Métodos de escritura. Hablar por hablar y todos afónicos

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Muy buenas mis queridos lectores, verán, me gustaría contarles una anécdota real que me ha pasado hace mas bien poco. No carece de cierta gracia y, desde luego, de cierto valor didáctico del que todos podremos, en mayor o menor medida, aprender algo.

Dicho ésto, me gustaría emplazar al lector en una habitación mas bien desordenada, con una cama sin hacer, una silla oculta por capas y capas de ropa cual cebolla de los campos de “Gigantilandia” (en serio, no entiendo la ley física que permite que éste pequeño mueble aguante tanto peso), cajones abiertos y todo fuera de lugar. Curiosamente si por algún casual me da la vena responsable y ordeno ( o mi querida novia se harta y la ordena cuándo yo no estoy solo para esperarme luego en la puerta y echarme uno de esos rapapolvos merecidos en los que solo te queda aguantar el chaparrón sin abrir la boca) es cuándo dejo de encontrar lo que busco, y es que en mi caos hay un orden… pero ésa es otra historia y no me quiero desviar demasiado. En fin, os emplazo, queridos lectores, en una habitación acorde a un hombre de veintitrés años.

Pues me hallaba yo tirado en la susodicha deshecha cama con el portátil frente a mi y moviendo mis dedos con (ninguna) destreza, intentando traducir una idea fugaz e inconexa en algo… bueno, en algo, a secas.

He aquí lo que se reflejaba en la pantalla:

En la negrura espesa que solo reside en los pesares mas profundos yacía. Entre susurros del pasado y voces del presente, dama negra y roja bailaban, arremolinándose en rededor todo fantasma sediento de tormento visceral, sabedores del fin de su rol, risa macabra acorde con funesta danza que, gota a gota colmaba el fin de una era. Estela carmesí, antaño combustible de vida, se estancaba bajo la figura inerte de una marioneta de carne y hueso, que no puede controlar los hilos que dictan su destino, hilos que marcaron el final de sus días, aunque el no lo hubiera querido.”

” Yacía sobre la mesa, empapado por pesar destilado en el alma un sobre….”

Fue en éste instante, en el que el escritor está tan absorto que parece hasta inteligente, que apareció sobre mi hombro izquierdo la figura de una nariz acercándose a la pantalla a velocidad constante. Di un respingo importante, pero enseguida reconocí a mi hermano pequeño que, con cara de no haber ido a un retrete en un mes, leía mis escritos. Preparándome ya el discurso del “mala educacionus” capitulo; Leer por encima del hombro, esperé a que acabase, y cuándo se retiró (y menos mal porque estaba a dos segundos de la colisión inminente) me espetó:

– Menuda mierda..

Verán, mi hermano por norma general aplaude hasta cuándo me corto las uñas. Su admiración por mi es infundada por supuesto, pero no diré que me molesta. Supongo que entenderán pues, la cara de anormal empedernido que se me quedó mientras desaparecía de mi cabeza el discurso preparado de modales y me ponía a la defensiva.. aquí la conversación:

– ¿Perdón?

– Es que no lo entiendo.

– ¿Se te olvidó como se lee o algo así?

-No.- Su cara de escepticismo era digna de cuadro de Dalí.- Es que no entiendo, solo eso. A ver, estaba oscuro… ¿No?.- Añadió al ver mi cara de impaciencia.

– Si, lo estaba.

– Y… ¿lo de las Damas? la negra y la roja…

– La negra es la oscuridad, la roja, la sangre.- Mi frustración iba en aumento, pero sentía la necesidad de defender mi creación.

– Y lo de “empapado por el pesar destilado en el alma” ¿a qué viene?.

– Son lágrimas. – Me repetía, en constante armonía mental, que tan sólo tenía quince años. Era pues lógico que no comprendiese los enrevesados y dulces laberintos de la lengua escrita.

-Pues no entiendo porque das tantas vueltas para decir algo, es que no entiendo lo que pasa en eso.- Señaló a la pantalla.

Después de cruzar algunas palabras mas, le dije a mi pequeño y querido hermano que haría una cosa para él; lo escribiría de manera directa y simple. Así, luego compararía ambos textos y buscaría similitudes.

