Un verano en Santa Clara del Mar

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    Había  pasado mucho tiempo desde la última vez.

    Los seis primos en la casa de los abuelos era un gran acontecimiento familiar; Carlos de 10 años, Marcelo, Hugo y yo de 9 años, Jorge de 7 y Adriana de 5. Dora Inés no contaba porque tenía un año.

    Llegamos por la tarde y la abuela nos esperaba con pizzas. Comimos y nos fuimos a jugar al patio hasta que nos llamaron para ir a dormir porque a la mañana siguiente, muy temprano nos llevarían a playa.

    Dormimos poco de la emoción y la ansiedad.

    A las 8.00 hs. nos despertó la abuela con 6 tazas enormes de leche chocolatada y un plato repleto de medias lunas.

    Una vez que terminamos nos preparamos para el día de playa. Nos subimos al Chevrolet negro 1953 del abuelo. Nos acompañaba la abuela, una tía y un tío.

    Íbamos a conocer la playa al fin. Estábamos muy ansiosos. Recuerdo el camino costero, la nariz contra el vidrio mirando las aves, las olas, el cielo azul. Bajé una ventanilla y el olor a mar inundó el auto. Aún recuerdo el viento en mi cara.

    Llegamos a Santa Clara del Mar, lugar favorito del abuelo.

    Bajamos corriendo hacia la playa. Era muy temprano y estaba casi desierta. Nos quedamos extasiados de lo linda que era, las olas que llegaban a la orilla suavemente, aunque más adentro se veían grandes y peligrosas, la arena limpia, las gaviotas sobrevolando y unos perros vagabundos que se acercaron y no nos abandonaron más.

    Fui el primero en llegar a tocar el agua con los pies y salir corriendo por lo fría. Me siguieron mis primos y salieron corriendo también.

    Comenzamos a correr por la playa con los perros. Jorge y Adriana, que eran los más pequeños, se quedaron jugando en la arena con baldes y rastrillos. Propuse a mis primos ir a investigar la playa. Aceptaron. Les comentamos a nuestros tíos  y nos dejaron ir pero las recomendaciones duraron más de 5 minutos; que no nos alejemos mucho, que no hablemos con nadie, que no toquemos nada…

    Dijimos a todo sí y comenzamos la caminata hacia la zona de acantilados en búsqueda de caracoles. Hugo encontró una estrella de mar pero al ver que estaba viva la devolvió al mar. Los perros nos seguían alegres, corrían a las gaviotas, mordían las olas y ladraban al viento.

    Llegamos y vimos que había cuevas.

    Pasamos la primera  y la miramos de afuera ya que nos dio miedo entrar. Se veía algo oscura. Continuamos. Pasamos otra y otra y otra. Nada atractivo. Pero en la quinta nos detuvimos. Pudimos ver algo blanco que estaba enterrado en la arena, redondo.

    Decidimos entrar y escarbar un poco para saber que era. Nuestra imaginación se disparó; una pelota, una nave espacial, un extraterrestre, un calzoncillo.

    Escarbamos un poco hasta que la vimos y salimos corriendo de la cueva por el susto.

    Era una calavera, el cráneo de un muerto. Hugo y Marcelo se pusieron a llorar, a Carlos y a mí nos temblaban las piernas. Nos quedamos sentados un rato sobre las rocas. Asustados. Cuando se nos pasó un poco decidimos entrar nuevamente para investigar. Nuestra curiosidad era muy grande.

    Entre todos comenzamos a sacar la arena de alrededor de la calavera y encontramos más huesos, los del torso y brazos. Seguimos y vimos los huesos de las piernas hasta llegar a los huesos de los pies. Completo, perfecto. Estábamos emocionados y orgullosos de nuestro hallazgo. Lo contemplamos un buen rato. Los perros lo olfateaban, le hacían pis y se iban a correr gaviotas. Hasta que Carlos se dio cuenta de algo; su brazo izquierdo estaba extendido hacia un costado y su dedo índice apuntaba a una dirección. Al fondo de la cueva. Deliberamos y decidimos avanzar. Al llegar comenzamos a escarbar en la pared de tierra y vimos como cedía inmediatamente. Decidimos otra vez entrar. Fue grande la sorpresa al encontrar la estatua de un hombre sentado en el piso con una barba muy blanca y vestido como pirata. Nos acercamos y comenzamos a tocarlo para ver de que estaba hecho. Fue Hugo entonces que le tiró muy fuerte la barba y la estatua gritó: ¡AYYY!… Salimos corriendo hasta la entrada de la cueva. Aterrorizados. Y escuchamos la voz de la estatua que nos decía: “No teman, niños, no les haré daño. Entren que necesito preguntarles algo”. Dijimos todos: “No, salga usted.”

