a veces no hay más y hay que entender y a veces no hay que entender y ser un disparatado, un loco y hacer a un lado lo que está ahí y seguir porque así es el momento, eso del tiempo, que se va, que se amontona como manojos de flores, de olores de jazmín nocturno y humedad de lluvia condensada. Así es como se va mi noche. Así es como se va la noche y se va el león y la luna y mi amigo que no tiene nombre y el fantasma y el sonido y lo que aparece cerca de una ventana que no distingo y las coincidencias y la decisión y el verano y las latitudes del caballo y los héroes y los romances y las risas a distancia y los engaños y las multitudes y creencias y los apuntes en hojas mezcladas y casi todo y permaneces, tú permaneces como Alejandría y su faro. Escucho envejecer mis manos. Escucho el eco de mis pensamientos. Es eso lo que escucho, lo que me queda. Escucho como te acercas y me llevas y me vuelvo un náufrago, el único náufrago en el Mar de la Serenidad.

    Comentarios

    1. Avatar de nanky

      nanky

      13 abril, 2012

      El final ya no es una quimera, el tiempo se tornó palpable, hostil, se transformó por primera vez en si mismo…. Es una frase que comencé a escribir ayer, tu relato me llevó de inmediato a ella, somos todos náufragos. Un gran saludo desde Buenos Aires. El relato me encantó.

    2. Avatar de

      volivar

      19 abril, 2012

      Luis Villanueva: amigo inolvidable, me siento muy feliz de estar de nuevo en la red (no recuerdo si te dije que por motivos graves de salud de mi esposa tuve que dejar mi trabajo, y a mis entrañables amigos falsarios, pero ya estoy saliendo del bache.. y aquí estoy, admirando tus bellas letras; aquí, en Sahuayo, son las doce de la noche del 17 de abril, y he leído esto que publicaste, y me quedé pensando: ¿de dónde saca Luis tanta inspiración, tan lindas expresiones? así es que, te envío una calurosa felicitación.
      Volivar

      • Avatar de Luis-Villanueva

        Luis-Villanueva

        19 abril, 2012

        Amigo, antes que nada me alegra que todo esté mejorando, desde lo más profundo de mí te envío mis mejores deseos para ti y tu esposa. Gracias por tus comentarios.

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