La comunión

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    La celebración se iba desarrollando con una previsibilidad matemática. Una preasignación de comensales tan voluntariosa como nefasta, me había llevado a sentarme junto a una prima lejana y a una señora de parloteo desbocado que, de vez en vez, me lanzaba una mirada tierna. La mía era, sin duda, la mesa de los singles sobrevenidos.
    Con el café ya servido, un camarero se lanzó a poner poner música. Iba pertrechado con un portátil, un bafle autoamplificado y una selección musical tan desordenada como inadecuada. Aquello amenazaba con empeorar por momentos. El calor se hacía insoportable, las desdichas de mi prima eran soporíferas y la señora, a medida que avanzaban los minutos, resultaba más patética.

    Empezó a sonar un tema de Queen, “Good Company”. -¿Como una canción que me gusta tanto, puede sonar tan inapropiada? -Pensé.

    Con una excusa rápida, me levanté de la mesa, me dirigí a un enorme ventanal que daba al Veleta, lo abrí y me senté apoyado en él, de espaldas a la montaña. Al tiempo que la brisa me refrescaba, yo iba cogiendo distancia de todo aquello. Desde allí, podía observar casi todas las mesas como quien asiste una función de teatro. Cada mesa tenía su propia representación.

    La mesa principal, con un satisfecho e interesante anfitrión que daba una nota de buen hacer a la celebración. junto a él, su pareja inquieta, preocupada por no estar a su altura. La mirada de ella, tan llena de amor y admiración hacia él, como de inseguridad, la delataba y la ponía en una posición de desventaja, que sin duda, él aprovechaba.

    La de los mayores, de miradas sin brillo. Un clásico que no podía faltar. Los más viejos, agrupados como si lo suyo fuera una enfermedad contagiosa. Juntos en una mesa de ritmo pausado. De tinto con gaseosa, con los restos de los bollos de pan destripados de su miga y la corteza desparramada, delatando ciertos problemas de masticación. Se intuían conversaciones sobre nietos e hijos.Parecía que su vida hubiera terminado hacía años y ya vivieran de un futuro imaginario que ellos quisieron para sí y no pudieron conquistar.

    Otra mesa, quizá la más interesante, con varias parejas jóvenes. Destacaba una chica tan atractiva como confiada, que desarmada por su enamoramiento, no se percataba de que la velocidad y atención con la que su pareja intercambiaba mensajes en su móvil, junto a lo inclinado de su mirada, denotaba intereses bastardos. Frente a ella, un comensal de perfil afilado, la miraba con un descaro que incomodada a su bastante menos atractiva acompañante que, insegura, se removía en la silla.

    La mesa de los adolescentes, donde las chicas, resueltas y divertidas, hablaban animosamente mientras intercambiaban miradas, risas y codazos cómplices. Los chicos, mucho más retraídos, escondían su mirada esquiva tras su móvil, intentado disimular alguna mirada tan fugaz como furtiva que se escapaba hacía el grupo de ellas.

    La mesa de los niños, la más grande y poblada. Salpicada de lazos, papeles  de colores  y bolsas. Una angelical niña mostraba orgullosa a sus amigos, sus recién recibidos regalos. Los infantes, arremolinados, exclamaban con inocente envidia. Volaban trozos de pan, de creciente tamaño, de un lado para otro. El combate amenazaba con acabar con la intervención de de un padre sobreprotector, que ya observaba crispado la escena. Casi seguro, su hijo era el de la rebeca celeste con la camisa de ribetes, que amagaba con llorar.

    La mesa de los compromisos, con compañeros poco allegados y un jefe, delatado por su actitud altiva, al que su pareja le lanzaba miradas tan cargadas de reproches por meterla en “eso”, como de prisas por marcharse de allí cuanto antes. La mesa estaba completada con el fotógrafo, que se levantaba a ratos para alternar almuerzo y trabajo.

    El resto de las mesas, no presentaban especial valor, eran variaciones poco significativas de las otras. Agudicé un poco más la vista y al final del local, en la barra, localicé una mujer sola, tan desubicada como yo.

    La canción estaba en sus últimos compases. La brisa me había despejado la cabeza. Volví a la mesa… Apuré el café, que me esperaba tibio. Me despedí amablemente de todos. Me levanté maldiciendo en silencio mi sobrada soberbia de tótem sabelotodo y  me dirigí derecho hacia aquella mujer. La tarde aun podía tener solución, pensé. Good Company, acababa de terminar.

