Arroyo

Escrito por
| 197 0 |

    Maduran los cauces del arroyo escondido en el bosque, tras la lluvia que comienza.

    La perfecta sensación de humedad en la piel, los labios mojados sin sumergirse y la magnífica tarea que tenemos en nuestro espacio vital de jugar en el agua, pero juntos…

    Bajo el cristalino manatial, reimos y bromeamos y el pudor, como la ropa, se quedó atrás, entre los árboles lejos nuestro…

    No, no nos dejamos llevar por la tentación de aplacar el calor, nos dejamos llevar por el ruido de las gotas al salpicar, que como risas de hadas, nos invitaron a saltar al espacio, navegando en el arroyo del deseo. Y acá estamos, como niños, chapoteando en el cauce de vida, mientras la lluvia cesa de a poquito…

    Nos vestimos y volvemos sonrientes, merendamos, leemos un libro acostados al pie de la ventana. Cansados, nos dormimos sonriendo y soñamos abrazados, mientras escuchamos de fondo las risas de las hadas en el techo, de una lluvia que volvió a comenzar…

    Escribir un comentario