Padres

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    Fue como despertarme después de haber dormido siete años

    Margaret  Atwood

     

     

    El padre de mi padre, es evangélico, triste y apacible, tiene el bendito poder de no encontrarle cólera ni rencores a nada ni nadie, nunca y siempre nunca. El padre de mi padre tiene un amor inconmensurable por dios, dios y sobre todo dios. El padre de mi madre, jamás lo conocí, jamás lo llegue a conocer. No me cuentan mucho de él, siento una pena horrible en las caras de mis tíos cuando si quiera lo recuerdan. El padre de mi madre era un bohemio ya sin fé, quizás de él saque este amor por el licor y la vida triste.

    Mi padre es aislado, maniático y trabajador. Tiene el bendito poder de la paciencia, nos ha perdonado miles de groserías y mierdadas de nosotros que no somos buenos hijos, ni tampoco pegados a la familia de él. Mi progenitor fue en su tiempo una persona mala y feroz, un salvaje en todos los campos de la palabra. Pero no escribiré de esas cosas, porque ahora él es una persona intachable, pacífico y monótono en todo el lujo de esa palabra. Soy frio con mi padre, jamás un abrazo, jamás un beso en el cachete, jamás un abrazo, jamás un abrazo, jamás un abrazo. Ahora que es Domingo y cae el cíngulo de un leve sol. Ahora que es Domingo y recuerdo cuando mi padre, me amarraba con demasiado cuidado los zapatitos de cuero que comprábamos en esas tiendas exclusivas. Mi padre es un buen padre, es un padre a la antigua con el don bendito de perdonar lo imperdonable, como que su hijo abandone medicina porque al muy rosquete no le gustaba la carrera (Ese hijo soy yo).

    Yo no soy padre, pero quisiera serlo. Quería ser padre, cuando el doctor me detecto un mal al corazón, quería dejar  un hijo, quería por todas las coordenadas ser padre. Mi cuñado que es padre de un hermoso niño que se llama Rodrigo, sabe ser padre, es un padre paciente y ordenado. El padre de mi abuela materna no tenía un brazo, afortunadamente lo conocí, era alcohólico y creo que de él saque ese loco afán por el trago. El padre de mi abuela paterna también le faltaba un brazo, pero no lo conocí, un mal día el señor se ahogó en el mar de barranco, era alcohólico, y creo que de él también saque ese loco amor inefable por el trago.

    El padre de la mujer que extraño, es cocainómano, pero a pesar de eso, creo que es un excelente padre. El padre de la mujer con la que hablo todos los días es abogado y se alejó de su hija cuando ella tenía 8 años, para vivir con otra mujer. El padre de la mujer que me visita muy de vez en cuando, fue alemán y jamás conoció a su hija.

    Posiblemente mi madre pase este día soleado con su madre, que fue padre y madre para ella. Noto en su rostro algo de melancolía, una sensación extraña, que se encarga de hacer más trágico este día.

    Mi padre está enyesado, y como siempre habla de sus cosas, de política, de su trabajo, habla y habla, de su familia, de sus hermanos y hermanas. Yo lo miro como si fuera una persona más y sé que es un buen momento para un terco abrazo, de este hijo prodigo que justo hoy decide visitarlo,  en esta tarde tan lenta.

     

     

    Comentarios

    1. Avatar de

      volivar

      18 junio, 2012

      Eduardpflores: desgraciadamente hay padres con defectos, de todos, y por fortuna tambièn los hay con grandes cualidades; admiro que exaltes lo bueno, lo excelente de ser padre.
      Felicidades. Mi voto.
      Volivar

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