    Comentarios

    1. Avatar de jorepa

      jorepa

      3 junio, 2012

      La vida misma, el clásico repetido tantas veces, donde no siempre hay una ventana para poder saltar, e ir donde se cree debe o quiere.Buen equilibrio en tu relato, todo perfecto, salvo una cosa: yo tenía que estar o quería estar en la ventana donde llega tu protagonista!!! Me ha gustado todo el desarrollo, fluido, rico de sentires cotidianos que a veces, a pesar de los ciclos, nos anclan…para mucho tiempo! Gracias por tus escritos, son una good company. Tienes mi voto, buen domingo y un abrazo.Jorepa

      • Avatar de PedroGda

        PedroGda

        3 junio, 2012

        Jorepa, gracias, gracias, gracias… La ventana es amplia, de hecho esta pensada para compartir vistas con pareja, amigo y hasta acompañante accidental que comparte acidez y puntos de vista. Buen domingo para ti también.

    2. Avatar de Shu

      Shu

      3 junio, 2012

      ¿Comunión en la boda?
      Sí que pide poco el guaje, con que estén solas, ya le vale…
      Mucho más creativo el caos que provoca mi familia en esto saraos celebracionales. A mi gente le gusta el abordaje, cuando entramos al salón parecemos la masa de las rebajas entrando en El Corte Inglés. El resultado: una desorganización tan grande que los de una mesa se vocean con los de las otras, además de un trajín de idas y vueltas por diversos intereses, tales como pasarse una china, pa luego… lucir el modelito… encasquetarle el bebé a su padre que ha tenido el morro de sentarse en otra mesa… pillar un ratito al primo gracioso…. compartir un lagrimeo con el patriarca… Y los camareros sudando la gota gorda, protegiendo las gambas de nuestras carreras.
      Recuerdo que mi cuñada Merche intentó organizarnos en la boda de su único hijo, y sobrino mío, con cartelitos en las mesas. Fue muy divertido el cambio indiscriminado de cartelitos hasta terminar todos, menos Merche, muertos de risa. Ya nadie lo intenta. Lo que hace la nueva generación es pasar de nosotros, los veteranos, los de la generación rebelde.
      He encontrado muy fresca tu historia. Aunque sólo fuera (que no digo que lo sea sino que lo destaco) por el párrafo del ventanal tendrías mi voto.
      Aunque algo me irrita un pelín ¿Qué tienes contra las señoras single de mirada tierna, como yo?

      • Avatar de PedroGda

        PedroGda

        3 junio, 2012

        Shu, esas celebraciones que tú dices, son mucho más divertidas, cada uno va buscando sus afinidades y cuando se cansa cambia de circulo.
        Sobre lo que pide el invitado…. si algo queda claro…. es que pide demasiado. Estar sola, solo es una condición, fruto de la buena educación. En la mesa de los singles había varias señoras así y ninguna llamó su atención.
        Sobre tu irritación, matizarte que es totalmente injustificada. Me da que eres sin duda muchas más cosas que una señora single de mirada tierna. La que yo describo era estrictamente y a duras penas, eso solo. siento no haber sido merecedor de tu voto :( sssniifff. La vida a veces es así de dura. Seguiré intentándolo.

        • Avatar de Shu

          Shu

          3 junio, 2012

          ¿Quién te ha dicho eso? ¡Qué mala es la gente! Fue el 2, mi voto fue el 2.

          • Avatar de PedroGda

            PedroGda

            4 junio, 2012

            Shu, Shu.. no me lies, las cuentas no cuadran, aunque a mi me interesan mucho más los comentarios que los corazones anónimos. Si va todo junto, mejor.

            • Avatar de Shu

              Shu

              4 junio, 2012

              Veamos:
              llegué, leí; había un voto y ningún comentario. Voté el 2. Mientras escribía mi comentario Jorepa insertó el suyo. Y eso es todo.
              Puedes llamarme mentirosa cuanto quieras, no tengo la sensibilidad de Volivar, me haces sonreír, incluso, me río, gracias por las risas que me traes.

              (¿Era comunión o boda?… que me parece tremenda y excesiva organización de una comunión… total… son niños… Mucho mejor una piñata en los Montes… opino, sin ánimo de imposición).

            • Avatar de PedroGda

              PedroGda

              6 junio, 2012

              Shu, cada vez más, somos excesivos en casi todo.

      • Avatar de PedroGda

        PedroGda

        3 junio, 2012

        Si Mistika, es lo que tiene el aire de la sierra, que da escalofríos. :)

    3. Avatar de VIMON

      VIMON

      3 junio, 2012

      Muy buen relato. Felicitaciones y voto.

