El Cementerio de los Elefantes

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    Gregorio era el más viejo de los elefantes de la manada y por lo mismo el más sabio. También era el más grande y pesado, pero como era muy noble, sus congéneres, de cariño, le decían Don Goyo. No era el jefe del clan, porque al igual que en el género humano, en el mundo paquidérmico la que manda es la elefanta. Don Goyo sabía que el final de sus días se acercaba y conocía muy bien la costumbre, proveniente de sus antepasados, que una vez que se aproximara el fin de su existencia, los elefantes deberían buscar y encontrar el sitio de su última morada; sitio escogido desde tiempo inmemorial por los primeros miembros de su estirpe. Tomando las cosas con calma y resignación, se despidió de familiares y amigos e inicio la larga jornada que habría de llevarlo hasta el lugar sagrado. Después de una penosa caminata, por fin llegó al sitio al que su propio instinto lo había guiado. Entró en aquel hermoso valle de un verde esplendoroso, y alcanzó a distinguir, allá en el fondo, las blancas osamentas de sus congéneres. No obstante, al llegar a su destino Don Goyo quedó estupefacto al descubrir, en la puerta misma del cementerio, un expendio perfectamente surtido de artículos de marfil. Desgraciadamente no había vuelta atrás.

    Comentarios

    1. Maqroll

      4 junio, 2012

      Estupendo. Comienza como una fábula para terminar con una critica feroz a los salvajes humanos, comerciantes y asesinos de elefantes. Te voto.
      Saludos.

    2. Maqroll

      4 junio, 2012

      Se ha perdido mi comentario; vuelvo a escribirlo; decía:
      Muy bueno. Comienza como una fábula para terminar con una crítica feroz al trasnochado ser humano, siempre comerciando y a veces asesinando elefantes. pobrecillo el hombre si supiera…

    3. Rafael Baralt

      4 junio, 2012

      Lindo relato amigo Vimon, de alguna forma los humanos nos parecemos a los elefantes, cuando ya nos entregamos a la muerte por lo general ya no hay vuelta atrás. Mis felicitaciones y voto.
      Rafael Baralt

    4. Florencia

      4 junio, 2012

      Vimon!! qué lindo relato! triste también. Muy visual y me gustó mucho como lo escribiste. Saludos. Te felicito y mi voto!

    5. Mariav

      4 junio, 2012

      Me ha encantado, Vimon. Y es verdad, a uno ya ni lo dejan morir tranquilo. Un saludo. V

      • VIMON

        4 junio, 2012

        Cierto, Mariav, ya ni llorar es bueno…Gracias por tus comentarios. Un saludo

    6. VIMON

      4 junio, 2012

      Gracias Maqroll, RBaralt y Florencia, por sus estimulantes comentarios. Y si, la idea fue hacer una critica a la impune matanza de los elefantes.

    7. oscardacunha

      4 junio, 2012

      Bien escrito y buena moraleja Vimon. Siempre el Homo Avaricius arruinando el paisaje. No obstante está un poco desfasado de la realidad. En la actualidad, por aquí, tenemos un monarca que les hace la competencia a los mercachifles del marfil. Se ve que los negocios familiares no andan muy bien. Las Urdangarinas ya no cotizan tan alto en bolsa.
      Un Abrazo, me gustó.

    8. oscardacunha

      4 junio, 2012

      Por cierto yo nunca pongo que voto, ¡pero bueno! No hace falta más que contar.

    9. oscardacunha

      4 junio, 2012

      Otra nota:
      Que alguien con más tiempo que yo le explique el gorila como funciona este festival. Se le pierden los comentarios…

    10. Shu

      4 junio, 2012

      Sencilla y hasta tierna la historia ¡chin chin! (con Faustino y a la salud del paquidermo)

    11. VIMON

      4 junio, 2012

      Gracias, Oscar, por tus comentarios…y lo de aquel lejano monarca desfasado ya se sabia por aca. Un abrazo.

