Los sueños sobre mi espalda

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    A solas en aquella gran habitación, sentada en una mesa de bastos soportes y acompañada únicamente de silencio, escuchaba el ligero tremor que producía el viento al escapar entre las hojas del más viejo de los Sauces que lloraba desde la ventana, oía también el molesto aletear de una mosca que giraba pesadamente en su rutina, el chirriante sonido de alguna puerta olvidada entre un abrir infructuoso y un cerrar sin sentido, escuchaba incluso el roce de un papel que, caprichosamente, temblaba en el quicio  de la ventana torturado por una solitaria brisa que insistía en jugar con él.

    Sus pensamientos iban y venían al acelerado ritmo de sus dudas, acariciándolas, empujándolas, probándolas. Buscaba algún rincón donde encajarlas y olvidarlas, donde almacenarlas sin estropearlas.
    Intermitentemente, regresaba por unos segundos para palpar, para sentir, para no abandonarse definitivamente, para continuar. Mientras, unas extremidades, casi autónomas, jugaban con  el borde de la mesa esperando algún tipo de conclusión, alguna señal que las obligase, que las dirigiese.
    Volaba por lugares lejanos y recuerdos pesados, de esos que no se desdibujan con el paso del tiempo, buscando respuestas, simulando posibilidades, sustituyendo palabras, adivinando sorpresas.
    Al cabo de mucho tiempo, cuando el estómago le recordaba su naturaleza hablando con voz profunda desde sus entrañas, echaba a caminar en busca de algo con que acallar sus instintos. Pero desde el mismo instante en el que se dirigía hacia su realidad, sólo cabía en ella el deseo de volver a soñar, de perderse en algún pensamiento inconcluso, en una ocasión despreciada, en una frase inacabada. Pero ¿Qué es un sueño que solo sirve para soñar? Llevaba toda su minúscula vida pegada a aquella vieja mesa de olores rancios y reiterados sabores, cada nuevo día, casi cada hora sus extraños ojos miraban más y más lejos, el ansia se apoderaba de su voluntad y su conducta cambiaba rápidamente al tiempo que un insólito picor crecía en su espalda, no alcanzaba a ver lo que sucedía pero adivinaba que algo iba a suceder. Una noche, al despertar, vió que algo asomaba por encima de su hombro, giró rápidamente sobre sí misma buscando el objeto de su sorpresa, había desaparecido para a continuación sorprenderse, esta vez, sobre el hombro contrario, la misma reacción y el mismo resultado, algo se movía a sus espaldas. Lentamente estiró el cuello para poder divisar lo que ocurría. Una sonrisa fue dibujándose en su rostro al comprobar como se desplegaban dos hermosas y translúcidas alas que en unos pocos segundos se sometían a su voluntad. Inmediatamente buscó la primera salida al exterior, algo la impulsaba hacia la eterna amenaza llevándola lejos de los habituales túneles que llenaron toda su vida. Ya no eran solo profundos pensamientos, sus sueños habían crecido en su espalda y la llevarían donde siempre había soñado. Sin más y con un dubitativo esfuerzo, remontó el vuelo… No sabía hacia dónde pero sí que para siempre.
    Mientras se elevaba, pensaba en que triste había sido su vida de Termita.

    Comentarios

    1. Avatar de El Moli

      El Moli

      23 junio, 2012

      Que buen relato, con un final muy acertado, felicitaciones, tienes mi voto

      • Avatar de Toni-GC

        Toni-GC

        24 junio, 2012

        Gracias Moli… Me alegro que te haya gustado…

    2. Avatar de

      volivar

      5 agosto, 2012

      Toni GC: muy lindas expresiones para indicar que se nos ha ido al cielo un ser inmensamente querido.
      Te felicito
      Mi voto.
      Volivar

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