¡Qué calor y qué nervios!

Escrito por
| 73 | Dejar un comentario

Ella había dedicado buena parte del trayecto en el metro a juguetear con mi miembro. Y cuando dejamos detrás de nosotros la puerta de mi habitación, no podía sentirme yo como mínimo bastante nervioso. Por fin iba a poseer su cuerpo, después de tanto comernos el uno al otro, de tanto rozarnos guiados por nuestros más primitivos instintos animales; aquí estábamos, sólo nos separaba lo que llevábamos puesto. Enfrentados se hallaban nuestros ardientes cuerpos. No sabía que quitarle primero, si lo uno o lo otro; me decidí pues por la parte de arriba, le quite con cautela (y cierta torpeza) el sostén y se aparecieron ante mi sus increíbles pechos, note entonces que algo debajo del pantalón se me estaba removiendo. La cogí en brazos y la recosté en cama, …lo demás me parece que ya pueden imaginarselo.

 

 

Escribir un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

Abrir la barra de herramientas