    12. Amerika

      5 junio, 2012

      Buen homenaje al elefante…y al hombre, muy acertado.
      Gracias amigo Vimon y un abrazo, me gustó.

    13. VIMON

      5 junio, 2012

      Gracias, Arturo y Amerika por leer y comentar. !Un abrazo!

    14. Salandy

      5 junio, 2012

      Vimon, siempre con maestría y sinceridad.
      Saludos.

      y claro mi voto.

      • VIMON

        5 junio, 2012

        Gracias, Salandy, por tus apreciables comentarios y tu voto.

    15. Erg

      6 junio, 2012

      Pobre Don Goyo… no merecía un final así, ya sabemos que la condición humana es capaz de cargarse la historia más bonita que se pueda contar. Pues Don Goyo no tiene marcha atrás pero en su último viaje podría dejarle las cosas claras a estos inhumanos personajes que expolian su lugar de descanso eterno. Creo que me he enfadado un poco con los de mi especie… VIMON, siempre consigues que pueda palpar lo que escribes. FELICIDADES y FELICIDADES otra vez. Abrazos y mi voto.

    16. VIMON

      6 junio, 2012

      Tienes razon, mi querida Erg, Don Goyo bien podria haber bailado un zapateado sobre el expendio y los miserables comerciantes antes de irse a descansar. Gracias por tus opiniones y tu voto. Abrazos.

    17. Netor

      6 junio, 2012

      Buen relato sobre una triste y cruda realidad

      Saludos

      • VIMON

        7 junio, 2012

        Gracias, Netor, por tus comentarios. Y si, habria que crear mayor conciencia sobre este asunto. Un abrazo.

    18. MAFALDA

      7 junio, 2012

      Para pobres elefantes asesinados, el del tio Juanito. (El que se dice, el rey de España).

    19. VIMON

      7 junio, 2012

      Gracias por leer y comentar, amiga Mafalda. Y tienes razon, hay gente, de todos los niveles, que no muestra ningun respeto por el reino animal. Un beso.

    20. Gudea_de_Lagash

      7 junio, 2012

      Muy original el relato. Al ser humano le pasa algo parecido,pues morirse es todo un negocio: al pobre Goyo le cobran su rincón para morir en especies,y a nosotros en moneda.
      Un abrazo en la distancia.

      Gudea

    21. VIMON

      7 junio, 2012

      Tienes razon, Gudea, a veces morirse es mas caro que seguir viviendo, pero los elefantes no tienen la culpa. Gracias por comentar, y que tal te caeria un abrazo en corto?

    22. VIMON

      9 junio, 2012

      Tienes razon, Sofista, es la ley de la vida, solo espero que en nuestros respectivos cementerios no haya un puesto de venta de organos o de osamente humana. Gracis por comentar. Saludos.

    23. El Moli

      12 junio, 2012

      Que buen relato, me sorprendió el final.
      El triste negocio de la muerte (Para algunos)
      Te dejo un abrazo.

    24. VIMON

      12 junio, 2012

      Gracias, Moli, por tus comentarios. Un abrazo.

    25. Monicaescribeasi

      13 junio, 2012

      Un relato corto y reflexivo. Hay cosas que son inevitables aunque huyamos de ellas, aparecen cuando menos las buscamos pero en realidad nos han estado esperando…

    26. VIMON

      13 junio, 2012

      Gracias, Monica, por leer y comentar. Un saludo.

    27. jorepa

      17 junio, 2012

      Contenido profundo, pasaje obligado para todos y como siempre descubro emociones de vida,gracias Vimon,voto y abrazo mientras podamos

    28. VIMON

      18 junio, 2012

      Muchas gracias, Jorepa, por tus apreciables comentarios. Un abrazo.

    29. gllamphar

      24 junio, 2012

      Con lo que me mueven este tipo de cosas y lo logrado del giro no puedo más que darte mi voto y mis felicitaciones. Me encanta.

      Un saludo.

    30. VIMON

      24 junio, 2012

      Gracias, gllamphar, por tus comentarios y tu voto. Un saludo.

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