Memo

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En un rincón, escondida entre los pasillos del hospital, una lluvia de sensaciones estremece  mis sentimientos. Aun recuerdo su rostro aprisionado por el cáncer irradiando destellos de alegría mientras sus ojos castaños observaban atentos cada uno de mis movimientos de  rutina para aplicar su terapia cotidiana.  El solía observar  cada detalle de mi bata blanca mientras sus labios daban lugar a un sinfín de preguntas que me hacían sonreír y poner a prueba mi astucia para responder.

Sin duda, Memo tenia la chispa que podía alegrar  hasta el día mas pesado. Gozaba de una picardía innata para sobrellevar su enfermedad y la agonía de su entorno.  Era curioso ver cómo, a su corta edad,  alcanzaba a comprender el significado de cada síntoma que sentía y establecía la forma de manifestar su molestia delante de su madre sin alterar su preocupación.

Tenía un sinfín de cualidades, todas ellas sorprendentes para un niño de 9 años. No sé si fueron sus cualidades, su difícil historia o su forma tan especial de relacionarse conmigo lo que hizo que se robara un pedazo de mi corazón. Mi necesidad maternal de verlo fue incrementando a tal grado de comenzar a visitarlo diario, tan solo para jugar con él o acompañarnos en nuestras comidas.

Su historia encierra repetidas intervenciones quirúrgicas, crisis, quimioterapias y dosis altas de medicamentos, a esto podemos agregar que es hijo de madre soltera y nació en el seno de una familia de muy bajos recursos. Cuando Memo enfermó, su madre adquirió dos trabajos para poder comprar ciertos medicamentos y alimentos necesarios para hacer llevadera la enfermedad, por lo cual se veía obligada a dejar a Memo solo por largos periodos de tiempo, lo cual me motivaba aun mas a frecuentarlo tanto en mis ratos libres, como en mis horas de guardia. Fue así como comencé a sentir una empatía especial por  él y su madre.

Una de tantas mañanas,  después de terminar la ultima guardia de rutina me apresure a salir del área de urgencias con especial emoción para encontrarme con Memo, sabía perfectamente que ese día era muy especial… Claro, ¡Era su cumpleaños!  Su madre me lo había dicho hacía un par de semanas y  desde entonces,  había estado intentando averiguar cuál sería el regalo ideal para él.  Debo confesar que no fue fácil encontrar ese “regalo ideal”,  pero lo había conseguido y algo en mí decía que llevaba en mis manos el vale adecuado para una sonrisa espectacular.

Esa mañana, mientras recorría a toda prisa el pasillo que me separaba de su cama, recuerdo haber repasado cada una de las estrofas de “Las Mañanitas”   para que, pese a mi pésima voz, el momento fuera emocionante. Rogaba porque Lourdes, la enfermera con la voz más celestial del hospital, anduviera rondando por pediatría, así motivaría a  los demás niños a cantar a coro.

Llegue a su cuarto con los nervios y la emoción más intensa que jamás había sentido, note que Lourdes se encontraba al fondo terminando de servir los desayunos de los niños, lo cual mejoro el panorama enormemente, además estaba su madre con un pequeño trozo de pastel frente a ella, lo cual significaba que seguía el momento de los regalos y yo había llegado justo a tiempo.

Ahí estaba Memo, acababa de terminar su desayuno y me observaba mientras señalaba un pedacito de pastel de cumpleaños que había guardado bajo una servilleta sobre un platito rojo.

_Hola Doctora!! Te guardé pastel, es de chocolate… como nos gusta!!!_

_Memo!! Pastel de cumpleaños?! Mmm!!! Lo siento pero hoy tendré que romper mi dieta! Y de quien es cumpleaños eh?!

_Uy doctora! Ya sé que no se te olvidó, porque tienes algo atrás de ti con un moñotote_

_jajajaja! Ay Memo!!!… ya pues…me cachaste!!!! Toma… pero primero tienes que adivinar que es eh!! _

_noooo doctora!! Así no lo voy a abrir nunca!… Mejor dame pistas! …Pistas! Pistas! Pistas!!_

_Me la pones difícil Memo… si te doy pistas ya vas a saber que es…  mejor ábrelo ya! Y vemos si te gusta… si no … lo cambiamos_

_Ok! … pero ya sé que si me va a gustar, tu eres la que más sabe que me gusta, _

Disfruté cada segundo que tardó en abrir aquel regalo ante los ojos de su madre y los míos. Cuando logró terminar su ardua tarea, se dispuso a examinar la caja, me vió a los ojos con una emoción indescriptible y abrió la caja.

Del interior saco un muñeco de “Spider Man” cuidadosamente y exclamó:

_!Guau!, era lo que quería, gracias doctora” _ y me extendió sus brazos con tanta alegría que corrí a abrazarlo con ganas de no soltarlo jamás.

