Palinodia

Escrito por
| 275 10 |

    —¿Y bien?, ¿cuénteme?

    —Tengo un sueño recurrente que últimamente me acucia. Verá, la escena se desarrolla en una estación ferroviaria, en donde los trenes son en realidad transbordadores espaciales. Estos, una vez que se ponen en marcha y alcanzan la máxima velocidad, alzan el vuelo y emprenden rumbo hacia un punto del cenit sin que nadie más vuelva a saber de ellos.

    La atmosfera en la estación es muy opresiva, igual de irrespirable que en el resto del planeta. Una neblina, de un sucio gris, lo envuelve todo dándole un aspecto monocromático. En los andenes hay muchos guardias y desarrapados. Los primeros, al contrario que los segundos que se mueven por los andenes buscando un resquicio por donde colarse y acceder a uno de los vagones, permanecen quietos y vigilantes, formando un cordón infranqueable.

    De repente en escena aparecen cuatro hombres que caminan en fila con paso largo y apurado. Son de gran envergadura y van a pecho descubierto, y aunque no portan armas, todos saben que son guerreros; viajeros con billete preferente hacia un mundo desconocido y sin retorno, por lo que el gentío se abre como el mar Rojo para darles paso, y porque les temen.

    Un andrajoso, no más que un crío de cuatro palmos da altura, descalzo y vestido con una tela de arpillera colocada a modo de túnica, sujeto con un cordel a la cintura, se cruza en su camino y choca con el que enfila la marcha, rebotando y cayendo de culo. El guerrero, tras quedárselo mirando unos segundos, hace un brusco ademán y el niño se protege la cabeza con sus lamidos brazos del golpe que sin duda llegará.

    Pero la intención del titán no ha sido otra que la de alzarlo y lanzárselo al segundo de la fila, que lo agarra al vuelo y lo carga sobre sus hombros como si fuera un almohadón de plumas. Y ante la sorpresa de unos y la envidia de otros, prosiguen su marcha hacia uno de los vagones de la clase preferente. Sin embargo, antes de alcanzarlo, otro muchacho, no es más grande que el escuálido rescatado, aparece en escena. Viste como él y sus pies están tan desnudos como una noche sin estrellas. Aun así no duda en zarandear al gigante y batirlo con puños y pies para que suelte a su hermano, aunque enseguida se da cuenta de que su esfuerzo es yermo y por demás de  doloroso.

    A una orden muda del primero, el tercero de fila no duda en cargar sobre sus hombros a este también. Pero lejos de calmarse, la acción no sirve más que para incrementar la ira del pequeño, que bate con los puños la testa del guerrero.

    Viendo el malestar de los pequeños, son dejados en el suelo, y ambos corren para fundirse en una abrazo, tras el cual, se toman de la mano y se van, mezclándose entre una multitud que los miran con lástima.

    Los guerreros prosiguen su camino sin volver la vista atrás. Solo cuando el adalid coloca un pie en el peldaño de metal se vuelve para echar una última ojeada. Entonces su mirada atrapa la silueta de dos menudas figuras, que abrazados por los hombros caminan ofreciéndole la espalda. Minutos después los veo abandonan la estación seguidos de una pequeña comitiva que se ha unido a la fila.

    Eso es todo. ¿Usted qué opina?

    Y el hombre que hasta ese momento ha escuchado detenidamente, levanta la mirada de los papeles donde ha ido tomando notas y la fija en su paciente.

    —Opino que deberíamos aumentar algo más las dosis de dolfamina.

    Comentarios

    1. Lidyfeliz

      18 julio, 2012

      Qué sueño, María. Es angustiante y lo transmitiste. Creo que de verdad la protagonista debería aumentar la dosis de quetiapina. Muy bueno. Mi voto

      • Mariav

        18 julio, 2012

        Gracias, Lidia. No sé si al protagonista deberían aumentarle la dosis. Pero sin duda que a la autora le vendría muy bien algo de eso en los días negros. Un abrazo, compañera.

    2. VIMON

      18 julio, 2012

      Muy buen relato, Mariav, felicitaciones y mi voto.

      • Mariav

        18 julio, 2012

        Gracias, VIMON. Leerte a ti siempre es un placer.

