La familia Sietededos

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El atardecer en el campo es una de las más bellas contemplaciones.

Hermoso, inmenso, único, majestuoso, eterno…hasta que los insectos, animales salvajes, búhos, murciélagos y ruidos muy pero muy extraños hacen su aparición.

Un grito agudo en el aire me obliga a gritar, correr hasta el auto, encenderlo y salir a toda velocidad hasta la única casa en varios kilómetros.

Bajo algo nervioso, veo la puerta de la casa y entro sin golpear, algo agitado y muy asustado.

Sus moradores me miran fijo.

Ensayo un “Buenas noches”. “Buenas señor” me dicen todos.

“¿Familia Sietededos?” pregunto. “Y no le han mentido joven, siéntese y coma con nosotros. Después hablamos.”

Me acercan una silla y me siento a la mesa. La cena era liebre con salsa blanca y batata, vino patero y una naranja de postre. Nadie habla. Cuento 27 liebres asadas para 12 comensales. Son de buen comer, pienso.

Finaliza la cena y los chicos salen corriendo para el campo. Con Sietededos salimos de la casa. Allí me pregunta quien soy y porque estoy allí.

Le cuento que soy escritor y quiero conocer como es la vida de una familia en el campo.

“Bueno. Arrímese y escuche. O escriba, no tengo preferencias”.

Enciende su toscano y comienza:

“Soy Celedonio Sietededos, jefe de familia, 53 años y el más macho en 100 metros a la redonda”. Pienso en un chiste pero no, no lo era. Lo dice muy serio. Lo cree.

“Hijo del viejo Nicanor Sietededos, viejo de mierda como pocos…me daba con rebenque cada vez que hacía alguna travesura. Y de grande me disparaba con la escopeta de balines.

Un día se quedó dormido con el toscano en la boca y se prendió fuego todo el rancho con él adentro.

Que Tata Dios lo tenga en la Santa gloria y no lo largue ni por casualidad.” Y se persignó.

“Hijo también de mi mama, la Pancracia.”

“Santa como ninguna. Tuvo 17 hijos. Los últimos 5 los tuvo sola. Ella misma se cortaba el cordón. Era muda. El viejo siempre la preñaba y ella ni una palabra. Un día se cayó en el aljibe. La encontramos tres días después. Pobre vieja.”

“Me fui de la casa de los viejos. Crucé el país a dedo hasta que conseguí este campo para trabajar y acá estoy.

Al principio me costó. Mucho tiempo solo. Muy solo.

Pero al año me casé con la Prudencia y todo cambió.

La conocí en un baile en el pueblo. Linda, gordita, tetona y caderuda como me gustan a mí.

Resulta que estaba borracho y del pedo me caí con la cabeza entre las piernas de la dama que estaba sentada. Alpargata rosa le decían: no había gaucho que se la pusiera.” Y largó tal carcajada que casi se ahoga de la tos.

Sigue.

“Del susto me pegó en la cabeza con un florero. Me desperté a los tres días.

Se sintió culpable y me cuidó. Según ella se enamoró de mi cuando estaba en coma. Y yo también. No cuando ella estaba en coma sino cuando yo estaba en coma. No me pregunte como”. Me mira serio.

“Ya sano, comenzamos a pasear en sulky y una vez fuimos al cine del pueblo, para ver Los cazafantasmas 1. No me gustó porque era de fantasmas.

Allí en el cine le toqué por primera vez una teta y nos dimos unos besos bárbaros. La seguimos en el sulky, de noche, en medio del campo…A los dos meses me dijo que estaba embarazada y me obligó a casarme.

El día de la boda estaba tan asustado que llegué algo borracho. No recuerdo nada. Me contaron que me sostenían entre dos y respondía un cuñado por mí.

Terminó el casamiento, ya estaba un poco mejor y fuimos a la casa.

La gorda me pidió la entrara en brazos. Juro que lo intenté pero no la moví un centímetro. Vinieron los dos cuñados y entre todos pudimos.”

Interrumpe el relato para pedir a gritos una botella de vino. “Se me secó la garganta”. Me dice y me guiña un ojo.

Llega la señora, le da la botella y bebe un trago muy largo. “Ahora podemos seguir”.

