La tristeza latente

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    La tristeza latente

     

    Aléjate de mí. Mas sé que, para siempre,
    he de estar en tu sombra

    E. Barret

     

    Mi vida había dado un giro horroroso. Era invierno y el aire se quebraba en mi voz, había perdido la vergüenza y en mi espalda llevaba; mis libros favoritos, mis cartas de amor, mis poemas y mi ropa. Había abandonado la universidad y me empeñaba a sólo escribir. Estaba completamente convencido que lo primero sería acabar con S, ya qué estábamos lejos y no era posible que ingrese por mucho tiempo a la computadora ni mucho menos hablar por teléfono. Estaba muy enamorado de S,  y ella me demostraba ese amor, quizás lo peor que hicimos fue decidir que ella tomara el avión de regreso hacia Portland, dónde vive. Y claro le terminé y la payasada me duró menos de un mes, luego no supe qué hacer con tanta aburrida libertad.

    Ahora estudio en la universidad y soy huésped contiguo de varios hoteles y departamentos que son, digamos, pagados por un buen amigo que sale por la televisión. Ahora que tengo todo el tiempo del mundo para escribir tranquilo y para estar en la computadora, no tengo a quien contarle mis penas, mis fracasos, mis logros. No tengo el bendito poder de hacer a alguien ligeramente feliz, esa capacidad que se me fue otorgada y yo la dilapidé horriblemente. Vulgar, asquerosamente.

    Ahora estoy sentado en el mueble de una casa en Barranco, cerca a la playa y creo que será una buena época acá, salgo todos los días a pasear a Breet, que es un perro que me han regalado, quizás porque la tristeza absorbe y se nota en mi rostro. He pintado un cuadro, pensando en mi vida, en esta vida que para dando vueltas y vueltas y ya me tiene acostumbrado.

    He visto las fotos de S con su nuevo chico, es un chico alto, quizás más alto que yo, fuerte y de ojos claros. Es rubio y americano. Ella está enamorada, quizás más enamorada de lo que estaba de mí. No hemos hablado por mucho tiempo y lógicamente no me contesta las cartas enviadas. Tampoco me llama y creo que está tranquila, sin mentiras y por supuesto, él no es tan loco como yo. No escribe y posiblemente no ventile su vida, como yo lo hago. La quiere y posiblemente no sea tan celoso como yo lo era. La ama y ama a su familia; lo que yo no era. Ahora que miro a Barranco en su andar lento y pausado, me limito a recordar a S. Sé que es absurdo pedir llamadas o un mail, sé que hemos terminado realmente mal, qué no guarda mis recuerdos y qué no oculta su felicidad, así como yo no oculto mis borracheras.

    El perro duerme y no encuentro mi celular. Suena Ray Charles en el equipo. Fumo un cigarro y pienso en qué estará pensando, si tiene frio, si está peleada con él por equis razones.

    Estoy descalzo y tengo la computadora en mis rodillas, quizás esta columna sea la más sincera que he escrito. Sincera, porque no planeo con esto que me llames y me escribas y que volvamos, porque sé que eso es imposible, pero sincera porque en esta columna, trato de entender tu felicidad  y decirte que en las noches, cuando ceno solo. Te recuerdo y a veces te extraño. Y tú siempre ahí, en el cuadro elegante que compré para colocar tu magnífica foto, recordándome que ahora por fin eres feliz. Y, a mí claro, me embarga una tristeza espantosa, una tristeza que dan ganas, unas ganas horribles, de explotar en un llanto, un llanto totalmente inevitable.

     

    Barranco, Lunes 07 de Julio

    Comentarios

    1. Avatar de Luis-Villanueva

      Luis-Villanueva

      11 julio, 2012

      Eduardo, la soledad y la tristeza son compañeros que impulsan la escritura, sácale jugo. Escribe, escribe y sin darte cuenta, algún día verás que, tal vez, esos fueron algunos de tus mejores escritos. Esto es un relato breve, o una epístola, no un ensayo. Gracias por tu escrito, profundamente sincero. Te doy mi voto.

      Luis Villanueva.

      • Avatar de EduardoFlores

        EduardoFlores

        11 julio, 2012

        Luis, gracias por comentar. Voy a escribir todo lo que pueda, hasta que el cuerpo resista y sé que serán buenas, porque la tristeza eso tiene de bueno, que la soledad se cala en el papel. Gracias por comentar.

    2. Avatar de

      volivar

      11 julio, 2012

      Eduardoflores: Ah, qué amigo… ¿por qué dejarse consumir por la soledad? soledad ocasionada por una mujer que se fue de nuestra vida… Caramba… si se fue, pues ya, y punto, que nunca falta quíen la sustituya, y de mejor manera.
      Yo digo que no debemos depender de que si nos quieran o no, sino de nuestro propio amor a los demás, ya que así, el amor que demos, nos lo darán. Pero, amigo, eso pienso yo, que no estoy en tu caso; tal vez si lo estuviera, mi depresión sería semejante a la muerte.
      Volivar (Mi voto)

      • Avatar de EduardoFlores

        EduardoFlores

        11 julio, 2012

        Volivar, muchas gracias pro el comentario. Sé que pronto llegará la persona indicada.

        Saludos y gracias por comentar.

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