    3. volivar

      18 julio, 2012

      Mariav: querida amiga, en verdad que yo creía que ya estabas abordando la narrativa de ciencia ficción… todo iba bien, hasta que me topé con que era una convención en un consultorio siquiátrico, claro ya lo anuncias en la entrada, pero tan sutilmente que el lector no se da cuenta, aunque también me parece una dura crítica al sistema politicoeconómico europeo, en donde los países poderosos (Alemania) hace lo que quiere con los ve débiles en cuanto a la economía (España, Grecia).
      Y he pensando, Mariav, linda, que a lo mejor es preferible estar locos para vivir en un perpetuo sueño y no sabe nada de la triste realidad en la que nos han metido los señores que se dedican a la política… digo, que se maldedican a eso.
      -0-
      Cambiando de tema, te diré:
      Hace una semana llegó a mi ciudad, Sahuayo, en el estado de Michoacán, en México, una amiga mía francesa, funcionaria de la secretaría de agricultura (así le decimos en este nuestro país) y criticó acremente a los alemanes por tener a España del pescuezo con eso de las bienes inmobiliarios.
      O sea, que a la querida madre patria le está yendo como a México con los Estados Unidos; por cierto hay un expresión muy famosa aquí: “Pobre de México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”.
      Un saludo afectuoso.
      Gracias por tu excelente narración.
      Le pondré mi voto, por supuesto.
      Volivar

      • Mariav

        18 julio, 2012

        Estimado Volivar, por supuesto que hay algo de crítica hacia el sistema. Al menos esa era mi intención al escribir este relato pero creo que no he llegado a conseguirlo. No hace mucho leí algo referente a que los recursos del planeta son tan abundantes que todos podríamos vivir feliz y ricamente de no ser por la avaricia de algunos.
        Es verdad que en España estamos pasando por una situación difícil y que quienes nos gobiernan no son más que meras marionetas que mueven a su antojo los mercados. Pero ya hubo otros tiempos más difíciles como fue la guerra civil y la postguerra que nos sumió en una dictadura, que curiosamente lo conseguido durante ella se lo han repartido cuatro mamones con la democracia. No me interpretes mal, no soy ningún facha y asco me han dado siempre los radicales.
        Pero no, de sumirse en el reino de Morfeo nada de nada. Al contrario, creo que debemos despertarnos y empezar a pedir responsabilidades. Movilizarnos. Unirnos en vez de desunirnos y volver a privatizarlo todo. Pasa que en España hay mucho sol y mucha playa, que alimenta, y en cualquier lado con una pandereta, guitarra, gaita o unas castañuelas hacemos una fiesta. Bota de vino y sopas de ajos, grelos con coio y nectar de bagazo destilado. Mal estamos, pero seguimos siendo el país del Lazarillo de Tormes.
        Y ya que me cuentas de tu amiga funcionaria, te voy a contar un chiste.
        “Llega un hombre a un pueblo cuyo principal recurso es la ganadería lanar y entabla conversación con un pastor. Al rato, este hombre le dice al ovejero, “si adivino el número de ovejas que tiene me regalara una”. El pastor acepta y el otro dice, “ Tiene 1.432 ovejas”.
        “Pues ha acertado -dice el ovejero rascándose una oreja-. Coja la que quiera”
        Cuando está apunto de cerrar el capó del maletero con el bicho dentro, el pastor le pregunta al hombre: “Si adivino a qué se dedica, me devolverá el animal” “Vale” “Usted es ministro de agricultura, ganadería y pesca” El otro le devuelve el animal y sorprendido le pregunta “¿Cómo lo ha sabido?” a lo que el pastor le responde “es que lo que atrapó era un carnero”.

        Un abrazo, Volivar.

    4. alca

      18 julio, 2012

      Buen relato a caballo entre la metáfora y la ciencia ficción. Felicitaciones literarias.

      • Mariav

        18 julio, 2012

        Gracias por leer y por ese comentario. Un abrazo, Alca. Te leo.

    5. Pedro Gda

      28 julio, 2012

      Mariav, siempre es un placer leerte, por lo que dices, por como lo dices y también de forma especial por lo que asoma entre tus lineas. Felicidades y voto.

      • Mariav

        1 agosto, 2012

        Gracias, Pedro. Escribir es divertido y si encima gusta a algunos como lo hago, ya es un placer.

    Escribir un comentario