In situ

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    In situ

    Apaga la luz y con una copa de vino tinto en la mano se dirige al balcón. Doce pisos bajo sus pies, treinta y cinco metros y apenas siente vértigo cuando balancea las piernas sobre el infinito. Las rodillas aún las tiene renegridas y doloridas, la última mamada le salió más cara que de costumbre, aún le escocía la brecha de la cabeza que le había propiciado el puñetazo de un cliente que se quejaba por el servicio. El problema de que no se le levantara no era de la cantidad de alcohol que había ingerido, o de la cantidad de rayas que se había metido, o simplemente por el hecho de que la edad para pasar las noches por el prostíbulo ya superaba desde hacía tiempo los sesenta y siete; no, la culpa era de “La Canalillos”, que no la chupaba como la tenía que chupar. Se mira el canalillo sonriente justo cuando al echar un trago de vino se le derraman unas gotas, y, la risa que evoca el tamaño tan reducido de sus tetas llega hasta el Bajo C Derecha. “La Canalillos”, tiene gracia que le apoden así, piensa, cuando ni la talla ochenta y cinco rellena. Tiene gracia, piensa, que no la llamen “la mellá”, pues ha perdido en los últimos dos meses tres dientes y medio de las veces que ha tenido el gusto de saborear el suelo.

    No vino de otro país, nadie la engañó, nadie le ayudo ni le obligó a entrar en el gremio, ella sola se aventuró a participar con dieciséis años por el simple hecho de sentir la adrenalina bajo la falda. Tan sólo un par de consejos le dieron al entrar: “Más vale que compres condones y que después de cada trabajo te laves bien el coño”.  Dieciséis años, una mochila y veinte duros en el bolsillo. Una ferviente aficionada a las bazas del fracaso con un gusto desajustado por la droga anhedónica del sexo facturado. No era el sexo lo que le provocaba el placer, ni los hombres, ni las mujeres, ni la droga, ni los golpes, ni el vino, ni el dinero, sino el vértigo o la ausencia de ellos. Estar en la cuerda floja tambaleándose sin saber en qué momento dará un mal paso que la lleve al otro mundo, retando a la muerte a cada momento, esa era su religión.

    Ya lo había intentado varias veces y de distintas maneras, cada cual más extravagante. La primera vez recurrió, como es típico, a las pastillas, pero nada. Después se arriesgó un poquillo más y se estrelló contra una pared de una pastelería  a ciento veinte kilómetros por hora, pero nada. En vistas de su invencibilidad, decidió tirarse desde un cuarto piso cuando vivía en la Calle de la Llave, pero nada. Un par de huesos rotos, algún golpe en la cabeza que la había dejado un poco tonta, pero nada. Al tiempo, se tomó una tregua, había conocido a una chica en un bar de ambiente de Chueca y mantuvieron una relación de cinco años. A los tres años y medio de relación se había aburrido de ella, de sus celos,  manías y del olor a usado que desprendía su vagina. Aguantó dos años más, escapándose a altas horas de la madrugada buscando debajo de los puentes jeringuillas de adrenalina (tríos en un principio), hombres, mujeres, y alguna vez que otra, por petición del cliente, con algún que otro animal, que como narradora, no me atrevo a nombrar. Buscaba debajo del lecho que había construido con Julia resquicios de amor que la salvaran, pero eso ocurría tan pocas veces…La última vez que vio a Julia salir por la puerta fue el día que decidió probar con la cuchilla a rebanarse las venas y la encontró con los ojos en blanco en medio de un charco de sirope de vena podrida . Lo último que recuerda de ella es el lunar tan erótico que tenía en el cachete derecho del culo. Disfrutaba mirándolo mientras ella dormía, e incluso alguna vez  había dibujado una vida entera alrededor de aquel perfecto y delicado lunar.

    Entonces era joven y la suerte estaba de su lado. Los años…acaban pasando factura y es lo que empieza a notar mientras practica equilibrismo a lo largo de los siete metros que mide la barandilla del balcón, ese mismo por el que se escapan cada noche las partículas de riesgo que conforman su esencia.

    Nunca antes lo había probado, ponerse de puntillas a semejante altura suponía ahora unas leves cosquillas para sus tripas, pero justamente en el momento en que resbaló y la caída le regaló unos minutos de gloria para decir adiós, maldijo su fortuna, al ser consciente antes de desplumarse que el gas acumulándose en la cocina la estaba esperando.

    Y así, Mercedes, se hundió por el canalillo de la muerte, llevándose su suerte y la vida de trece personas de las cuales, cinco, acumulaban puntos de entusiasmo para hacer de su vida un diario de hazañas que contar a unos nietos, hijos, amigos, padres, hermanos, parejas, que no llegarían a tener jamás. Remiendos sin remates, una muerte en vilo y trece vidas con desperdicio.

    Era martes y no era trece, era el desenlace de una agonía perenne y el principio de trece historias que a partir de ahora comenzarían al revés.

