El escondite… ¿Qué es eso?

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A mi no me jodan, los niños antes sabían divertirse.

El tema empezaba en la escuela, con el grupo de amigos y la pregunta “¿que vas a hacer hoy?” en boca de todos. Y se resolvía dando una hora y un lugar, fácil y rápido. Llegabas allí, esperabas a la marabunta que se formaba (que esa es otra, ahora los grupos son super exclusivos y se componen de 4 miembros como mucho) y, cinco minutos después de la hora, el que no apareció que nos busque o vuelva a casa. ¡ESTAMPIDA!  Echábamos a correr hacia el lugar en el que tocaba jugar hoy, todo valía, desde la vieja casa abandonada del Balado, ahora transformada en un lujoso edificio de  pisos “para los que les sobre el dinero”, hasta el parque de al lado de la biblioteca; la biblioteca ahí está, el parque también, viejo y sin columpios. Pero, ¿y los niños?.

Los niños de hoy en día están mas digitalizados que las películas de James Cameron, se pasan el día metidos en casa mando en mano y comiendo lo que esté a su alcance. No se te ocurra ponerte ante el televisor, porque tienen la lengua mas suelta que nunca he visto en seres tan pequeños. La educación para ellos es secundario (algo que tienen en común nuestras generaciones) pero nosotros al menos teníamos un algo en la cabeza que nos hacía tomárnoslo mas en serio. Un que se yo que éstos energúmenos en miniatura no tienen.

Bien sé que comparar es una afición malsana, pero joder, no puedo evitar pensar que están perdiendo el tiempo. Un tiempo que es para ellos, un tiempo sin preocupaciones, sin responsabilidades y sin móviles.

Murmullos de incredulidad; “Ohh, ¿sin móviles ha dicho?”. Si señores, si. Sin móviles. Pero que manía os ha dado a todos con los puñeteros aparatitos. “Venga, voy a regalarle un móvil a mi hija de 11 años, por si pasa algo”.  Por si pasa algo mis cojones, para tenerla bien controlada a la cría. Yo no me perdí nunca señores, y fui niño como todos. No tuve móvil hasta los 16 y tampoco lo quería. Es impresionante cruzarse con los peques por la calle y ver que van cabizbajos consultando su tuenti en la jodida pantalla.

¿Pero que ostia os pasa enanos? ¡DESPERTAD COÑO, que sois niños! Corred, brincad, manchaos, mojaos, haceos heridas en las rodillas, carreras de caracoles, jugar al pilla pilla o al escondite. ¡No pasa nada! Vuestros padres os van a querer aunque rompáis un pantalón o dos. Disfrutad ahora caníjos, que luego os ahogarán las vicisitudes de la vida real y os será difícil volver a sentir esa libertad.

Yo, personalmente, consigo sonreír pensando en ésa etapa de mi vida, ¿lo conseguiréis vosotros?

Comentarios

  1. Profile photo of Territorio.sin.dueño

    Territorio.sin.dueño

    6 junio, 2012

    Si yo te contara….cuanta razón tienes Eidan.
    Estupendamente escrito, se lo voy a dar a leer a mi hija.
    Voto

  2. Profile photo of panistardust

    panistardust

    6 junio, 2012

    Es algo que pasa generación tras generación. Yo tambien he oído aquello de ahora ya no saben pasarselo bien; ya no tienen imaginación y yo era de los que llegaba a casa con un heridón y mercromina mano de santo. Los jóvenes siempre tienen menos modales que antes, aunque es cierto que lo de la era digital se esta yendo de las manos. Un saludo y mi voto.

  3. Profile photo of VIMON

    VIMON

    6 junio, 2012

    Una verdad indiscutible. Bien escrito. Saludos y voto.

  4. Profile photo of

    volivar

    6 junio, 2012

    Eidan: así somos los seres humanos; también nuestros padres nos decían que sus tiempos fueron mejores, que nosotros no sabíamos apreciar lo bueno que nos da la vida, y lo bueno era lo que habían ellos vivido.
    Redacción excelente. Buen texto. Mis felicitaciones.
    Volivar

    • Profile photo of Angel

      Angel

      7 junio, 2012

      Volver a lo de antes, tan sólo depende de la educación que se les de a los niños…
      Pero pare ser que es más cómodo tenerlos sentados en una esquina con una máquina entre manos, que acompañarlos al parque, o, simplemente, a dejarlos ir con unos amigos.
      Ojalá todo fuera como antes; los niños de ahora no saben vivir la vida como hay que vivirla.
      Gran relato, sin duda. Mi voto indiscutible, por supuesto.

  5. Profile photo of Saritalacasita

    Saritalacasita

    8 junio, 2012

    Totalmente cierto, yo recuerdo jugar a las muñecas hasta los 12 años y ahora se lo digo a mi prima de 10 y se ríe. A ella le gusta más eso de maquillarse y movil pa’ arriba movil pa’ abajo.

    Me ha gustado mucho.
    Te doy mi voto.

  6. Profile photo of ZusiOns

    ZusiOns

    9 junio, 2012

    Ahora pasan de bebés a adolescentes, la infancia está en peligro de extinción. Yo firmaba por volver a ella sin dudarlo. Buen texto y mi voto

  7. Profile photo of agridulce

    agridulce

    22 junio, 2012

    Me he sentido completamente identificada con esta entrada, ¡tienes mi voto!

  8. Profile photo of cuentosparamatarelviernes

    cuentosparamatarelviernes

    1 octubre, 2014

    Pues yo voy a romper una lanza a favor de los chavales. El tiempo de sus padres, de sus abuelos, de los abuelos de los abuelos simplemente fue otro. El tiempo de ellos es éste, y lo han de perder con lo que estimen más oportuno; si unos jugaron con gomas y otros con la play ¿no sería porque en aquellos tiempos no había play? Si unos salíamos constantemente a la calle ¿no sería también porque en nuestras casas no existía un “parque de atracciones”? Quizá, el mayor error de la nueva educación es el “no se pueden aburrir” (el aburrimiento prepara para la vida, nunca tiene tanta luz como soñamos), la tecnología está ahí para que la usen, la desprecien, la posean, ha venido para quedarse. Si hay algún problema, éste no está precisamente en los chavales.
    ¡Qué chapa he largao! ¿no? Pues no la borro, ya que me he tomado la molestia. Un saludo.’

  9. Profile photo of Gusadro

    Gusadro

    22 octubre, 2014

    Como joven debo defender y acatar de que sí, en la actualidad el mundo ha cambiado, así como el comportamiento juvenil, pero bueno, cada uno hace con su vida lo que quiere. Perdemos tiempo quejándonos de los jóvenes cuando lo que podemos hacer es iniciar el ejemplo nosotros dándole un libro a un primo menor, o incluso a nuestros hijos, invitarlos a salir a jugar, a pasear, etc. Todo parte de uno y me parece que esto es algo que los adultos nunca entenderán visto que quieren que los niños hagan las cosas que ellos quieren solo por el simple hecho de ser mayores y porque dicen: tú haces lo que yo digo y punto, sin alguna explicación o razón. De haber una razonable y explicada sin palabras soeces, en ese caso las relaciones padre-hijo serían diferentes (y si el joven se muestra terco, pues “ya fue” ese chico)…

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