Es entonces que se acerca un animal horrendo y hediondo. Celedonio me calma. “No se asuste, es el Hércules, mi viejo perro sarnoso, que no se deja tocar por nadie, pero eso si, seguidor como no conocí otro…sigue a cualquiera el muy mugriento.”

Y continúa.

“Y allá lejos, como a 23 metros, puede usted ver a mi amor imposible… imposible de aguantar ya.”

La mujer escucha y se acerca. Enojada.

“Oiga señor, permítame que le cuente.” “Por favor, adelante señora” le digo. Celedonio mira para otro lado.

“Yo creí que con el señor me iba a dar otra vida. Me mintió con que esta pocilga era un rancho de lujo. Me hizo 14 hijos, 13 varones y una nena. Una. Usted la mira y no sabe si es una nena o un indio, le falta la pluma y sacrificar un oso, porque chanchos, gallinas, patos y conejos ya mató por docenas.

Con trece hermanos varones, difícil salga señorita. Se levanta bien temprano, va al gallinero, le roba huevos a las gallinas, patea al perro, le tira piedras a los sapos y desaparece hasta el medio día. Con decirle que usa los calzoncillos de los hermanos porque le da vergüenza usar bombacha.

La tiene que llamar con un chiflido como al Hércules. Por el nombre no reacciona. Una princesita.”

“Y mire usted mi figura, por culpa de éste me descuidé; de 90 kilos pasé a 145, ansiedad nerviosa me dijeron, aunque este parásito diga que es ansiedad si, pero de  pollo, matambre, chancho, albóndigas, polenta, guiso, tortas fritas y dulces de batata y membrillo. Del colesterol el médico me dijo que no sabe como estoy viva; tengo 867. Pero para mi es la altura que no me ayuda, porque mido 1.53 metros.

Me baño eso si, todos los domingos, bien refregada en el piletón, a las 5 de la mañana cuando todos duermen. Una sola vez, mi hijo el Rolo había tomado mucha agua y se despertó a las 5 de la mañana para mear. Me vio justo que me estaba refregando la cosa… ¡Para que!

Salió despavorido y a los gritos para el medio del campo. “Un oso, un oso gritaba el muy pelotudo. Siempre fui un poco peludita.” Acota.

“La última vez que me puse desodorante fue en el mercado del pueblo donde agarré un aerosol de la estantería y me lo tiré encima. De los nervios en lugar de las axilas me lo eché en los ojos y estuve ciega 3 días”. No uso más.

Y sigue la señora contando sus desventuras mientras Don Celedonio se termina la botella de vino. Y empieza a gritar:

“Pero que se ha creído mujer, con el perdón de las mujeres”. “Cierre el pico carajo.” Silencio largo, muy largo. Tensión, nada se movía…

Hasta que una enorme cacerola de hierro vuela por el aire pegando de lleno en la cabeza de nuestro amigo.

Lo mató, pensé. Pero reacciona. Al rato.

La mujer se queda petrificada al lado del marido desmayado.

Cuando despierta, la ve y le pregunta “¿Te quedaste preocupada por mi, bichito?”

Ella levanta la cacerola en el aire.

Rápido de reflejos se levanta el hombre y sale corriendo.

A casi 100 metros de distancia  le grita: “Yegua, a mi no me pega nadie, diga que me agarró desprevenido que si no le hubiera dada la paliza que no le dieron sus padres en su momento, cornuda por parte de esposo”.

Un búfalo levanta menos polvareda. La dama sale corriendo con la cacerola en la mano.

Es entonces que Celedonio se sube a un viejo árbol y se queda allí. La mujer abajo, insultándolo hasta que se cansa y se va a dormir.

Me acerco al árbol. Le pregunto si quiere agregar algo.

“No señor, por hoy está bien. Si quiere mañana le cuento de mis hijos”.

“Ahora vaya para la casa y dígale a esa bestia que se va a quedar a dormir. Le preparará una cama. Y dele un besito de mi parte así evito dárselo yo”.

“Bueno”. Le digo y me voy a dormir al auto.

 

 

Continuará.

 

 

 

 

Este es un muy humilde homenaje al único tipo que me hizo cagar de risa con sus personajes, especialmente Inodoro Pereyra:

El Señor Roberto Fontanarrosa. “El negro”

 

Richard.

 

Una frase memorable de Inodoro Pereira.

