Mi vida acabó en aquel frío y oscuro callejón

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Era tarde. Por fin terminaba mi turno en aquel bar de mala muerte. Hacía dos meses desde que me había mudado a esta ciudad; había buscado trabajo por todos lados y a pesar de mi título que decía que era licenciada en Publicidad, ninguna empresa me quiso dar una oportunidad. Ese bar, lo único que había encontrado para poder pagar mis facturas. No me gustaba el ambiente, un bar a las afueras de la ciudad, donde sólo iban borrachos y prostitutas. Esa noche mi jefe me había dejado salir antes pues apenas teníamos clientela. Miré mi reloj, las once y media de la noche. Cogí mi bolso y mi cazadora y salí al callejón. Miré a un lado y a otro. Borrachos. Cada día lo mismo. Comencé a caminar ante las atentas miradas de éstos y apuré el paso casi sin darme cuenta. Salí a una calle más abierta y con más tránsito de personas. Respiré más tranquilamente y descendí el ritmo de mis pasos mientras miraba todo a mí alrededor. La verdad es que no estaba tan mal después de todo. La gente parecía buena y a pesar de que apenas conocía a nadie, mis vecinos me habían recibido muy bien y me acompañaban en mis momentos de soledad. Después de un rato caminando, comencé a tener la sensación de que alguien me observaba, me giré pero no había nadie asique apuré de nuevo el paso y recé porque solo fueran imaginaciones mías. Ya estaba llegando a mi casa, solo quedaban un par de calles más, pero esa sensación no se me quitaba de la cabeza. Giré a la izquierda intentando salirme de la calle principal y me colé por un callejón que a pesar de ser oscuro y de que me asustaba, era un buen atajo para llegar antes a mi nuevo hogar. No era la primera vez que lo cogía pero hoy, algo dentro de mí, me decía que había sido una pésima idea. Comencé a correr casi sin darme cuenta, contaba los segundos para llegar a casa y olvidarme de aquel horrible día, sin embargo escuché un ruido tras de mí y una voz ronca que me instaba a que parase. Me giré. Era un hombre de unos cuarenta años. Alto y fuerte. Las canas comenzaban a surcarle sus cabellos y tenía una gran cicatriz en su mejilla derecha que le unía la comisura de sus labios con el ojo. Llevaba una chupa de cuero negro y unas botas del mismo color con tachuelas que brillaban bajo la tenue luz de la farola. Me paré en seco mientras él no cesaba por alcanzarme. Asustada comencé a correr de nuevo, esta vez más rápido si cabe, intentando escapar de aquel tipo. Escuchaba sus pasos acercándose, acelerados. Él también corría y me iba a alcanzar. Noté un gran tirón de pelo; me había cogido por la coleta y no me soltaba, no pude seguir corriendo. Me giré y ahí estaba su cara, a tan solo unos centímetros de mí. Me quedé en silencio mientras su risa se escuchaba por todo el callejón.
-¿Dónde ibas guapa? – me decía sin cesar de reír y comenzaba a acariciar mi rostro con una de sus asquerosas manos. Yo no podía hablar, tenía la garganta seca. Solamente pude balbucear. Pequeños sonidos salían de mi boca entremezclados con el llanto. No podía dejar de llorar, sabía que estaba en peligro y no se me ocurría que hacer para escapar. Sin duda era más fuerte que yo; no podría defenderme ante un cuerpo como el suyo.
Sus manos resbalaron lentamente por mi cuerpo, se le veía ansioso. Me empujó con fuerza tirándome al suelo y se montó sobre mí, estaba prisionera entre sus piernas. Subió a mis pechos y arrancó los botones de mi camisa de un solo tirón. Luego hizo lo mismo con los pantalones.
-¡No!- Grité, pero no hizo caso – Por favor, no lo hagas- balbuceé mientras mis lágrimas recorrían mi rostro e iban a morir a mis labios. Intenté hablar con él sin éxito, estaba como ido, solamente pendiente de mi cuerpo. Grité y me zarandeé cuanto pude, pero no conseguí escapar, me agarraba con fuerza. Le arañé la cara, en su cicatriz y eso le hizo enfurecer aún más, me pegó un golpe en la cabeza dejándome por un momento aturdida. Perdí la noción del tiempo y me abandoné a mi suerte. Cualquier tipo de lucha podría alterarlo más si cabe.
Abrí los ojos y pude comprobar cómo se desabrochaba el cinturón y se bajaba pantalones y calzones. Los cerré de nuevo, apretándolos con fuerza. No quería ver cómo me arruinaba la vida. Noté una gran embestida y un gran dolor me atravesó con fuerza. Lloraba y lloraba desesperada, sin saber qué hacer, o que iba a ocurrir cuando todo esto terminase. El hombre estaba cada vez más excitado, le gustaba verme llorando, se sabía poderoso. Tenía mi vida en sus manos, y eso le gustaba. Me penetraba una y otra vez, con fuerza, con deseo. Sus manos agarraban mi cabello, me hacía daño pero no podía hacer nada. Estaba bien agarrada y no podía soltarme. Apenas podía moverme. Su boca estaba ahora en mis pechos. Me mordía, me arañaba, mientras él disfrutaba sin dejar de moverse sobre mi cuerpo. Volví a gritar en un último esfuerzo por escapar, pero él me escupió y siguió cabalgándome con gran brutalidad.
-¡Calla puta o te juro que de esta no pasas! ¡Cómo te muevas te juro que te mato!- Decía entre jadeo y jadeo. Tenía la respiración acelerada y su mirada fija en la mía. Le gustaba ver mi miedo, le gustaba que chillara. De pronto empezó a moverse más rápido mientras yo en silencio no dejaba de llorar, sabía que iba a terminar en cualquier momento, sabía que iba a culminar lo que había empezado.
Ante el último gemido, cayó encima de mí; extasiado.
-Te has portado muy bien – Susurró acariciando mi rostro una vez más- Por eso no te voy a matar- comenzó a reírse con fuerza. Era una risa histérica, que me hacía estremecer, me miró de nuevo y terminó su frase- o quizás sí.
Sacó una navaja de una de sus botas y comenzó a jugar con ella sobre mi cuello.
– ¡No! ¡Por favor! Te juro que no diré lo que has hecho. Te prometo que no te acusaré, nadie sabrá lo que ha pasado pero no me mates- Mis lágrimas alcanzaron la hoja de la navaja, sabía que nada le haría cambiar de opinión, pero tenía que intentarlo.
-¡No te preocupes guapa, que nadie se enterará porque tu estarás muerta!- Reía con esa voz que me ponía la piel de gallina, sin dejar de juguetear con la navaja cerca de mi piel.
En ese momento sentí un pinchazo en el cuello, un dolor intenso recorrió mi cuerpo y vi como las lágrimas que caían de mi rostro se mezclaban con la sangre que cubría el filo de la navaja. Me había hecho un corte y no dejaba de sangrar. Con mis manos intenté parar la hemorragia pero fue en vano. El hombre reía ante mis esfuerzos por salvar la vida.
Poco a poco sentía que se me nublaba la mente, me sentía sin fuerzas, mis ropas ahora hechas girones estaban totalmente ensangrentadas. Me costaba respirar y notaba la boca llena de sangre. Miré mis manos ahora de un rojo intenso; estaba temblando. Apenas podía hablar. Cerré los ojos mientras escuchaba los pasos de aquel tipo alejarse del callejón.
Apenas unos minutos más, unos minutos de sufrimiento y mi corazón dejaría de latir. Lo último que mis ojos vieron fue la tenue y blanca luz de aquella farola iluminando ese frío y oscuro callejón.

