La regla de oro

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    LA REGLA DE ORO                            (dedicado a Tony)

     

    Érase una vez, una linda dama que, bajo el signo de capricornio, nació en la bella y tranquila capital del principado de Asturias. Trabajadora infatigable, inició, con brillantez y honestidad, su  trayectoria profesional.

    Siguiendo los pasos de su esposo, llegó en 1979 a Santander, ciudad donde residiría durante varias décadas.

    Su gran capacidad para trabajar, planificar y dirigir, así como su disciplina y responsabilidad, la hicieron perfecta candidata para ocupar el puesto de Jefa de Equipo del grupo Administrativo.

    Siempre perseverante, lidiaba con maestría los conflictos que el cargo conllevaba; luchadora e incapaz de rendirse, solía conseguir el éxito en todo lo que se proponía.

    Organizada, combinaba a la perfección la vida laboral con la familiar; y encontraba tiempo para disfrutar del pádel y el golf, sus deportes favoritos.

    En momentos de nostalgia viajaba hasta su paradisíaco Celorio. Allí, mirando el mar, rememoraba los felices tiempos de antaño.

    Ahora, cuando menos lo esperaba, la vida le ha propuesto otro reto: trasladarse a Madrid. Ella, que en todo momento ha sabido de dónde venía y dónde estaba, aceptó sin bacilar el nuevo desafío.

    Hallábase Tony recogiendo algunas pertenencias de su despacho, cuando escuchó que alguien, con voz cariñosa, le recomendaba:

    - No vayas a olvidarte algo.

    Tony recorrió con la mirada el habitáculo, buscando el origen de aquellas palabras que la aconsejaban.

    Acomodado en el alfeizar de la ventana, descubrió un hombrecillo de aspecto amable, vestido de color verde.

    Asombrada por lo que creía una visión, se acercó para ver mejor.

    - No me mires con expresión de asombro. Soy real. Puedes tocarme para convencerte.

    Tony le pellizco con cuidado para no lastimarle, confirmando así, que no se trataba de un espejismo.

    - ¿Te has convencido? Soy el Duende de la Salud. Vivo aquí desde que abrieron el primer hospital, mucho antes que tú vinieras.

    Antes que Tony articulase palabra alguna, el duende prosiguió con sus explicaciones:

    - Eres muy racional, amiga mía, por lo cual te resulta difícil dar crédito a lo que ven tus ojos. Somos muchos los seres que el hombre atribuye a la fantasía; pero, realmente, existimos. No es menos cierto que no todos los mortales pueden vernos. Para que así sea, se necesita ilusión y cierta apertura mental. Por cierto – añadió el hombrecillo -, observo que estás guardado demasiadas cosas.

    - Son mis herramientas de trabajo – respondió Tony, que matizó -: Este instrumental viene a ser para mí como las pinzas o el bisturí para el cirujano. Procuro conservarlo en buen estado de uso.

    - ¿Te has percatado de todo lo que llevas? – insistió el duende -. Algunas cosas te serán útiles en tu nuevo trabajo, otras no.

    - Bueno… Sé que, en el fondo, no es más que material de oficina, y algún que otro detalle personal – añadió Tony, señalando unos bolígrafos y lapiceros por los que sentía especial afecto-. También me llevo algún recuerdo personal en forma de fotografías.

    - Me refiero a lo que no se ve.

    - Perdona, pero no te entiendo.

    -¿Acaso no guardas dudas, heridas, e incluso algún que otro sentimiento de culpa, adquiridos durante tu mandato en este Centro? Pues bien: puedes optar por ponerte una tirita y seguir con ellos, o liberarte. Me explicaré – añadió el duende, sentándose de un brinco en una de las sillas de color naranja -. Durante mucho tiempo te ha tocado ejercer de “jefa”, y eso no resulta tarea grata, ¿verdad?

    - Me ha causado más sinsabores que satisfacciones – asintió Tony, con gesto afligido.

    - Cierto es, me consta – y añadió el duende -: En más de una ocasión, cuando las cosas se caldeaban y tú abogabas por imponer la solución aconsejable, casi todos clamaban por la espada.

    Tras una breve pausa, el duendo continuó hablando:

    - Ante determinadas decisiones, te has sentido muy sola; pero no te aflijas por ello. Deberías saber que quien manda, ha de ser más sabio que quien obedece.

    Conmovida, ante las revelaciones del duende, Tony intentó reprimir el llanto.

    - No te esfuerces en aparentar ser dura como el hierro. Ambos sabemos que se trata de una coraza; bajo ese disfraz late un sensible corazón. Recuerda que puedo leer los pensamientos y descodificar los sentimientos. No estaría mal que alguna vez te permitieras llorar; el llanto es un gran liberador. Asómate al balcón – sugirió -. Voy a mostrarte algo.

    Tras el mágico palco abierto en panorámica, pudo divisar a todas las personas con las que había trabajado durante el tiempo de su mandato. Todas eran bellísimas siluetas, mitad luz, mitad sombra. A pesar de ser tan iguales, pudo percibir con nitidez, quiénes eran unos y otros.

    - Si observas con detenimiento, comprobarás que tienen mucho en común y algo que las hace diferentes – advirtió el duende.

    Cada figura presentaba, engarzada a la altura del abdomen, una piedra preciosa. Las gemas eran del mismo tamaño y forma, y brillaban con idéntico fulgor; mas había algo que las hacía diferentes: su color.

    - Querida Tony, la tonalidad es el reflejo del color del iris de sus ojos. Es por ello que cada cual ve las cosas de modo diferente. Todos consideran que su punto de vista es el correcto, porque miran solamente a su ombligo. No te sientas mal, ni arrepentida, por las decisiones que has tenido que tomar. Resulta imposible agradar a todos – aseveró-. Irás a otro lugar, sí; pero poco importará si mandas u obedeces. Tanto en la vida profesional como en la privada, hay una regla de oro que deberás seguir si deseas ser feliz

    - ¿Una regla de oro? – preguntó, curiosa.

