Dulce amor en una tarde uruguaya

Escrito por
| 294 | 2 Comentarios

 

 

“Nunca me ha gustado la luna llena…no es más que una excusa para hacer locuras.”
Donde Reside el Amor

 

Había llegado solo como cuando se fue, la playa resonaba en la mente, los recuerdos bombardeaban el silencio de su pena. Julián había llegado nuevamente a su casa de playa en la Pedrera en la costa de Uruguay. La gente seguía casi igual, unos más altos, otras más flacas, lo saludaban tiernamente, con un cariño impregnado en el suspiro del viento. Julián había dejado su Uruguay natal para vivir con su prima en el gracioso Perú, había dejado su eterna playa por Lima; esa Lima torpe y gris. Se fue porque su padrastro murió de un cáncer pulmonar. Él su padrastro, era un tipo gentil, alto y bueno; fumaba mucho y hablaba lo suficiente, le inculcó a Julián el amor por la lectura.

Luego de su muerte, de esa muerte casi imposible de parar, Julián se quedó solo. Su amor se había ido lejos, y él se había quedado sin padre, a pesar que su padre biológico seguía vivo, a Julián le importaba muy poco que el señor ese que trabaja en un banco le mande dinero. Su prima lo llamó y lo convenció que viva en el  Perú, que estaría bien, que  pronto regresaría a su viva Uruguay, a suspirar en las mañanas con un cigarro en la boca y un libro bonito.

Ya pasaron más de dos años y recién retorna. Julián tiene el cabello largo y usa gafas oscuras, siente en su corazón un temblor infinito, un temblor que asusta, tiene miedo de que su mal del corazón lo paralice en cualquier momento. Entra a la antigua casita, no ha cambiado nada, se saca los anteojos, recuerda todo, llora, es natural. Observa las fotografías, limpia las ventanas de su cuarto donde se observa el mar inquietante. Coloca la canción que le gusta de Ray Charles, y enciende un cigarro, se sorprende que su viejo equipo aún funcione. Se siente bien, pero ligeramente débil.

Ve de lejos a Patricia, silba. Su silbido es fuerte, ella voltea como siempre, meneando ese cabello castaño que combinado con el sol la hace preciosa. Ella voltea se sorprende, corre como loca, y casi se tropieza, se abrazan y charlan bastante tiempo. Ella ha cambiado, está más bonita y tiene más cuerpo, ella se burla del dejo peruano de él y saben que aún perdura algo de ese amor.

Salen a comprar un poco de  marihuana, fuman en su casa mirando el mar, ella lo abraza y se ríen a carcajadas brutales. Es entonces que él la besa, es un beso casi apasionado, un beso de bienvenida, un beso con un poco de rubor peruano, de sabor peruano. Ella se deja y sus labios son sabor a caramelo de limón. Ella le acaricia el abdomen cerca del bóxer, él se deja llevar, torpemente suben a su cuarto, ella se ríe quizás por el efecto de  la marihuana. Él se encuentra destrozándole el sostén y besándola torpemente. La aprieta contra su cuerpo, ella le muerde el lóbulo de su oreja, él le muerte el cuello. Ella saborea cada sensación, insensato de placer. Él la voltea y le besa toda la espalda llena de lunares. La besa tanto que ella se queda callada, siente esa respiración fuerte, terca, placentera, le baja lentamente el calzón que interrumpe la sesión, sigue y sigue. La voltea y la sigue besando, ella sigue y le ruega en el oído cosas que el placer no dejan que él escuche, hacen el amor en plena tarde.

Ella está con los ojos abiertos, no la interrumpe nada, él se pone el bóxer y le acaricia el cabello, ella lo interrumpe, casi bruscamente.

–          Esto no debió pasar, tengo novio

Él la tranquiliza, sigue acariciando su cabello y su cuerpo, luego se va por algo de cigarro y cerveza. Ella lo sigue mirando como queriendo una respuesta, pero Julián no pronuncia palabra alguna, no quiere saber nada de ese chico, solo de ellos dos, en esa tarde infinita, mirando cómo se preña  el mar  con el sol y ellos ser testigos. Julián enciende un cigarro y se coloca dándole la espalda, mirando el mar por la ventana, ella se para y lo abraza fuerte, él siente sus pechos, tibios, endulzando su dulce bienvenida, se voltea y le mira los ojos. La besa, la besa y la sigue besando, se tiran a la cama y se pronuncian amor.

Ya es de noche y ella duerme, él la acurruca en su pecho y piensa lejano y solo. Será duro, cuando tenga que volver a Perú, será más duro cuando este bonito día acabe. Ella despierta y le dice que se tiene que ir a ver a su novio.

Comentarios

  1. Avatar de Nalleba

    Nalleba

    5 julio, 2012

    Bonito relato, me ha aparecido entretenido y muy intenso.
    Un saludo

Escribir un comentario

Currently you have JavaScript disabled. In order to post comments, please make sure JavaScript and Cookies are enabled, and reload the page. Click here for instructions on how to enable JavaScript in your browser.