Todavía

Escrito por
| 115 | Dejar un comentario
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+

En la ciudad de las lluvias frías
es de noche y estoy tumbado en la habitación de un hotel
mis ojos están clavados en lo alto
pasan nubes por el techo

Nazim Hilmet – Poeta turco

 

Todavía tengo en mis recuerdos la pena ingrata de tu adiós. Todavía tengo las marcas invisibles de tus uñas, rasguñándome mientras nos amábamos en aquel cuarto de hotel. Todavía me llama la luna, cuando fumo  en la ventana. Todavía me siento  como un loco a escribir de ti, sólo y exclusivamente de ti. Todavía tengo las frases que solías decirme, al oído o a todo pulmón, en cualquier momento, en cualquier lugar. Todavía me muevo por las noches esperándote. Todavía la magia árabe arrastra mis palabras, mis poemas y mis cartas. Todavía, siento un frío infernal cuando intento abrazarte y no te encuentro. Todavía me queda algo de absurda esperanza. Todavía tengo todo de ti, guardadito por si regresas. Todavía me siento tonto. Todavía me tropiezo en las calles. Todavía no me he muerto. No me he muerto. No me he muerto. Todavía sigues en mi mente arañando el alma.

Todavía hay momentos extraños que volteo a verte. Todavía tengo la maldita costumbre de pensarte. Todavía tengo otra vez la maldita costumbre de preocuparme si ya comiste o no, si ya desayunaste o no. Todavía, me pregunto si sigues estudiando. Todavía mi alma no se ha roto por completo. Todavía mis besos saben a ti. Todavía existe un nosotros. Todavía me detengo en los lugares donde fuiste. Todavía sigues acá, allá, acá. Todavía, sigo escuchando a Lucha Reyes. Todavía me golpeo el pecho, ¡Imagínate!. Todavía tengo delirios de tormenta. Todavía me río solo. Todavía sigo tomando pastillas con coca cola.

Todavía mi voz sigue dulce. Todavía no encuentro a alguna persona adecuada, como tú que ya la encontraste. Todavía nadie me convence de olvidarte, y me limito a extrañarte. Todavía, te extraño. Todavía te espero, en silencio de misa. Todavía eres mi centro y mi horizonte. Todavía sigo bien cursi. Todavía soy renegón. Todavía adoro tu letra redonda, como de  primaria. Todavía, te busco en mis sueños miopes. Todavía, te encuentro en mis momentos más felices. Todavía me alarma el siniestro momento en que me escribes. Todavía tengo miedo que me escribas y me insultes desequilibradamente. Todavía creo que sientes algo por mí. Todavía no recibo respuesta de alguna de mis cartas. Todavía el pecho, mi pecho, suena y ronca y llora. Todavía sigo durmiendo boca abajo. Todavía tengo esos horribles dolores de cabeza. Todavía tengo grabados en mi mente esos ojazos negros en la mañana. Todavía reviso todos los días el buzón de mi mail que ya no uso, con la sorda esperanza de saber de ti. Todavía tengo momentos de tristezas y más tristezas, cuando recuerdo y me doy cuenta que no estás, que no estarás que maldita sea, desapareciste de mi vida.

Todavía tengo el aroma a aeropuerto en las escamas de mi piel. Todavía tengo el sabor salado de tus lágrimas. Todavía tengo los tulipanes guardados en el libro marrón de tu pena. Todavía no me encuentro a mí mismo. Todavía, sigo luchando contra mis fantasmas que me capturan. Todavía voy al mar y tengo quemaduras espantosas. Todavía soy un irresponsable. Todavía no logro superarte en los videos juegos. Todavía, siento impregnado en mi ser tu ausencia. Todavía me parecen horrorosos esos dulces que comías y comías sin parar. Todavía te llamo y cuelgo por miedo, por miedo y más miedo al rechazo, que se puede limitar en sólo escucharme y colgar. Todavía suspiro profundamente por mi tonta asma. Todavía te escucho en tus tacos altos, en tu risa china, en tu andar perfecto.

Todavía  desayuno, almuerzo y ceno, solo, solísimo. Todavía se me duermen las piernas. Todavía tengo ese tono intelectual que tanto odias y desprecias. Todavía, me arranca de un tirón el alma, cuando miro tus fotos con él y observo detenidamente tu sonrisa inquieta. Todavía adoro el sobrediente que tienes en tu canino izquierdo. Todavía amo tus lunares en la espalda y en tu muslo. Todavía me invento historias y cuentos en la cual somos felices. Todavía me invento a mí mismo para ser otro y no tropezar con los recuerdos, pero me defraudo yo solo y caigo en cuenta que te extraño y te extrañaré siempre, siempre, siempre.

 

Escribir un comentario

Currently you have JavaScript disabled. In order to post comments, please make sure JavaScript and Cookies are enabled, and reload the page. Click here for instructions on how to enable JavaScript in your browser.