    Después de la sabiduría demostrada por el duende, nada de lo que éste dijera la parecería absurdo.

    - ¡No te tomes las cosas a título personal! – advirtió el duende -. Tú no puedes ser responsable de los actos o palabras de otras personas; solo de las tuyas propias. Recuerda que cada cual reacciona conforme al rol que le ha tocado desempeñar en la película de la vida, aparte de depender, en un momento dado, del estado de ánimo, de las emociones o de su actitud ante determinadas situaciones.

    - Gracias – manifestó Tony, sintiendo un alivio inmediato -. Tus sabias palabras me han sido, y serán, de gran utilidad.

    Una vez liberado lo superfluo, prevalecerá lo esencial, o sea,  el respeto y, sobre todo el cariño mutuo.

    El duende sonrió complacido.

    -Buena suerte, Tony.

    - Para ti también, amigo.

    -Una última observación – añadió el duende -: Cuando sientas nostalgia del tiempo compartido con tus compañeros y amigos, mira en tu interior. Descubrirás que múltiples lazos de amor unen sus corazones con el tuyo, y viceversa. Nunca olvides que juntos formáis un gran equipo: los guerreros encargados de trasmutar la oscuridad del planeta en radiante luz.

     

    FIN

     

     

     

    Comentarios

    1. Avatar de Richard

      Richard

      29 julio, 2012

      MI querida Cenicienta.
      Realidad y fantasía se funden en un inmenso, sensible y bellísimo relato.
      ¡Que maravilla!
      Besos y votos.

    2. Avatar de

      reka

      29 julio, 2012

      Interesante y bonito relato Cenicienta Literaria. Mágico pero casi real. Dejame decir algo: la regla de quien manda se rompe con frecuencia, también hace falta sabiduría para saber obedecer. Me gustó. Un saludo, mi felicitación y mi voto

    3. Avatar de María del Mar (Cenicienta-literaria)

      María del Mar (Cenicienta-literaria)

      29 julio, 2012

      Muchas gracias, Reka.
      En efecto, solo la sabiduría obtenida con las experiencias de la vida cotidiana nos hace actuar del modo correcto; sin juzgar, ni sentirnos culpables por quello que no es nuestra responsabilidad. Árdua tarea, a veces, quimera inalcanzable.
      Un abrazo y muchas gracias, de nuevo.

    4. Avatar de

      volivar

      29 julio, 2012

      Cenicienta literaria: ayer me di cuenta de que habías publicado esto. Pero me esperé hasta hoy, domingo, para leerlo muy de mañana, con la tranquilidad que me traen los duendes que rondan en mi oficina, porque aquí también tengo a esos enigmáticos seres, que saben estarse callados cuando así se necesita, y se muestran inquietos cuando las cosas no van bien.
      Yo les hago caso, porque, como bien dices, son dueños y señores de la sabiduría… nos indican cuando no aplicamos con justicia una orden, un mandato a nuestros subordinados, y nos fustigan para hacer algo que nos repugna.
      -0-
      Eres linda, Cenicienta… mira que ya me metiste en esto de ver duendes por doquier, lo que te agradezco, porque quiero actuar sabiamente, y que esos fantásticos seres me indiquen cuando actúe sin tener en cuenta el corazón y los sentimientos de los demás, para corregirme
      Gracias, amiga.
      Volivar (mi voto)

      • Avatar de María del Mar (Cenicienta-literaria)

        María del Mar (Cenicienta-literaria)

        29 julio, 2012

        Querido amigo, Volivar, muchas gracias por tus alentadoras palabras; resulta para mi muy estimulante leer tus comentarios.
        En verdad creo que la magia existe, solo tenemos que mirar con los ojos del corazón,¿ no crees?
        Un abrazo muy fuerte, amigo

    5. Avatar de Lidyfeliz

      Lidyfeliz

      29 julio, 2012

      Querida compañera: este cuento de realismo mágico que enviaste deja una gran enseñanza. Gracias por compartir la belleza de tus palabras en forma de fábula. Mi voto

      • Avatar de María del Mar (Cenicienta-literaria)

        María del Mar (Cenicienta-literaria)

        29 julio, 2012

        Querida amiga y compañera literaria, Lidy, no sabes cuanto me alegra leer tus opiniones. Te estoy muy agradecida por el tiempo que asiduamente dedicas a mis cuentos.
        Percibo en ti la mágica sensibilidad, que al igual que los “duendes y seres mágicos”, solo poseen los limpios de corazón.
        Un beso, amiga y muchas gracias.

    6. Avatar de ZusiOns

      ZusiOns

      29 julio, 2012

      Por favor Cenicienta Literaria envíame ese duende enseguida que por estos lares hace mucha falta. Un relato plagado de buenas vibraciones y esperanza, un corazoncito muy merecido para ti.

      • Avatar de María del Mar (Cenicienta-literaria)

        María del Mar (Cenicienta-literaria)

        30 julio, 2012

        Querida amiga, Zusi, te agradezco mucho tus amables palabras hacia mi relato.
        Si cierras los ojos físicos y abres paso a la llama de amor que vive en tu corazón, podrás ver a los duendes y las hadas que nos acompañan siempre para guiarnos en los quehaceres diarios.
        Un abrazo muy fuerte, amiga.

    7. Avatar de

      Martha Molina

      19 agosto, 2012

      Tienes talento para mezclar dos tendencias: realidad y ficción. Hermoso y muy bien narrado.
      Te felicito.
      Mi voto.

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    María del Mar (Cenicienta-literaria)