    4. Avatar de jorepa

      jorepa

      3 junio, 2012

      No, que no es así Pedro, si en la ventana cabemos muchos, casi mejor quedarse con el resto sentadita, vale por los puntos de vista, la acidez…cada uno la suya……no? Permiteme preguntarte que ha sido de Volivar, sabes algo? Gracias y sigue deleitando con tu forma de escribir!

      • Avatar de PedroGda

        PedroGda

        4 junio, 2012

        Jorema, muchos nunca, solo algunos. Sobre Volivar solo puedo decirte que andaba molesto con Falsaria, según comentaba, le “acusaban” de autovotarse incrementando su valoración no sé de que forma. Por lo que comentaba, decía que iban a darlo de baja por eso. No sé en que habrá quedado la cosa.

        Gracias de nuevo por tus comentarios.

    5. Avatar de Territorio.sin.dueño

      Territorio.sin.dueño

      3 junio, 2012

      Es tan divertido dedicarse a analizar mesas, imaginar las historias, miserias y secretos de cada uno de los comensales, el tipo de relación que mantiene con el de al lado…yo suelo jugar mucho a eso con los amigos.
      Un buen relato Pedro, muy bien escrito. Voto!

      • Avatar de PedroGda

        PedroGda

        4 junio, 2012

        Gracias por tu comentario Territorio. Es cierto que las mesas de las celebraciones son toda una categoría de historias surrealistas.

    6. Avatar de 1000Luna

      1000Luna

      5 junio, 2012

      ¡Muy bueno! La verdad es que en este tipo de celebraciones se puede entretener uno de lo lindo solo mirando a los invitados. Te dejo mi voto.

      Un saludo.

      • Avatar de PedroGda

        PedroGda

        6 junio, 2012

        1000Luna, gracias por leerme, por tu comentario y por tu voto.

    7. Avatar de Erg

      Erg

      6 junio, 2012

      Perfecta canción para el inicio de una buena tarde.
      En esta historia se respira (además del aire fresco de Sierra Nevada) realidad por todos los renglones, me atrevo a opinar e incluso a afirmar que se trata de una historia real.. :-).
      Lo mejor, para mi, ha sido esa ventana y de fondo el Veleta…, sin ella no habría habido ese momento reflexión… fantástico.
      Mi voto, por supuesto.

      • Avatar de PedroGda

        PedroGda

        6 junio, 2012

        Erg, hay de todo, podríamos decir que; “esta historia está basada en hechos reales, pero se han cambiado personajes y lugares para pare evitar que nadie se dé por aludido”. Esa ventana, la llevo conmigo y acudo a ella cada vez que las circunstancias lo requieren. Gracias por tu comentario y tu voto.

    8. Avatar de Maqroll

      Maqroll

      6 junio, 2012

      Pedro, me ha gustado mucho este cuento, pero por lo que he leído en los comentarios, parece que por razones diferentes. Creo que esto es la grandeza de lo literario, y de toda expresión artística, que el receptor la completa. Pues allá va mi percepción (que a la vez refleja mi manera de leer y entender la literatura).
      A ni me gustó mucho, mucho, que se titule La comunión. Consideré que era un acierto literario porque la palabra del título hace referencia exacta al asunto, y aún más, a la historia oculta (a pesar de que haya una pequeña referencia a la niña que ha recibido regalos). Pues bien, cuál es mi sorpresa que todo el que ha comentado ha entendido “comunión” como el sacramento y la posterior celebración. El cuento no va de eso; vá exactamente de lo que significa, en su primera acepción, la palabra “comunión”: participar de lo común, trato cercano entre las personas. El autor no dedica una sola frase al asunto de la comunión como sacramento; ni la niña que lo recibe se convierte en protagonista; no conocemos sus sentimientos, su ilusión o su alegría; nada. Por lo tanto el autor quiere hablarme de otra “comunión”. Y efectivamente es lo que hace, me habla de la relación entre personas agrupadas por edades en las diferentes mesas de una celebración cualquiera. Me habla de la vida del hombre como animal social, me habla de costumbres sociales, y me habla de la vida retratando con precisión los momentos propios de cada tramo (infancia, adolescencia, adultos y mayores). Y ese es el asunto; y ahí está el valor literario de este relato; del que para mí destaca con mucho la descripción de la mesa de los mayores (fascinante, con imágenes cargadas de simbolismo y con perfecta reunión de descripción y reflexión). Y mira por donde, cuando al propio autor le hablan de la comunión como celebración de un sacramento (en nuestra sociedad solo se celebra la primera vez que se recibe, por eso se llama precisamente primera comunión), resulta que sigue el rollo; que si parece una boda, que qué sitio más chulo para la celebración; que si esto pasa en mi familia o no. En fin, que el autor no ha escrito lo que yo he leído; o no exactamente. Y es que para mí escribir es elegir, y si el escritor elige de entre todo una parte, en esa elección está la intención del relato. Pero, en fin, me decepciona comprobar que aquí no es el caso; o comprobar que el escritor no ha tenido el valor de decir: No habéis entendido nada, queridos lectores comentaristas.
      En cualquier caso, para mí y en principio, han fallado los lectores; ha sido la suya una lectura pobre, superficial, la que se suele hacer cuando se ha leído mucha mala literatura. Pero no ha fallado el autor, al menos no hasta las repuestas a los comentarios. En cualquier caso a mí me parece este un magnífico relato.
      En cuanto a lo del ventanal, no comprendo los comentarios, salvo que cada uno haya recordado la belleza del “picacho”, porque lo conozca, y no es así como ha de leerse un texto: el texto dice lo que dice y punto (luego también está lo que hace, porque el texto literario dice y hace; solo por eso existe la Literatura como expresión artística; de otra forma no sería más que el grafismo que corresponde al habla). Y mira por donde, para mi está acertada la escena del ventanal como recurso para separar al narrador, para permitirle un ángulo de visión propicio a la reflexión; para lo que se llama distanciamiento (pero la narración de la escena falla por explícita, ya que el personaje/narrador dice ” yo iba cogiendo distancia de todo aquello”). Y también falla nombrar sin más “el Veleta”, como si todo lector tuviera que conocer Sierra Nevada.
      De todos modos, repito, el cuento me gusta y lo voto.
      Saludos.