Cuando intenté retomar mi anterior relato me fue imposible escribir línea alguna. Aquí supongo entenderéis de lo que hablo pues, a parte de leer, escribís en mayoría. Hablo del momento en el que el arte es como un pedo, si lo fuerzas, te sale mierda.

Así pues, y con carencias en mi inspiración de carácter importante, decidí ponerme con la conversión ornamentada-simple para mi confundido hermano. No obstante, decidí implicarme y hacerlo, al menos, medio bien.

Lo que escribí fue:

” La oscuridad era densa, casi palpable. El silencio intenso dominaba la estancia, preciosa en sus tiempos, pero polvorienta y desmejorada con el correr de los años. Tan solo un sonido rompía el silencio, tan solo un color dominaba el lugar, y ambos provenían del mismo punto; el agujero en la nuca de un hombre, que goteaba aún sangre fresca, o mas bien tibia, rompiendo intermitentemente el silencio con su salpicadura, y tiñendo de rojo el parqué.”

Rodeaban su cadáver cuantiosas misivas, siendo el género dominante las facturas de las diferentes empresas que, sin importar el estado social, monetario y psicológico actual de su victima, exigían sin compasión su dinero, sumiendo al ahora difunto en una espiral de ansiedad constante pues, si pagaba la luz no comería, si compraba comida no tendría agua, y si pagaba el agua no tendría luz.”

“Había no obstante un sobre en la mesa de enfrente, que no eran exigencias de bancos o empresas, cuyo destino no sería atenazar el alma, si no reconfortarla. De su puño y letra había escrito el hombre tal misiva a su único hijo, que vivía con su madre tras la separación. Madre que, obviamente, también pedía su parte…”

Os juro que la madre de los sobresaltos me la llevé yo en tal momento, pues mi amada novia se había situado sigilosamente en mi retaguardia y, con voz inusitadamente alta me dijo:

– ¿Un suicidio? Un pelín manido como base ¿no?

-Pero ¿es que nadie sabe llamar a la puerta?.- Inquirí yo a mi vez desde el suelo, tratando de guardar el poco orgullo que me podía quedar.

-Perdona.- Dijo tras haberse reído cual hiena en celo… Desconozco realmente si éstos animales ríen mas en tal etapa, pero déjenme suponer que si. Ella volvió al texto. – Es monótono.- Cierto.- No original.- Cierto. – Carente de emociones.- Cierto, obvió mi excusa de que la parte emocional vendría con la carta.- Y no tiene “chispa”.-Cierto… También obvió la excusa de que se trataba de una “adaptación”.

Y es que es así, queridos lectores. Mi mayor fan es también mi mayor crítica. Y no se confundan, la adoro por ello. Es solo que, a veces, no sabe escoger el momento y, si encajar una crítica ya es duro de por sí, hacerlo en un estado de enajenación mental transitoria como en el que yo me encontraba en tal preciso instante, es imposible.

Me levanté con paciencia forzada, me senté ante el ordenador, borré el texto y teclee:

“Un hombre muerto en una sala oscura.

Y llamé a mi hermano, que se acercó y, tras leer, me miró con sonrisa de circunstancia y dijo:

– ¿Y tantas vueltas para ésto?

A tomar por culo.

Comentarios

  1. Profile photo of Saritalacasita

    Saritalacasita

    11 junio, 2012

    Me ha gustado mucho, y me he sentido identificada con tu relato. Te voto.

  2. Profile photo of ZusiOns

    ZusiOns

    11 junio, 2012

    ¡¡¡Con mi voto te lo digo todo, aún así ole ole y ole!!! Grandisimo!

  3. Profile photo of Irma

    Irma

    29 junio, 2012

    Jajaja! Dichoso de tener al mejor critico cerca eh!? Fantastico relato! Saludos y te doy mi voto.

  4. Profile photo of

    Lidyfeliz

    12 julio, 2012

    Qué bueno, Eidan.!!! Mi voto. (leiste la guía para genios de polkadot? Tienen un estilo muy parecido y requete bueno)

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