El número de la suerte

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Todos los años va a la Feria del Libro. No es que le importen mucho, apenas conoce algunos autores que le gusta citar pero tiene un amigo que trabaja en un stand y le consigue entradas gratis. Si le dan a elegir, prefiere el cine a la hora de la siesta, ubicarse en los asientos de atrás y hundir sus manos en el pochoclo dulce del combo más grande para después bajarlo con una Coca helada: la gloria misma.

Pero en la feria no hay pochoclo y hay demasiada gente, y se pregunta para qué fue si era más fácil quedarse en casa. Arrasar la heladera, mirar tele basura o jugar a la Play hasta quedarse dormido a la madrugada. Y después ir a trabajar, volver a la rutina del call center, y soportar que el boludo del team leader le diga lo que tiene que hacer y lo trate como infradotado. Comerse las ganas de putearlo, de putear al cliente que le reclama por el servicio que no le llegó y putear a su falta de carácter que lo retiene a un trabajo que detesta.

-Señor, se le cayó ésto- le dice un nene desde atrás. Y él no se hace cargo porque tiene la esperanza de que le hablen a otro. Cuando le dicen “señor” lo hacen sentir viejo. Sabe que es por su cuerpo que está agotado, la espalda se le encorva más de la cuenta y ni siquiera llegó a los veintiocho.

El nene le toca la mano y no quedan dudas.-Señor- insiste- y debe enfrentarlo.No tendrá más de seis y sonríe con la inocencia que él tuvo hace demasiado, mientras le entrega un papel arrugado.-Gracias- y le devuelve la sonrisa. Con sus dedos transpirados sostiene algo que no le pertenece y le causa intriga.Lo ve perderse entre la gente con un cordón desatado, buscando a una madre poco atenta o a un padre ocupado. Abre curioso el papel y es un número para el sorteo de una Macbook Pro en el stand 1124 del Sector Azul. Piensa que el 52 es un buen número pero también piensa que por lo general no tiene suerte, ni con los números, ni con las mujeres. Por eso duda: no sabe si tirarlo o guardarlo.

Ir al sorteo implica abandonar la comodidad del pabellón verde para atravesar media feria y llegar a tiempo al stand. Faltan diez minutos. ¿Y si gano? ¿Y si es mi noche de suerte? Casi sin notarlo apura el paso, la multitud se abre a su determinación, los que no, son empujados. Al llegar al pabellón rojo, se detiene para tomar aire, el reloj le indica que faltan tres minutos. Está bañado en sudor, la ansiedad lo carcome. Siente que es vital estar presente en ese sorteo. El destino le entregó una oportunidad única de cambiar su suerte y no puede desaprovecharla. No esta vez.

En medio de esa corrida un tanto ridícula se le aparece la imagen de Valeria. El ícono de sus desgracias, el comienzo de su caída. Alguna vez tuvo esperanzas con ella, cuando estudiaba Abogacía y tenía sueños de una existencia más feliz. Fue hace mucho, a veces la recuerda y quisiera no hacerlo, menos acá, entre tantos libros de autoayuda que lo señalan y murmuran que nunca va a escapar de su destino de perdedor.

La multitud le indica que llegó al stand. Trata de acercarse pero es imposible, aunque empuje. Una persona vestida con traje blanco arenga al resto y sostiene algo que a lo lejos se asemeja a un rosario. Grita sonidos incomprensibles y los demás contestan con vocales extendidas, casi como si cantaran un gol o un mantra. No entiende que pasa, retrocede unos pasos y piensa que se equivocó de stand, pero está en el lugar indicado, el que decía el papel.

No hay rastros de ninguna Macbook, ni siquiera de un sorteo. Cuando quiere volver por el camino que llegó, ya no puede hacerlo, otra gente bloquea el paso. Adelante cree ver a Valeria, y no sería la primera vez que le pasa eso de pensar en alguien y que aparezca después. Al menos parecen sus rulos y su perfil griego tan fácil de reconocer. El acorde de una guitarra lo saca de su asombro para dejarlo totalmente espantado. El hombre del rosario se acerca a una banda de metaleros disfrazados de Kiss que se disponen a tocar.Arranca el sonido de una batería y la exaltación del público es contagiosa, todos saltan y él debe hacerlo también, no porque quiera, sino porque el resto lo obliga a moverse al ritmo de una cumbia murguera. Quisiera explicarle al tipo que ahora lo abraza, que algo salió mal, que él no quería estar ahí entre miles de papelitos con números que caen entre globos de colores. Pero nadie lo mira, siguen atentos al ritual del personaje de blanco que comienza a chocar con violencia su cabeza contra el falso Paul Stanley hasta sangrar y sabe que lo que sigue será doloroso, porque ya ve rojo en algunas cabezas del público y acaba de divisar a Valeria que sonríe enajenada y corre hacia él, y piensa que no, que hoy tampoco es su día de suerte.

Comentarios

  1. Profile photo of VIMON

    VIMON

    14 agosto, 2012

    Muy buen relato, Kariu, felicitaciones y mi voto.

  2. Profile photo of GIO§

    GIO§

    15 agosto, 2012

    asi es, muy buena historia nos regalas Kariu saludo

  3. Profile photo of Kariu2

    Kariu2

    15 agosto, 2012

    Muchas gracias por sus votos y sus palabras! Besos para todos.

  4. Profile photo of Elthan

    Elthan

    15 agosto, 2012

    Un relato algo anómalo, para percibir que lo que pensamos pudiese ser no es tal, más bien, es una seguidilla de circunstancias que aparentan ser ineludibles creyendo que la brillante luz de la ventura iluminara nuestros pasos, lo cotidianos nos atrapa sin tomar conciencia de ello, es tedioso el existir y que fácil podemos ser engañados
    ¿Cuantos errores cometemos por sentirnos mejor?.

    Posee ritmo al leer, aunque en el final debes prestar mayor atención, pues me imagine a individuo que estaba próximo a la locura

    Saludos

  5. Profile photo of ZusiOns

    ZusiOns

    16 agosto, 2012

    Un final sorpresivo y sobrecogedor. Me encanta que me sorprendan con el final, que me enganchen al principio, me lleven por una zona conocida, una zona que creo intuir para luego dar un giro completo de tuerca, y este relato no me ha fallado. Muy bueno, mi voto para ti.

  6. Profile photo of RalbC

    RalbC

    26 agosto, 2012

    No logro encontrar relación entre texto e imagen. ¿Puedes explicarme?

    Saludos!

    • Profile photo of Kariu2

      Kariu2

      26 agosto, 2012

      La relación es mínima, el dibujo es un mantra, al igual que aquel que canta la multitud fanática. Saludos!

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