      • Avatar de PedroGda

        PedroGda

        7 junio, 2012

        Maqroll, antes de nada agradecerte mucho tu atenta lectura y tu exhaustivo comentario. En la elección del título, tu interpretación coincide con mi intención, de hecho, primero lo llamé de otra forma y cuando ya lo tenía a medio escribir, le cambié el enfoque y el nombre.
        Tengo cierta tendencia a escribir historias que encierran otras, interpretaciones que camuflan otras, sensaciones que disimulan otras. Todas ciertas pero más intimas a medida que las vas descubriendo. En cierta forma es una prueba para quien me lee, una especie de mensaje encriptado que busca mucha complicidad.

        En tus matizaciones sobre detalles y referencias de la historia, solo puedo darte la razón y agradecer tus comentarios. Gracias de nuevo por tu voto y mucho más tus aportaciones .

        Otro saludo para ti.

    9. Avatar de

      mariav

      6 junio, 2012

      Vaya, vaya, Pedro. Veo que tienes a buen recaudo excelentes reservas. Pero como la miel no se ha hecho para la boca del asno, me da pena abrir una de esas botellas y voy a seguir con el vino peleón. Eso si, permíteme que me lo tome en una de esas alta copas de fino cristal que he descubierto junto a los reservas y me acomode en la chaise longue de tu sala para beberlo tranquilamente mientras espero.

      PD: ¿Se puede fumar? ¿No tendrás guardado algún Coiba por ahí?

      • Avatar de PedroGda

        PedroGda

        7 junio, 2012

        Ay Mariav, que no tienes remedio. La próxima vez escondo el vino… ya e he dicho que ese es para cocinar, ¿Como se te ocurre beberte eso? Que no te de pena empezarla. La próxima vez la encontraras abierta, decantada y oxigenada, esperándote junto a la copa.

        Precisamente, guardé el puro que me ofrecieron tras el almuerzo. Espérate que busque, un momento….. Ya está, No es un Cohiba (en estos eventos no circulan esas exquisiteces), pero es un digno Montecristo. Espero que lo disfrutes.

    10. Avatar de

      volivar

      3 octubre, 2012

      Pedro Gda: no tuve la oportunidad de a su tiempo leer esta hermosa narración. Creo que has realizado una instantánea de una reunión, no precisamente de amigos, sino de invitados para celebrar un acontecimiento familiar.
      Lo especial, y digno de tomarse en cuenta es tu descripción de las diversas actitudes de los invitados.
      Llega uno, solo o con su pareja, encuentra una silla, y, generalmente nos enteramos del aburrimiento general por no tener a nuestro lado a los amigos. Aunque poco a poco nos vamos reconociendo y reuniéndonos, como al acaso. Los ancianos con los de su misma edad, y los jóvenes con los jóvenes. Se anima la convivencia, que la música estridente opaca, deshila, y la gente, incómoda, espera el momento para irse a su casa, a descansar de la convivencia.
      Un saludo. Felicidades
      Mi voto (un poco tarde, pero válido)
      Volivar

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