El secreto de Berkai (Parte 1)

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    Tocaron a mi puerta una vez más, ya estaba harto de esos hombrecillos que venían a visitarme todas las noches buscando… no sé qué cosas sobre su vida, era evidente que yo no podría ser útil para ese trabajo, o tal vez sí, pero la verdad es que no quería ayudarlos, demasiadas cosas malas ya me habían hecho, no podía confiar en ellos así como así. Decidí no responder, y hacer el menor ruido posible. Quería que creyeran que no estaba en casa, aunque sería ilógico no salgo de aquí excepto por situaciones extraordinarias. Pasaron más de cinco minutos y no se cansaron de llamar a la puerta, yo necesitaba hacer cosas, pero no podía porque haría ruido. Avanzaba el tiempo y mi desesperación aumentaba, nunca he sido una persona muy paciente que digamos, más bien me definiría como impaciente. Me asomé por la rendija de la puerta cuidando que no se viera mi sombra, quería ver cuántos eran, entre más fueran más tardarían en irse, me asomé sigilosamente, pero no había nadie, me impresionó bastante. De pronto un nuevo toquído me sorprendió tanto que casi caigo, y sin quererlo hace un poco de ruido “Mierda” dije en voz baja.
    -Yo sé que está en casa, ábrame por favor – Era una voz joven, como de una niña. -Por favor señor, necesito de usted, sé que es el único que puede ayudarme, aquí no hay nadie, estoy solo yo, pero tengo miedo, esos hombres pequeños pueden aparecer en cualquier momento.
    No sabía qué hacer, si le abría y era trampa tendría que atender a esos canijos, pero, sino era una trampa y una niña estaba sola llamando a mi puerta, podría ser más peligroso, así que volví a asomarme para verla, pero por más que intentaba no lograba identificar nada, así que me decidí a hablarle.
    -Dime qué buscas – le grité del interior de mi casa.
    -Solo hablar, por favor no le quitaré su tiempo.
    No podía negarme, era una voz suave y linda, abrí la puerta ya sin precauciones, la niña me miró con extrañeza, recorrió cada parte de mí, de la cabeza a los pies, y de regreso, parecía realmente sorprendida, no sabía la razón, pero me sentía juzgado por una niña de ocho años o tal vez un poco mayor.
    -¿Sucede algo? – Pregunté.
    -No, solo que al ser el viejo sabio del pueblo lo imaginaba con ropas viejas, cabello blanco y barba. – me dijo. -Pero es todo lo contrario.
    -No siempre las cosas son como parecen o como las cuentan. – Respondí, – Y bien, ¿En qué puedo ayudarte?.
    -Me gustaría hablar dentro de la casa.
    -Oh, claro, pasa. Siento ser tan descortés. – Me disculpé.

    Ella entró en la casa, caminaba de una manera muy noble, podría sentirse en ella una sensación de tranquilidad, de falta de malicia, al avanzar detenía su paso cuando yo me detenía, esperaba en todo momento que yo la llevara. Yo no entendía cómo tenía el valor de estar en la casa de un hombre solo, ¿es que su madre nunca le dijo de los peligros que corren las niñas con hombres mayores?. No quiero decir que corriera riesgo conmigo, pero en el pueblo habían muchas malas experiencias. La estuve mirando detenidamente, no parecía estar asustada.
    -Y bien ¿En qué te puedo ayudar? – Pregunté a la pequeña.
    -Primero dígame si está dispuesto a ayudarme.
    -Todo depende de lo que pretendas. – Le respondí.
    -¿Porqué no me quería abrir la puerta?
    -He tenido dificultades con los hombrecillos, están obstinados en saber en qué parte de la colina está el oro mágico, pero ya les dije que eso no lo sé yo, que vayan a buscar por su cuenta. – Le expliqué.
    -¿Oro mágico? – Dijo muy sorprendida.
    -Sí, es una especie de oro extraño, dicen que solo se encuentra en la colina del oeste, que no hay más en el mundo, pero cada vez que alguien ha intentado encontrarla, se encuentran con muchas dificultades. La colina está llena de cavernas, y entre una de ellas está el oro, no es mucho, pero lo suficiente para hacer que el mundo entero tomara otra dirección. – La pequeña me miraba con mucha atención, parecía que le interesaba el tema. – No exactamente por el valor que el oro ordinario tiene, este no es un metal así, es muy diferente, se dicen muchas cosas respecto a él, que puede volver a la vida a alguien, que puede transformar cosas, o incluso que puede darte la sabiduría eterna. Yo no quiero creer en esas cosas, es muy arriesgado.
    -¿Quién lo dice?, ¿Cómo saben que existe? – Dijo ella con intriga.
    -En realidad no lo sé, hay quienes dicen que hace muchos años un hombre pudo tener acceso a él, que había logrado burlar a toda la vigilancia del lugar, o tal vez lo dejaron pasar, no lo sé. Obtuvo un poco del oro, y lo llevó hasta su cuidad, se dice que hizo maravillas con apenas un puñado. Aunque algunas semanas después le vinieron dificultades al no poder controlar el poder del oro, y al ser el caso murió, y el oro desapareció de la tierra, fue algo inexplicable, pero eso cuentan.
    -Suena increíble, me encantaría conocer el oro mágico.
    -A mí también, dicen que es más brillante y hermoso que el oro normal ¿Lo puedes imaginar?.
    -Debe de ser maravilloso. – comentó emocionada.

