Zombies

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    Aquel lugar, era como las películas que veía de pequeño, esas en las que los muertos despiertan y vuelven a caminar. Las personas que allí habitaban, si aún les queda suficiente humanidad en su alma como para ser personas, pasaban su trance tiradas en el suelo, otras vagaban errantes por las instalaciones abandonadas. Era una atmósfera aterradora, un paraíso de las enfermedades. Ropas rotas, algunos de ellos tenían el pelo a jirones, otros pocos o ningún diente, y la mayoría hacía mucho tiempo que abandonó la higiene más básica.

    Medio escondidos, detrás de una óxidada máquina de la vieja fábrica, había una pareja fornicando, seguramente ella se lo habría ofrecido a cambio de otra dosis. Evitó mirarlos y siguió su camino.

    Unos metros más adelante, se tropezó con una chica que, entre convulsiones, le miraba fijamente, desde el suelo. Se quedó mirándola atónito hasta que, entre la espuma de su boca, su aliento desapareció por completo. Él, “El Flaco” que le llamaban, se quedó observándola unos instantes, hasta que logró reaccionar y seguir su camino. Pasaba constantemente, si tenía suerte, alguien, en algún momento semilúcido, la enterraría, pero no sería él, “Flaco” tenía otras prioridades.

    Así, tras unos minutos abriéndose paso, llegó a un hueco, justo detrás de una larga máquina. Se dirigió hacia un joven que se hallaba en el suelo, mirando al vacío:

    -Eh Zaca, traigo más.

    -Guay -le contestó arrastrando las palabras- .Prepárala entonces Flaco, yo no puedo ni moverme.

    Y así comenzó de nuevo aquel proceso mil veces repetido. Sacó dos bolsas, una con polvo de metanfetamina, y otra con heroína, tras mezclarlas con unas gotas de limón, calentó la cuchara, le puso un trocito de algodón. Rebuscó su jeringa, hasta que por fin la encontró, tirada bajo la máquina, la llenó con la mezcla y, muy concentrado, le dio unos golpecitos para asegurarse que no quedaba aire dentro. Ya estaba, solo faltaba inyectársela y volvería a volar. Así lo hizo, con la ayuda de su cinturón, fuertemente apretado un par de dedos por encima del codo, apoyó la jeringa en la vena, notó aquel pinchazo que le llevaría al cielo, unas gotas de sangre se mezclaron con la droga y, apretó lentamente el émbolo. Conforme la droga bajaba, “el Flaco” subía. Si, esa sensación de nuevo, el mundo se apagaba poco a poco. En su mente estaba su familia, eran felices otra vez, él volvía a ser un niño. Después dejó de haber imágenes y poco a poco pasó a lo abstracto, no pensaba en nada, solamente disfrutaba.

    Y así, poco a poco, todo se volvió más oscuro.

    Comentarios

    1. Avatar de Saritalacasita

      Saritalacasita

      24 septiembre, 2012

      Buah!! me ha gustado muchisimo!!
      Menuda forma de regresas a estos lares… jeje!
      Está muy bien la forma en la que explicas paso por paso como se droga, sin duda mi voto y Bienvenido de nuevo ;)
      un abrazo.

      • Avatar de Envoy

        Envoy

        24 septiembre, 2012

        Muchas gracias Sarita, me parece un mundo muy interesante desde el punto de vista literario.

        Un saludo

    2. Avatar de Rafael Baralt

      Rafael Baralt

      24 septiembre, 2012

      Hola Envoy, me complace haber llegado hasta aquí por casualidad y encontrarme con este maravilloso escrito. Entré porque me llamó la atención el título, pero luego descubrí que se trataba de algo distinto que me tomó por sorpresa. Me identifico con tu forma de escribir (mi voto). Comenzaré a seguirte amigo.
      Saludos desde Venezuela,
      Rafael Baralt

      • Avatar de Envoy

        Envoy

        24 septiembre, 2012

        Muchas gracias Rafael, debes de ser el primero al que le impactan mis títulos, porque normalmente soy un desastre con eso jeje. Cuando tenga un poco más de tiempo me pasaré por tus textos, a echarles una ojeada también.
        Un saludo.

    3. Avatar de

      Lidyfeliz

      25 septiembre, 2012

      Excelente, Envoy. Una descripción increíble pero verdadera de lo que pasa a nuestro alrededor. Es un escrito que me produjo un dolor indescriptible, pero no se pueden cerrar los ojos a la realidad. Mi voto

      • Avatar de Envoy

        Envoy

        29 septiembre, 2012

        Muchas gracias Lidyfeliz, desgraciadamente, ese mundo es una realidad.

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