Comentarios

  1. Profile photo of Envoy

    Envoy

    17 junio, 2012

    Increíble, mi corazón se aceleraba conforme aumentaba la intensidad del relato, cuando me di cuenta, las palabras volaban por mis ojos, porque la propia obra me obligaba a leerla mas rápido, después bajó un poquito la intensidad, para volver a subir a niveles estratosféricos y, poco a poco relajarse hasta volver a su ritmo normal, con el punto y final.
    Hacía mucho, mucho tiempo que un texto no me producía unas sensaciones tan intensas. Hasta el punto que creo que he muerto con la protagonista.
    Enhorabuena, de todo lo que he leído, tanto tuyo, como de otros autores que circulan por estas páginas (sin ánimo de desprestigiar a nadie, aún me faltan cientos de relatos por leer) sin duda es lo mejor. Este relato se merece estar en la portada y, yo pondré mi granito en forma de voto para que esté.

    Enhorabuena, de verdad…diría que supera en calidad a muchos autores profesionales, y podría seguir alagando este relato días y días…

    • Profile photo of Saritalacasita

      Saritalacasita

      17 junio, 2012

      Muchas gracias Envoy, casi me he emocionado al leer tu comentario. La verdad es que no me esperaba tipos de comentarios como este, no creo que sea tan buena, ni mucho menos para compararme con escritores profesionales. La gente que escribe en esta página tiene mucho nivel, y creo que hay muchas personas muchísimo mejores que yo, sin embargo me alegro muchísimo y me hace muy feliz saber que opinas eso, pues creo que escribes muy bien y que sabes mucho sobre el tema.
      Solo me queda darte las gracias de nuevo y mandarte un montón de besitos ;)

  2. Profile photo of

    volivar

    18 junio, 2012

    Saritalacasita: así se escribe, expresando los sentimientos que nos ahogan o que nos alegran.
    Felicidades. Mi voto.
    volivar

  3. Profile photo of Federico Jerez

    Federico Jerez

    18 junio, 2012

    Me heló la sangre el cuento, muy bien logrado, desgarrador sobre todo. Pude verlo como si lo estuviese sintiendo yo, cada emoción, cada tacto del relato se fueron filtrando por mi cuerpo transportándome a esa situación. La felicito.

  4. Profile photo of VIMON

    VIMON

    18 junio, 2012

    Muy buen relato, Sarita. Mi voto y un abrazo.

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