Perdona si fornicamos en la tumba de tu esposo (Prólogo)

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    Prólogo – David Paredes

     

    David se levantó aquel día un poco más feliz que de costumbre. La tarde anterior, su jefe le había comentado que su ascenso era un hecho y que mañana mismo empezarían con los trámites.

    El padre de la familia Paredes, era un importante miembro del gobierno madrileño. Y al parecer, su ascenso tenía que ver con dar el salto a un cargo a nivel nacional.

    Mientras cavilaba sobre todo esto, se da cuenta de que su esposa abre los ojos muy poco a poco.

    -¿Ya te vas? Quédate un poco conmigo. Abrazaditos, anda. –Dijo con voz ronca.

    David podría haberse quedado cinco o diez minutos más con ella, pero prefirió darse una larga ducha para pensar qué decir cuando su superior le diera la esparada noticia.

    Al terminar su interminable baño, se adentró en la amarilla habitación que tenía compartida con su esposa. Paredes amarillas, casi anaranjadas. Cortinas amarillas muy claras, casi blancas. Todo era amarillo, menos el camisón recién depuesto de su esposa.

    “-Es muy bella, sin duda. Y desnuda aún más”

    No obstante, David dejó su famosa fogosidad juvenil en cuanto el trabajo le empezó a robar más tiempo del debido. Llegaba a casa cansado. Cenar y dormir. Despertarse y trabajar. Y así había sido desde hacía unos cuantos años atrás. Al poco tiempo de tener a su hijo mayor.

    Ni siquiera el balanceo de los prominentes pechos de la señora Paredes al ponerse el bonito sujetador negro, provocó una mínima sensación de necesidad física.

    -¿No te quedas a desayunar conmigo y los niños? -dijo bostezando su esposa.

    -Lo siento, tengo una reunión temprano. Ya desayunaré en el trabajo.

    Y le dio un corto y soso beso a la madre de sushijos y fue presto al trabajo. Ni siquiera la mentira recién salida del horno hizo que su mente saliera de la carretera del éxito. La cual estaba a punto de recorrer.

    Con ansia, con determinación subió a su Mercedes. Giró la llave. Encendió la radio. Actualidad internacional.

    “-Hoy es mi día. Hoy es mi día” -No paraba de repetirse.

    En una rotonda cercana al congreso, quizás demasiado rápido, entró en el carril más cercano a la entrada que correspondía. Detrás, una grúa con un conductor despistado o no, arrolló al intrépido Mercedes de David. Hizo que diera muchas, muchas vueltas. David no podía saberlo, pero ese era su cementerio. Su última carretera.

     

    Comentarios

    1. Avatar de Julio Cerna

      Julio Cerna

      28 agosto, 2012

      Está muy bien el prólogo. Tengo ganas de saber como continúa la historia.

      Saludos

      • Avatar de Waltinho

        Waltinho

        2 septiembre, 2012

        Gracias por todo Julio. Una vez más.
        Espero no defraudarte.

    2. Avatar de ZusiOns

      ZusiOns

      28 agosto, 2012

      Debo decir que lo primero que me enganchó de tu novela es ese título tan sugerente. Lo segundo el contenido del prólogo. Me pica la curiosidad, habrá que seguir al tanto de esta novela, que promete ser la leche. Quedo a la espera de nuevas noticias. Mi enhorabuena y voto.

      • Avatar de Waltinho

        Waltinho

        2 septiembre, 2012

        Muchas gracias, Zusions. El título surge como una semi-parodia de “Perdona si te llamo amor”, pero dándole un toque más bizarro, negro y gore por decirlo de alguna manera.
        Pues ese es el estilo que pretendo darle. Contar historias, pero lejos de ese mundo que creó Moccia lleno de amores imposibles, coincidencias increíbles y comodidad económica. Quiero y espero poder darle un toque más real, más “barrio bajero” a la historia, a la vez que tocar temas algo más sórdidos.

        Espero que te guste la novela, y espero también más comentarios por tu parte.
        ¡Un abrazo!

    3. Dirley Azevedo

      29 agosto, 2012

      Estarei Atenta!!!!!! bjus

    4. Ka

      10 enero, 2013

      Correcciones ebriwer. K.

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