Pies fríos

Escrito por
| 106 0 |

    No era raro que ella tuviera los pies frios. A él le encantaba, que entre risas, ella buscara los suyos para calentárselos.

    En mitad de la noche, él se acercó. Tenía los pies congelados. Gélidos. Encendió la lámpara de la mesita de noche y vio el frasco de neurolépticos. Vacío. Como él.

    Escribir un comentario