    Continuamos platicando un rato más sobre oro mágico, entre más detalles le daba, más entusiasmada se veía la pequeña. Aún así no desconfiaba en contarle más, yo sabía que a pesar de que le emocionaba todo eso no estaría interesada en buscar el oro, al menos no ahora, así que continué hablando. Fue extraño, hacían ya varios años que no entablaba conversación con alguien como lo hice ese día, tal vez debido a la inocencia de la niña o tal vez a que necesitaba ser escuchado. Entre tantas palabras recordé que ella me había ido a buscar por una situación, que al parecer no le urgía, ya que se adentraba bastante a la historia, aún así, me decidí a interrogarla, ¿qué quería? Y ¿Porqué me había ido a buscar?.
    -Ya le he dicho que necesito su ayuda. – Dijo la pequeña.
    -Y dime, ¿En qué te puedo ayudar? – Le pregunté yo.
    -Se dice por el pueblo que usted tiene poderes especiales y que es capaz de cualquier cosa – Dijo la niña con un tono preocupante.
    -Pues temo decirte que te mintieron, yo no puedo hacer grandes cosas, si bien es cierto que he ayudado a muchos, pero también debes saber que no siempre logro hacerlo.
    -No importa, en este momento quiero intentarlo, verá, hace unos meses los hombrecillos atacaron mi casa, iban con creaturas extrañas, parecían duendes, pero olían a tierra, mi abuelo intentó protegerme, pero fue inutil. Ellos se apoderaron la casa, gritaban que querían el mapa, que sabían que estaba allí, no sé a qué mapa se referían, rompieron todo, incluso mi ropa, tramo a tramo. Mi abuelo me escondió debajo del suelo, ahí hay una pequeña cavidad donde apenas cabía yo, pero me encontraron, en una terrible desesperación, mi abuelo pidió que me dejaran libre, que él haría todo lo que fuera de él pero que no me dañaran, los hombresillos y los duendes lo tomaron preso unos instantes, lo torturaron, mientras tanto yo estaba sujeta por una especie de grilletes que no me permitía hacer nada, solo veía lo que le hacían al abuelo, yo quería gritar, pero no podía, me sentía terriblemente débil. Al final escuché que ellos dijeron algunas palabras que no logro entender, dijeron que mi abuelo era el único que les ayudaría a dar con el mapa, y que si no quería cooperar entonces ellos usarían sus ojos. Tomaron su vista, y dejaron a mi abuelo sin aliento ni visión, desde entonces él no puede ver nada, tampoco puede percibir sabores. Le han arruinado la vida, y me han dicho que hay alguien que puede recuperar lo que le han robado, esa persona no es usted, pero según sé, usted puede ayudarme a encontrarle.

    Miré con atención a la niña, me sorprendieron bastante sus palabras, no podía creer que fuera nieta de aquel hombre, guardé silencio y la escuché. – Primero dime el nombre de ese alguien – Le dije interesado.
    -Su nombre… espere lo tengo anotado por aquí – Ella buscó por sus bolsas el nombre, tardó tanto que creí que lo había perdido, de pronto sacó un pequeño papel y me lo entregó “Berkai” ponía en la hoja.
    -¿Berkai? ¿El unicornio? – dije asombrado.

    Comentarios

    1. Avatar de

      volivar

      11 julio, 2012

      Gustavodeltoro: tu relato, amigo, es, digamos, un suspenso intenso… esos hombrecillos que querían el mapa para encontrar el oro… esa niña con tanto misterio que pedía ayuda…
      Total que tienes que estrár en el cuento, involucrarte en el hombre de la casa que intenta saber qué quiere esa pequeña….
      Mi voto.
      Volivar

    2. Pernando

      11 julio, 2012

      Me gusta, los hoombreCillos acojonan… Quiero más, mi voto!

    3. Avatar de Per

      Per

      11 julio, 2012

      Gustó, sobretodo los ho,breCillos, suspense garantizado!

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