_Feliz Cumpleaños Memo! _ Le dije mientras mis brazos rodeaban sus hombros dulcemente.

Apenas podía darle forma a mis palabras, entre risitas y aventuras imaginarias se nos fué el resto del día, hasta que tuve que marcharme a la siguiente guardia.  No quería dejarlo, ni quería dejar de jugar con el muñeco que se había vuelto tan divertido en sus manos,  pero no tenia manera de deshacerme de la guardia nocturna, así que se lo dije a Memo y dándome un beso en la mejilla me prometió que dormiría hasta la madrugada que yo saliera de la guardia para que ambos siguiéramos jugando con su “Spider Man” , cosa que me pareció genial porque siempre tuvo dificultad para dormir debido a pesadillas.

Acorde verlo en un par de horas, y despidiéndome de su madre salí a regañadientes de su habitación. Recuerdo que la guardia de ese día estuvo muy pesada, en Medicina Interna el trabajo no termina, los pacientes son de turno completo. Ya al fin, faltando un par de horas para terminar la guardia, se acabo la presión y en un celestial rato todos los pacientes del piso que me correspondían estaban dormidos, así que me dispuse a cerrar un rato los ojos pensando que no había dormido y que no dormiría en mi descanso para jugar con Memo.

Cerré la puerta de aquella habitación vacía, apague las luces y cerré mis ojos. Nadie me despertó, ni mi compañero de turno en ese par de horas. Sonó mi celular, la alarma anunciaba que había terminado mi guardia así que recogí mis cosas, hice el recorrido de rutina y después de cerciorarme que todo estaba bien, me dirigí a las escaleras tallando mis ojos para no llegar con cara de sueño. Pase por el baño, lave mi rostro y pareció mejorar mi aspecto.

Salí al pasillo en dirección a la habitación de Memo con la sensación de alegría que me inundaba cada vez que iba a visitarlo, caminaba a prisa hasta que llegue al umbral de aquella puerta…

No se describir la sensación en mí al atravesar la entrada y encontrar al típico equipo de enfermeras con el médico haciendo registros, mientras su madre con el rostro oculto entre sus manos sollozaba  y sobre la cama el cuerpo inerte y pálido de Memo con sus bracitos aun rodeando al muñeco de “Spider-Man” con el que apenas hacia unas horas habíamos estado jugando…

Mis días no han vuelto a ser iguales, y no lo serán por mucho tiempo. De vez en cuando suelo perderme entre los pasillos del hospital tan solo para aflojar un poco mis sentimientos y lograr entender  la fisiología de la muerte entre lágrimas escarlata. Y entre esos lapsos de debilidad jamás olvido cerrar mis ojos y agradecerle a Memo haberme dado la oportunidad de poder disfrutar con él su último cumpleaños.

Comentarios

  1. Profile photo of eaglesrams

    eaglesrams

    19 junio, 2012

    Me ha mantenido atento todo el tiempo. Me ha gustado mucho. No soy experto en la materia, pero cuidado con los acentos. Saludos y mi voto.

    • Profile photo of Irma

      Irma

      19 junio, 2012

      eaglesrams: Gracias por tu tiempo y tu crítica … y por supuesto, tendré cuidado. Saludos!

  2. Profile photo of

    volivar

    19 junio, 2012

    Irma: amiga, por ahi alguien me dijo que ya le parara a las alabanzas, a las puras alabanzas y me dedicara a hacer verdedera crítica literaria.
    Pues así lo haré, y me disculpas, porque no es con mala intención: el tema que elegiste es muy tierno, humano, de lo mejor. El desarrollo, perfecto.
    Pero, amiga, debes de echarle un ojo a los verbos que significan tiempos pasados, para acentuarlos; y a la sintasis. por ejemplo, dices: “Su madre me lo había dicho hace un par de semanas”, y debiste poner: “su madre me lo había dicho hacía un par de semanas”. Es decir, que concuerden los tiempos de los verbos. Así de sencillo, amiga. Si lo haces, serás una escritora muy leída; hay lectores que en cuanto ven una falla, dejan a un lado la narración. Por otro lado, para exaltar algo, no debemos hacerlo con mayúsculas, o con muchos signos de admiración o de interrogación… denota que faltan recursos literarios. No se debe de decir, por ejemplo, que el día es bonito. Hay que demostrar por qué es bonito.
    Atentamente
    Volivar (Mi voto)

    • Profile photo of Irma

      Irma

      19 junio, 2012

      Volivar: Son estas criticas la mejor herramienta para mejorar, no será una disculpa sino un agradecimiento por tu tiempo y tus consejos. Sin duda, me faltan muchos recursos literarios pero voy en camino para obtenerlos. Muchas gracias amigo!

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