    Y salió hasta el borde de la cueva. Lentamente. Estaba muy blanco y dijo que el sol podría lastimarlo por lo que  se quedó en la sombra.

    “Buena mañana a todos. ¿Quienes son ustedes?”. Preguntó.

    “¿Quién es usted, quién es la calavera que está afuera  y que hace en la cueva?” Preguntamos enojados y asustados.

    “Mi nombre es William, tripulante del Eterno del Mar y soy el guardián del tesoro de Santa Clara.”

    “¿Qué tesoro?” preguntó Carlos.

    “El que se encuentra escondido en esta playa”.

    “¿Dónde?” preguntamos al unísono.

    “No puedo decirlo ya que soy el custodio y estoy aguardando a que llegue mi barco para cargarlo e irnos a otras aguas, otras islas.”

    Nos miramos entre todos. ¿Un barco pirata? “Si ya no existen” comentó Hugo.

    “No estaría tan seguro señor” respondió nuestro pirata.

    “¿Y cuando llega ya que está tan seguro?” Pregunté.

    “Hace 300 años que lo espero. Debería llegar de un momento a otro.”

    Nos comenzamos a reír. “Usted está loco”.

    Mientras, él nos miraba y sonreía. Conversamos un rato. Sacó una botella de ron y nos ofreció pero no aceptamos. Comenzó a beber y nos contó anécdotas sobre viajes, islas misteriosas y luchas con otros piratas. Estábamos fascinados.

    Hasta que una explosión nos aturdió y asustó sobremanera. Miramos hacia el mar y vimos como del agua emergía un enorme galeón con bandera pirata. Se detuvo a un par de kilómetros de la costa. Cayeron entonces 5 botes al mar con hombres vestidos de piratas. Llegaron a la orilla y avanzaron hacia donde estábamos con el pirata William. Se saludaron con efusividad. Nos miraron. ¿Quiénes son?” preguntó un pirata con un parche en un ojo. ”Amigos” respondió nuestro pirata. Lanzaron unas enormes carcajadas y se metieron dentro de la cueva. Pasaron unos minutos y vimos que, en fila, los hombres salían cargando un cofre cada uno, para luego subirse a los botes que los estaban esperando en la orilla. Se alejaron de la costa. Se acercaron al barco y otros piratas ayudaron a subir los cofres.

    Nuestro amigo, antes de subir al último bote, nos dijo:

    “Niños, he disfrutado de vuestra compañía.”. “Gracias a ustedes, nosotros existimos. No nos abandonen. Nunca”. Y lanzó al aire una moneda grande y dorada. Cayó en la arena y  Marcelo la levantó. Con el tiempo supimos que era un doblón de oro, el cual se encuentra aún en una cajita, donde la colocamos hace 40 años y la guardamos en la casa de la abuela, en un lugar que solo nosotros conocemos.

    Vimos alejarse el barco con cierta tristeza pero estábamos felices por la aventura que habíamos vivido.

    Salimos corriendo hacia el lugar donde estaban nuestros abuelos y tíos. Comenzamos a relatarles lo sucedido pero sus risas  indicaban claramente que no nos creían. Y el doblón no se los mostramos. Decidimos sería nuestro secreto.

    Pasamos el resto del día en esa playa y jugamos hasta caer rendidos. El regreso hacia la casa de nuestros abuelos fue muy tranquilo ya que algunos se quedaron dormidos. Yo no quise perderme el viaje de regreso por el camino costero cuando el sol se ocultaba en el mar.

    Ese verano en esa playa de Santa Clara es el mejor recuerdo que tengo con mis primos.

    Disfrutamos de muchas aventuras juntos; encontramos un tesoro, un barco hundido, un submarino, peleamos contra los piratas, platos voladores, caballeros de la Edad Media.

    Fue único y maravilloso.

    Ah…me falta revelar de quien era la calavera.

    Era de…

    Imagínenlo.

    F  I  N

     

     

     

     

     

    Comentarios

    1. Avatar de El Moli

      El Moli

      21 agosto, 2012

      ¡Que hermoso cuento! tiene la magia de la niñez, es atrapante aún siendo unja fantasía.
      Despertarte el niño que vive en mi.
      Un abrazo amigo.

      • Avatar de Richard

        Richard

        22 agosto, 2012

        Amigo mío.
        Muchas gracias.
        Es enorme el placer de saber que te gustó.
        Y gracias por tu compañía. Es invalorable.

