Le mot juste

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    Le mot juste

    Susurra el tiempo
    La vida se pierde en el lejos suspiro de la noche.

    Hablo de ti en mis sueños. Acaso te has ido, acaso te irás. Quiero pensar que te irás por un tiempo de mi mente, pero soy débil. Acaso un verdadero cobarde. Logro envenenarme con alcohol, para borrarme de la mente tu sonrisa inquieta. Esa sonrisa odiada y alabada. Pienso en tu felicidad sin mi felicidad, en esa vida tuya y en mi desdichado andar. Te veo tan feliz que me da miedo encontrarte y destruirte el paraíso que ahora estás formando. Y por supuesto yo no estoy ahí, ni acá, ni allá. Yo no tengo dios, ni perro, ni alma. Ni nada. Ni nadie.
    Me he mirado en el espejo por un tiempo tan prolongado que me he dado miedo yo mismo. Veo mis ojos, esos ojos que tanto tiempo miraste, pero no me encuentro. No me busco. Este vacío sin vacío se nubla en este departamento alquilado. No he salido por mucho tiempo, ni tampoco planeo salir. Estoy cojeando de un píe, porque la otra noche al borde de la pista, ebrio y sin alma, me he dejado atropellar, para dormir, para morir, para llorar.
    Mis suspiros aletean en la mente, tus palabras agonizan acá, en este pecho azúcar que tantas veces abrazaste. Tu carne ya no es más mi carne. Tu piel la he olvidado. Tu olor lo siento todas las mañanas, cuando me despierto sudando por miedo.
    Qué harás. Acaso en este preciso instante, estás abrazada del ahora autor de tus sonrisas. Acaso estás escribiéndole las cartas que a mí te niegas en responder. Me enojo conmigo mismo por recordarte. El llanto atraviesa el alma sin alma. El cuerpo ya sin cuerpo. Este ser ya sin ser.
    Esta carta es sólo un pretexto para no suicidarme, cuando ya todas mis alternativas se hayan acabado. Cuando la expresión de mi rostro ya sea de eterna tristeza.
    Siento esa inevitable sensación en los labios a punto de llorar. Esa indescriptible tristeza. Y te escribo esta carta llorando como un niño solo y desaparecido. Pero de qué me vale ahora llorar, si las tristezas cabalgan lento sobre mi mente. De qué vale ahora este champán helando en el silencio de esta soledad.
    Las verdades deambulan solas en esta noche. Los tulipanes intranquilos exaltan un olor favorable. Tu cuaderno marrón en el cual escribo todos los días, está en mi mesa de noche. Mis libros que suman 68 están al costado de nuestro cuadro, que me entregaron diez días después que se acabara nuestra historia. Siento miedo, miedo del abismo sordo que estoy construyendo. Miedo de esta palpable depresión. Siento pena, por destruirme y adorarte. Siento en mi pecho ese amor que arde como una serpiente que carcome por dentro este corazón.
    Aún tengo cicatrices, que golpean el alma. Y qué soy yo sin ti. Más que un pobre y solo loco incapaz de nada y de todo. Yo sólo pobre tener en mi mente esos días en qué éramos felices.
    Es inevitable sospechar que este dolor me durará toda la vida. Si tuviera la seguridad que si muero, seré otro y la mente se me borrará, me moriría ahora mismo. Sin pensarlo dos veces. Pero no tengo esa seguridad que te caracteriza. Este dolor infernal que cala el alma sin alma, me embiste todos los días. Todas las noches. Todas las horas. Y acá me tienes escribiéndote, desnudándome, para que te des cuenta qué aún existo.
    Ahora el Caín de mis silencios carcome la vida ya sin vida. El alma, el ser. El rostro sensual de la tristeza. Y, yo acá, buscando tan sólo; la palabra justa.
    Barranco 20 de Julio de 2012.

    Comentarios

    1. Avatar de Luna.de.lobos

      Luna.de.lobos

      30 julio, 2012

      “Y por supuesto yo no estoy ahí, ni acá, ni allá”.
      Creo que en esa frase describes exactamente lo perdido que se puede llegar uno a sentir cuando no sabe por dónde continuar, cuando parece que el camino ha acabado…
      Sólo un detalle ortográfico: en el 2º párrafo en lugar de “beses abrazaste” sería “veces”.
      Un abrazo, Eduardo!
      Luna

      • Avatar de EduardoFlores

        EduardoFlores

        30 julio, 2012

        Gracias por comentar y por decirme lo de la falla ortográfica. Se me pasó.

        Saludos.

    2. Avatar de

      volivar

      30 julio, 2012

      Euardoflores: qué bien describes esa angustia, decepción o lo que sea, que se nos pega cuando notamos que el amor que creíamos tener, no lo teníamos, que nosotros no éramos sus dueños.
      felicidades.
      Mi voto
      Volivar

    3. Avatar de Julioko

      Julioko

      30 julio, 2012

      chale, es triste, triste como un perro que no sabe cruzar la carretera..

      Saludos

    4. Avatar de Soraya

      Soraya

      30 julio, 2012

      Cuando te leo me inunda la melancolía y la tristeza, porque eso es lo que trasmite tu texto y porque sé que en él reflejas tu alma y a mi personalmente no me gusta ver a la gente triste. Es en ese punto, es en el que te planteo ¿podrás escribir algo alegre? me gustaría mucho ver que tú también ves la luz detrás de esa ventana y dejas el cuarto de la soledad.

      PD: dispulsa si he sido muy directa, no era mi intención molestarte. Abrazos.

      • Avatar de EduardoFlores

        EduardoFlores

        30 julio, 2012

        La alegría estimada Soraya, ahora está algo lejos. Pero prometo que la próxima columna será sobre esa bendita alegría que me invade a veces.

        Gracias por leerme

    5. Avatar de Nalleba

      Nalleba

      16 agosto, 2012

      Buen relato, salpica sentimiento y pasión.
      Un saludo.

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