“Un lugar de ausencia
un hilo de miserable unión.”
Alejandra Pizarnik.
Y, ahora recuerdo cuando la magia volaba terca por esta sombra. Cierro los ojos y lo primero que se me viene a la mente es eso; Tú, con mi camisa, hablándome con ese acento tan gracioso, yo sin mi camisa, abrazándote, llevándote despacio a la cama. Es tan leve este recuerdo, que ya la noche escasamente se pronuncia.
Mis venas hierven, como ahora hierve tu corazón
Ese corazón violeta
Que se precipita por amar y ser amado
Mientras yo, acá, saboreando el olor de mis recuerdos
Mientras yo, acá, arrastrando el infinito de mi soledad.
Acaso, dulce princesa, podremos de nuevo narrar el afán religioso de nuestra esperanza
Acaso, bella mujer, podremos avanzar lentamente hacía nosotros mismos, sin ser nosotros mismos
El amor es eso; piedad por el otro
Locura por el otro
Sensualidad por el otro
Llorar por el otro
Y, yo soy eso; Tu lágrima, tu locura
Pero mis lágrimas bailan solas
Entre estas mejillas pecosas que van al vacío extremo
Mis cenizas caen, como cae mi alma, como cae mi cuerpo
El corazón arde, como arde la flor de tus nuevos amores
Soy eso, un mar de llanto y dolores
Estoy rasguñando mi piel, abrazando los recuerdos
Entonces te puedo decir, princesa mía
Que soy melancólico
Esos recuerdos gitanos que carcomen el ser
Esos tulipanes naranjas
Que ahora se marchitan en el seguir de los días, de los meses
Te puedo ver, mientras mis labios pronuncian tu nombre
Mientras mis ojos, renuncian a la muerte
Mientras mi vida renuncia a ti.





VIMON
Buen poema, Eduardo, saludos y mi voto.