    2. Avatar de Albin.Lainez

      Albin.Lainez

      21 agosto, 2012

      me gustó el cuento infantil, solo me quedó atravesado el saber de quién era la calavera. Saludo

      • Avatar de Richard

        Richard

        22 agosto, 2012

        Hola Albin.
        Muchas gracias por tus comentarios y muy bienvenido a este espacio.
        Y la calavera puede ser quien vos quieras que sea.
        Un abrazo.

    3. Avatar de VIMON

      VIMON

      21 agosto, 2012

      Excelente relato, Richard, lleno de imaginacion y fantasia. Felicitaciones y un abrazo.

      • Avatar de Richard

        Richard

        22 agosto, 2012

        Estimado amigo.
        Muchas gracias por estar ahí desde el primer día.
        Un gran abrazo.

    4. Lidyfeliz

      21 agosto, 2012

      Me encantó, Richard. Un verdadero y mágico cuento. Mi voto

      • Avatar de Richard

        Richard

        22 agosto, 2012

        Hola Lidy.
        Es un enorme placer saber que te gustó.
        Muchísimas gracias.
        Un beso

    5. Avatar de María.del.Mar.(Cenicienta-literaria)

      María.del.Mar.(Cenicienta-literaria)

      21 agosto, 2012

      Felicidades, me ha gustado mucho; un precioso relato de aventuras.
      ¿Me equivoco al imaginar que la calavera pertenecía al pirata?
      Supongo que el pirata, ya no existía en el mundo de los vivos, se trataba del fantasma que continuaba esperando a que vinieran a rescatarle.
      Un beso y mi voto.

      • Avatar de Richard

        Richard

        22 agosto, 2012

        Mi querida dama.
        Muchas gracias.
        Sabes que tus comentarios para mi son muy importantes.
        Y me encanta tu imaginación.
        Y de eso se trata: no perder nunca la capacidad de imaginar.
        Un beso enorme.

    6. Avatar de 1000Luna

      1000Luna

      23 agosto, 2012

      Genial historia, me ha gustado mucho Richard. Una bonita y entrañable aventura. Niñez, recuerdos y fantasía, me encanta. Y el final es buenísimo, invitas a los lectores a jugar a imaginar de quien es la calavera :-)

      Un abrazo y mi voto.

      • Avatar de Richard

        Richard

        24 agosto, 2012

        Hola Luna.
        Que felicidad me provocan tus comentarios. Me estás transmitiendo mucha alegría y calidez que es en definitva lo que buscamos cuando escribimos.
        Muchas pero muchas gracias.
        Un beso enorme.

    7. Avatar de oscardacunha

      oscardacunha

      23 agosto, 2012

      Como siempre la alquimia que realizas con tu imaginación, la fantasía, y el otro lado de la realidad es magnífica.
      Un abrazo Richard.

      • Avatar de Richard

        Richard

        24 agosto, 2012

        Muchas gracias mi amigo.
        Tus comentarios son invalorables.
        Un abrazo Oscar.

    8. Avatar de

      volivar

      24 agosto, 2012

      Richard, el gran Richard… no había tenido tiempo de entrar a la red (me persiguen los problemas de salud; sigue mal mi esposa), pero ahora me he dado un tiempo y me encuentro con esto tan maravilloso que has publicado, en donde expresas tu gran inspiración, tu talento de escritor, de los buenos, y me olvido de los sinsabores de la vida.
      Gracias por darnos momentos muy felices, amigo, Richard… ¡Cómo te aprecian los compañeros, y yo te felicito por ser tan popular en esta red! Claro, no ha sido fácil: le has invertido talento, trabajo, imaginación, y esa gran capacidad para escribir literatura.
      Felicidades
      Mi voto
      Volivar

      • Avatar de Richard

        Richard

        25 agosto, 2012

        Querido amigo.
        Antes que nada quiero que sepas que espero, y lo digo de corazón, el restablecimiento de tu esposa. Desde acá te deseo lo mejor y seguramente saldrá adelante. Con tu apoyo será así.
        Y gracias, muchas gracias por tus palabras. Son conmovedoras.
        Un gran abrazo y un beso a tu esposa.

    9. Avatar de Rafael Baralt

      Rafael Baralt

      27 agosto, 2012

      Buen cuento Richard, muy imaginativo y vivaz, con cierto encanto infantil. Me gustó mucho de principio a fin. Mi voto y saludos!!!!

      • Avatar de Richard

        Richard

        28 agosto, 2012

        Hola Rafael.
        Un gran placer recibir tus comentarios.
        Muchas gracias.
        Un abrazo

    10. ariel

      26 enero, 2014

      muy lindo cuento nos encanto

      • Avatar de Richard

        Richard

        2 febrero, 2014

        Muchas gracias Ariel, me alegra saber que les ha gustado.
        Saludos

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