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    Tengo una posición diferente al resto. No sé si es más alta, o quizás se encuentre en el subsuelo. Lo que sé que tengo es miedo, y al rato me siento el liberador y esparcidor de las semillas de la cultura por el mundo.

    Ya no sé si esto me provoca dolor o placer. No sé si esto me hace bien, o todos los males de mi libertad vienen por este lado.

    Pero sé que sin ella, me faltaría de lo que a veces estoy carente en lo referente a mi especie; la humanidad. No obstante, antes me daban miedo las críticas. Siempre he sido criticado por todo desde neonato; es la miseria del hambre del ser diferente, aunque yo nunca me he visto así. Es más, no me miro en el espejo para que mi reflejo no se confunda con lo que soy.

    Gracias a estas críticas, ya no he podido dejar el lastre de las noches destiladas, para que durante el día pueda beber el alcohol de mis letras taciturnas.

    Quería agradecer en este ensayo, justo cuando estoy a punto de publicar mi antología poética ( por cierto se titula “Poetízate”, siempre está bien citar por lo que uno lleva viviendo y perviviendo el último año de su vida ).  Y quiero que sea un agradecimiento infinito a todas las críticas positivas, durante todo este periplo del “dolor en los huesos”. Gracias a ellas he podido hacerlo al menos un poco menos mal.

    No creo que la palabra crítica sea algo negativo. Precisamente, porque una crítica destructiva siempre viene de alguien; que no es que nunca haya volado, si no que ni siquiera tuvo el valor de desabotonar su camisa para que sus alas tuvieran un pequeño resquicio donde abatirse.

    El trato del arte debe ser tan sutil como un pestañeo. Yo procuro hablar de él, con la celeridad del aleteo de una mariposa. Aunque, gracias a él me proporciona lo que necesito el vuelo eterno. Me da igual que sea al cielo o los infiernos inventados por Dante. Lo que tengo claro es que en la bola plagada de sombras subversivas, apenas encuentro obras de arte humanas.

    Tal es así, que tras golpearme varias veces contra el muro de la sociedad, he decidido levitar.

    Todo es arte, no sólo mi estimada literatura. Lo llevo viendo desde niño, y lo he encontrado en humanos. En gestos de fracciones temporales de apenas segundos. En un beso de mi madre, en un apretón de mi padre o en la mirada cómplice de mi hermana. Pero saliendo de mi círculo genético, lo he visto más veces. En esas ocasiones, he auto sonreído a mi alma, y me he dicho: “David, tranquilo. No todo está perdido”.

    Gracias a esos momentos, escribo. A ellos les escribo, porque son tan escasos como la felicidad en un periódico de sucesos. Y como yo tampoco les tengo, les recreo. Mi poesía no se caracteriza por ser un ramillete de felicidades. Pero en ella el trato que doy a la vida y a la muerte, procuro hacerlo con la objetividad del observador imberbe.

    Desde mi locura inducida por el amor desmedido por encontrar la palabra perfecta, me he sumergido a la asfixia oxigenada de convertirme en editor, para publicar mi obra, “a mi gusto”. Y con el objetivo de poder editar a otros escritores, que nunca han tenido la oportunidad de ser leídos en un clásico papel, de esos que te seducen tan solo por su olor. También para aquellos que nunca se atrevieron a desnudar su alma, para que otros la puedan mirar aunque sólo sea de soslayo.

    En el año culmen de la crisis económica, creo que debe haber un resurgimiento de la rebeldía en un mundo inconexo, y la conexión será el arte. De él, me declaro abiertamente “esclavo”. Esclavo de la rebelión. De la que no lleva ni grupos económicos, ni está etiquetada por marcas y colores; para que al final te la despache la dependienta con la sonrisa de la ironía del conformismo.

    Cansado de leer lo mismo en sus versiones más sinónimas, cansado del vandalismo hacia las letras. Decido ser un editor librepensador; como mi literatura, que es tan libre como mi salud me permite.

    Por eso tengo una posición diferente. Ni mejor, ni peor. Es que, simplemente o complejamente, soy escritor.

     

     

    David EPC ©
    Todos los derechos reservados y copyright a nombre de David EPC.
    Valladolid, España 2012

     

    Comentarios

    1. Avatar de VIMON

      VIMON

      7 septiembre, 2012

      Pues mucha suerte, David, en tu aventura editorial, y no dejes de escribir. Un saludo afectuoso.

    2. @SaryTerreros

      7 septiembre, 2012

      Cierto todo es arte, que valioso espacio y muy inspirador.

    3. Avatar de T.H.Merino

      T.H.Merino

      7 septiembre, 2012

      Excelente entrada, cuyo fondo comparto. Mis mejores deseos. T.H.Merino

    4. Avatar de Irma

      Irma

      7 septiembre, 2012

      No existe nada mejor que leer algo tan autentico como lo que nos has regalado hoy. Cada composición salida de tu alma rendirá frutos porque llevan una parte valiosa de ti, tu corazón es tan fuerte como los sentimientos que trazas en tus escritos y eso seguro te llevara lejos. Conocer una parte de ti me da la seguridad propia para decir que eres un triunfador, un soñador incansable al cual admiro enormemente. Felicidades David, un mundo espera ser conquistado por tus letras…

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