    Comentarios

    1. Avatar de Luna.de.lobos

      Luna.de.lobos

      31 julio, 2012

      “Estar en la cuerda floja tambaleándose, sin saber en qué momento daría un mal paso que la llevara al otro mundo, retando a la muerte a cada momento.”
      Me has dejado con sólo un pensamiento no muy profundo entre los dedos: joder
      “y el principio de trece historias que a partir de ahora comenzarían al revés.”
      No puedo decir nada, Rosa. Me has dejado con un impacto en el cuerpo, producto de la extraña belleza de la historia, y la delicia de las frases que utilizas para describirla.
      Te superas con cada relato. Felicidades.
      Un abrazo!

      • Avatar de Rosa Calzado

        Rosa Calzado

        1 agosto, 2012

        Muchas gracias, Luna!! a veces no nos damos cuenta de que realmente hay gente que desde que nace está hecha para sufrir y causar dolor a lo demás. Gracias por tu lectura y comentario!! Un abrazo!! ;)

    2. Avatar de VIMON

      VIMON

      31 julio, 2012

      Muy buen relato, Rosa, crudo pero muy bien escrito. Felicitaciones, un abrazo y mi voto.

      • Avatar de Rosa Calzado

        Rosa Calzado

        1 agosto, 2012

        Muchas gracias, Vimon!! Me alegro de que te gustara el texto. Gracias por tu lectura y comentario!! Un abrazo!! ;)

    3. Avatar de

      volivar

      31 julio, 2012

      Rosa Calzado: qué narración tan estrujante… qué infierno en de las mujeres que se ven empujadas a esa humillante actividad para ganar algún dinero complaciendo los instintos más bajos de algunos hombres.
      Qué talento para describir. Eres magnífica. Estimada amiga.
      Mi voto
      Volivar

      • Avatar de Rosa Calzado

        Rosa Calzado

        1 agosto, 2012

        Querido amigo, gracias!! así es, hay muchísimas mujeres que se ven obligadas porque no les queda otra, o engañadas que se meten en ese mundo pensando que no hay otra forma de ganarse la vida. Pero luego existe una pequeña, minúscula minoría que sencillamente encuentra el placer en el dolor, el riesgo y la mutilación. Afortunadamente solo es una minoría.

        Gracias por tu seguimiento y comentario, siempre tan alentador!! Un abrazo desde España!! ;)

    4. Avatar de

      reka

      31 julio, 2012

      Desgarrador y realista relato de algo que aunque todos tratamos de pensar tan lejano, esta siempre a la vuelta de la esquina, de cualquier esquina de cualquier lugar. Excepcional descripción Rosa Calzado. Mi Felicitación y mi voto. Un saludo

      • Avatar de Rosa Calzado

        Rosa Calzado

        1 agosto, 2012

        La realidad no la supera a veces, la supera siempre, a la ficción. Cada uno vive en su burbuja, percibiendo y creando su propia realidad, ajeno/a en la mayoría de las veces a lo que ocurre más allá de ella, y de repente un día, en escasos minutos y casi segundos, te golpea de repente la realidad fatigosa de un/a anónimo/a y te deja K.O.

        Muchas gracias por tu lectura y comentario!! Un abrazo!! ;)

    5. Avatar de PedroGda

      PedroGda

      1 agosto, 2012

      Cuando se lee un texto así, se hace difícil decir mucho, por lo menos a mi me cuesta. Además me has cogido por sorpresa y con la guardia baja. Hay cosas que por más que las piense se me escapan, aunque ocurran cada día. Creo que transmites muy bien las sensaciones de esa persona y su situación. Felicidades y voto.

      • Avatar de Rosa Calzado

        Rosa Calzado

        1 agosto, 2012

        Hola, Pedro!! Muchas gracias por tu lectura y comentario!! Así es amigo, se nos escapan muchísimas cosas de las manos, oportunidades, trenes, y vivencias que sólo vemos a través de la caja tonta, y creemos que nosotros estamos salvados, que algo así no nos puede pasar a nosotros, que ese tipo de cosas sólo ocurren a ciertas personas con un estereotipo bien definido (pobre, drogadicto, etc) y no somos realmente conscientes de que la suerte (buena o mala) siempre está al acecho…

        Mil gracias!!! Un abrazo!! ;)

    6. Avatar de Cardamomo

      Cardamomo

      4 agosto, 2012

      Quizás el excelente ritmo de la narración llega a provocar que no se valore, en su justa medida, la dureza de la misma. La historia de un ángel caído, la obsesión por bajar a los infiernos de una mujer con tan solo 16 años. Lo triste las más de las veces ya no es la propia afectada ni los 13 que se lleva por delante en su camino hacia ninguna parte…Sino ¿cuántos más ha dejado atrás en esa vorágine de desatinos? Padres, hermanos…Tantos…

      Un saludo.

      • Avatar de Rosa Calzado

        Rosa Calzado

        5 agosto, 2012

        Ese tono de sarcasmo mezclado con la neutralidad de alguien que no quiere opinar al respecto, pero que no le queda otra era la que le quería dar al narrador de la historia, porque como les pasa por ejemplo (y tal vez no sea un ejemplo que le venga mucho al pelo) a los periodistas que deben relatar con profunda entereza que una persona ha sido degollada por su pareja y enterrada en la parte trasera de la casa, y aunque están preparados para mostrarse neutrales…la expresión facial…no engaña.

        ¡¡Mil gracias, cardamomo, por tu lectura y comentario!! ¡Un saludo! ;)

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