Qué estarás haciendo

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Dame algo de alegría, porque tú eres mi alegría y yo tengo en estos momentos el corazón en pedazos y ya no sé dónde recogerlos, o no sé qué hacer con ellos.

Andrés Caicedo

 

Es difícil escribir estas líneas al ritmo galopante de la estúpida primavera.  Líneas que sólo representan mi tonta melancolía emborrachándose de tristeza. Esta tarde casi infernal que sobrepaso los límites de mi soledad. Esta tarde en la que serpentean los recuerdos llenos de felicidad, pero ahora los recuerdos son tan nostálgicos que arrancan un suspiro de miedo. Ahí estás con esa sonrisa perfecta, haciéndome el hombre más infeliz del mundo, pero ya mi pecho se ha acostumbrado tanto a los golpes que sueles darme. Ya estoy tan absurdamente acostumbrado. Y, pensar que alguna vez esa sonrisa fue para mí, en las épocas que el gris de esta  Lima no me afectaba tanto.

Y ahora que escribo al borde de la tarde, sólo me queda decirte que llames. Si quieres no hables, no pronuncies palabra, ni siquiera mi nombre, pero llama. Tan sólo un momento, siempre contestaré. ¿Dónde estarás? ¿Quizás en el cine? ¿Quizás comiendo algún dulce? Sé que estás con ese hombre que ahora yo aborrezco con todo mi ser. Sé qué ahora pronuncias su nombre y olvidas el mío, pero tampoco puedo pedir que pienses tanto en mí, que soy tan sólo un individuo más gritando tu nombre. Tampoco puedo pedir tanto, sé tus límites, como también sé que fui yo quién tropezó en todo esto.

Y te escribo esto con el temor que jamás contestes, como ya lo has hecho con las distintas cartas que envíe. Y escribo esto con el afán violeta que suspires al leerme, tal vez eso llene un poco esa infelicidad que siento al no tenerte.

Abrazarte me haría tan feliz ahora. Tan sólo un abrazo, sentir tu perfume, tu aliento al lado de mi oreja, sentir que saboreas mi lóbulo, sentir tu alegría en el rostro.

Cuánto quisiera ahora que regreses, que regreses, que regreses, por el amor de dios, que regreses. Pero sé que eso es imposible, como también es complicado que te rías al recordar cuando me caía a cada rato en las calles azules de Lima.

¿Y qué estarás haciendo ahora? Visitar tulipanes que tanto te gustan. Escuchar canciones de salsa o baladas en inglés que tan rápido te aprendes. Comprándote ropa de moda.  Y, yo sigo acá demostrándote esto que tengo en el pecho, este ardor que revienta la hiel. Esta mierda que se levanta en mi contra. ¿Qué estarás pensando?, tal vez que soy un loco que anda mimbrando por ahí y por allá tu dulce nombre. Quizás que soy un imbécil por contemplar tu belleza en esa foto enmarcada y ponerme triste, pero triste de triste.

Me arde la oreja izquierda, creo que es  sinónimo que están pronunciando mi nombre o hablando de mí. No creo en los mitos, pero en este caso quiero creerlo, quiero creer que hablas de mí, aunque sea mentira. Quiero vivir en esa burbuja aunque sé que no es bueno eso, porque de pronto un disparo de nieve borrará mi sueño indeleble.

Suelo pensar en mis horas libres en qué estarás haciendo. Sé que nunca fuiste tan nostálgica de ver el cielo empreñarse con las nubes como yo lo hago. Como este pobre poeta solitario lo hace, pero no me quejo, tú siempre seguirás acá en mi pecho danzando el magrebí ardor de tu silueta.

Ya la tarde cae lenta, como una cortina terca. El sol se va lento y viene un viento helado que se queda en mi nariz. Fumo un cigarro en la ventana de este apartamento que no es mi apartamento y te sigo recordando, mientras boto el humo zigzag de este loco afán. Creo que olvidarte será imposible. Ya ha pasado mucho tiempo desde que decidiste volar por otros aires y dejar de respirar el amor que sentía por ti. Y, mírame, tú feliz y yo acá, fumándome el último cigarro de mi repertorio, recordando viejos momentos y escribiendo la carta más triste del mundo. Más sorda y más terca. Y, es que yo sólo te quiero pedir una cosa, piensa que soy un niño al que le tienes que cumplir un deseo. Ven, ven, ven, ven, ven. Ven y encuéntrame para ser feliz y abrázame fuerte por todos estos meses que he estado mencionándote. ¿ Qué estarás haciendo ahora principessa?

Comentarios

  1. Avatar de

    volivar

    2 julio, 2012

    Eduardoflores: eres un gran poeta, tanto en verso como en prosa. En cualquier de las dos formas expresas tus sentimientos, esos que te hacen feliz, muchas veces, pero, en muchas otras, infeliz, como es la reméndiga vida.
    Mi voto
    Un saludo
    Volivar

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