Endijpué de tantos años, si tengo que elegir otra vez, la elijo a la Eulogia con los ojos cerrados -dice tierno, el renegau -. Porque si los abro elijo a otra”.

 

Una definición de si mismo.

 

“De mí se dirá posiblemente que soy un escritor cómico, a lo sumo. Y será cierto. No me interesa demasiado la definición que se haga de mí. No aspiro al Nobel de Literatura. Yo me doy por muy bien pagado cuando alguien se me acerca y me dice: me cagué de risa con tu libro
Roberto Fontanarrosa
 

Comentarios

  1. Profile photo of nanky

    nanky

    5 septiembre, 2012

    Richard interesante relato, un saludo y voto.

    • Profile photo of Richard

      Richard

      6 septiembre, 2012

      Estimado amigo.
      Muchas gracias por tus comentarios y un honor te haya gustado.
      Abrazo

  2. Profile photo of

    reka

    5 septiembre, 2012

    Richard, amigo, tu si me hiciste cagar de la risa con Celedonio y la Prudencia. Genial relato, gracias, de todos modos tengo que poner un pero…los atardeceres en el campo, cierto que son hermosos, pero las puestas de son de Otoño en el mar, más concreto, en esta joya de la naturaleza que es la ria de Vigo, son incomparables. Un fuerte abrazo y mi voto

    • Profile photo of Richard

      Richard

      6 septiembre, 2012

      Amigo Reka.
      Muchisimas gracias por la intensidad de tus comentarios. Hacen bien, mucho bien.
      Y buscaré fotos de la ria de Vigo. Seguramente será un lugar tan maravilloso como muchos en este bendito planeta.
      Un gran abrazo.

  3. Profile photo of 1000Luna

    1000Luna

    6 septiembre, 2012

    Entretenida y divertida historia, además de un bonito homenaje. No conozco al homenajeado pero tal y como se define el mismo pienso que debe ser una gran persona. Hace poco el compañero Cardamomo hablaba en esta misma red de que es mucho más difícil hacer reír que llorar, así que ¡bravo por Roberto Fontanarrosa!

    Un abrazo y mi voto.

    • Profile photo of Richard

      Richard

      6 septiembre, 2012

      Hola Luna.
      El Negro se fué de gira en el 2007 y tenés toda la razón del mundo; era una gran persona y un genial escritor cómico.
      Y muchas gracias por tus comentarios. Son muy cálidos.
      Un gran beso.

  4. Profile photo of

    Lidyfeliz

    6 septiembre, 2012

    Richard… una historia digna del Negro. Impecable. Me hiciste reir mucho. Mi voto

    • Profile photo of Richard

      Richard

      6 septiembre, 2012

      Hola Lidy.
      Que alegria enorme me das; por hacerte reir y por considerar mi humilde homenaje digna del Negro.
      Muchísimas gracias.
      Un beso.

  5. Profile photo of VIMON

    VIMON

    6 septiembre, 2012

    Muy simpatico tu relato, Richard. Un abrazo y mi voto.

    • Profile photo of Richard

      Richard

      6 septiembre, 2012

      Hola Vimon.
      Me alegra te haya gustado.
      Muchas gracias por estar siempre ahí.
      Un abrazo.

  6. Profile photo of El Moli

    El Moli

    6 septiembre, 2012

    Richard, ¡Que genialidad! ¡me encanto!, ¿sabes? tenemos estilos parecidos en lo que respecta al humor, pero esto te salió redondito. Disfruto mucho los relatos del campo, he escrito varios, trabaje durante unos quince o más años en forma esporádica en uno de ellos y conviví con esa gente tan rica en expresiones.
    Un fuerte abrazo amigo y cuando lo desees date una vuelta por mi blog.
    Te dejo con mucho placer mi voto.

    • Profile photo of Richard

      Richard

      6 septiembre, 2012

      Querido amigo.
      Es enorme la alegría que me generás con tus palabras.
      Y comparto el gusto por los relatos del campo. Y el Negro, coterraneo tuyo si no me equivoco, ha sido el tipo que mas me hizo reir con su forma de contar. Se extraña.
      Muchas gracias por todo.
      Un gran abrazo y te debo la vuelta por el blog.
      Prometo hacerlo.

