Andante non troppo

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    cello

    Subía las escaleras ruidosamente,  pisando firme  y pensando cómo poner fin al tormento que le suponía escuchar día tras día esa dichosa música. Estaba harto de ese “maldito instrumento”, que era cómo solía llamarlo. Cansado de soportar las penas y lamentos que llenaban de amargura su ya de por sí triste vida. “Nunca una canción alegre”, se repetía escaleras arriba “siempre tristeza, siempre penas… ya no puedo soportarlo más”.

    Se detuvo en el rellano del tercer piso, disimulando su enfado y dibujando una sonrisa forzada en su rostro. Hundió el dedo índice en aquel botón amarillento y en el mismo instante en que el timbre sonó, cesó la música detrás de la puerta.

    “Buenas tardes, espero no molestarle. Me preguntaba si podría darme usted un poco de sal” le dijo amablemente.

    Un leve giro de su vecino bastó para que alzara el brazo con rapidez y asestara el primer golpe certero en su cabeza. Después, con el cuerpo inmóvil del culpable de su furia tirado en el suelo, llegó el segundo golpe, y un tercero… y otro más.Golpeaba con rabia mientras tarareaba la melodía de aquella triste canción de violoncelo tantas veces escuchada. Con los dientes apretados, lleno de arrugas  su rostro, golpeaba sin prisa, sin pausa. Lo que en el argot musical podría denominarse con un ritmo “andante non troppo”.

    Sudoroso y excitado, casi sin aliento, con las manos ensangrentadas y sin dejar de canturrear, miró a su alrededor buscando algo grande donde esconder el cadáver para sacarlo de allí.

    Una sonora carcajada salió de su garganta cuando sus ojos toparon con el estuche del “maldito instrumento”.

    Comentarios

    1. Avatar de VIMON

      VIMON

      7 junio, 2012

      Ah para vecinito, Carmen, y eso que iba “non tropo” que si va “con tutti” acaba hasta con la casa. Buen relato, aunque muy duro…y estas cosas suceden. Un abrazo y mi voto.

    2. Avatar de

      volivar

      8 junio, 2012

      Carmen: bonito relato; diría casi de suspenso. Felicidades.
      volivar

      • Carmen

        8 junio, 2012

        Gracias Volivar, por tus comentarios y por seguir fiel a mis letras! Un abrazo!

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