  7. Profile photo of Rafael Baralt

    Rafael Baralt

    6 septiembre, 2012

    Amigo Richard, este cuento es de los mejores que he leido tuyo. Me he reído a más no poder, tenía tiempo que no lo hacía con ganas. Puedo decirte que será uno de mis cuentos favoritos por mucho tiempo. Que divertido y bien escrito. Te felicito de corazón, mi voto y un fuerte abrazo!

    • Profile photo of Richard

      Richard

      6 septiembre, 2012

      Estimado amigo.
      Enorme alegría recibir semejante comentario tuyo.
      Es muy gratificante.
      Muchisimas gracias.
      Un gran abrazo.

  8. Profile photo of

    Martha Molina

    6 septiembre, 2012

    La vida del campo puesta en perspectiva. Muy bueno, divertido y hasta picarón. Me hiciste reír.

    Un abrazo, y mi voto.

    • Profile photo of Richard

      Richard

      6 septiembre, 2012

      Hola Martha.
      Una enorme alegría saber que te hice reir.
      Es muy gratificante.
      Muchas gracias.
      Un beso grande

  9. Profile photo of

    volivar

    6 septiembre, 2012

    Richard: qué relato, amigo, muy ameno, como para descansar de un día terriblemente acarrereado.
    Tu narración me hizo recordar un suceso cómico: resulta que un fulano de una población cercana a mi ciudad (Sahuayo) se iba a casar. Era sábado; había salido de una tienda en donde había comprado un traje, con todo lo necesario para presentarse en el templo. Pero resulta que en la calle se encontró a unos amigos, y se fue con ellos a chupar (beber en una cantina). Cuando salió, como escandalizaba en la vía pública, la policía lo metió al bote (cárcel), en donde pasó la noche.
    Te lo juro que es verdad; bueno hasta hice una nota periodística; porque el amigo, al otro día estaba superencabronado, mentándoles la madre a los gendarmes; les decía que por su culpa no se había presentado en el templo en donde dejó esperando a su mujercita.
    Resulta que recuerdo esto (ocurrido hará unos dos meses) y me causa gran hilaridad.
    Y ahora al leer lo que has publicado, como dicen en algunos países (creo que también en España; en México no es una expresión popular) : Me cago de la risa.
    Volivar, que te apunta un voto más para que pases a Portada.

    • Profile photo of Richard

      Richard

      7 septiembre, 2012

      Hola mi amigo.
      Muchas gracias. Tus comentarios son siempre alentadores.
      Y tu anécdota es genial. Más teniendo en cuenta que es verídico.
      Un gran abrazo y espero que tu esposa se encuentre mejor.

  10. Profile photo of Jorge_II

    Jorge_II

    7 septiembre, 2012

    Negociemos Mendieta! :D
    Un voto de un fanatico de don Inodoro.

    • Profile photo of Richard

      Richard

      8 septiembre, 2012

      Hola Jorge.
      Muchas gracias y bienvenido a este pequeño espacio.
      Y para que la buena gente lo conozca un poco más, dejo una frase, para mi de las más grandes.
      Un abrazo.

      – ¿Puede una persona disaparecer de a pedazos? Porque a la Eulogia le desapareció la cintura

    • Profile photo of Richard

      Richard

      8 septiembre, 2012

      Mi querida dama.
      Que enorme alegría me da saber que pude darte un momento de alegría.
      Te lo merecés.
      Un beso y muchas gracias.

  11. sonia

    8 septiembre, 2012

    Felicidades es difícil sacar la sonrisa con los momentos que vivimos. Mi voto. Un beso

    • Profile photo of Richard

      Richard

      8 septiembre, 2012

      Hola Sonia.
      Un verdadero placer recibir tus comentarios y saber que sonreiste con el cuento. Enorme.
      Un beso y muchas gracias.

  12. Profile photo of Paloma Benavente

    Paloma Benavente

    8 septiembre, 2012

    Qué buen ambiente recreas en este cuento. Me he reído con lo de un oso, un oso, y con lo de perdí mi figura de 90 kilos a ciento y pico…
    Yo he leído algún cuento de Fontanarrosa y es genial, me río como una loca.

    Un saludo y mi voto.

    • Profile photo of Richard

      Richard

      9 septiembre, 2012

      Hola Paloma.
      Un honor recibirte en este rincón y recibir tus amables comentarios.
      Y es un placer saber que el cuento ha logrado tu risa.
      Muchisimas gracias.
      Un beso.

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