Batalla ganada

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    Avanza ligero y silencioso, amigo de la noche y la tormenta. Con las velas desplegadas, el fuerte viento y el oleaje lo acercan veloz a la costa, donde atacarían por sorpresa y sin compasión. Víctor “El salvaje” da la orden y con una eficiente maniobra, quedan los doce cañones de estribor apuntando impasibles a la colonia que da cobijo al oro que ha llevado hasta allí al pirata más temido desde hace diez años, dueño y señor del mar. Los soldados dormían ajenos al peligro que les acecha, un pequeño grupo se resguardaban de la tormenta que se anunciaba desde el horizonte con truenos y relámpagos, descuidando la vigilancia, confiados en que ningún pirata se atrevería a atacar en una noche como esa. Sin duda, la fama de Víctor “El salvaje” no había llegado al lugar y sin duda, lo haría de la peor manera.

    Entonces, entre truenos y relámpagos un grito “¡No dejéis a nadie con vida!” anima a los hombres a iniciar una nueva batalla llena de horror. Varios hombres abrieron fuego con los cañones, destrozando la fortaleza y alertando a los soldados que descansaban dentro y que asustados y desconcertados corrieron torpemente hacía sus puestos. En cubierta la actividad era frenética. Un grupo de piratas disparaban con sus mosquetes a todo aquel que se ponía a tiro. Luego, en el momento exacto, Víctor “El salvaje” acompañado de sus mejores hombres en la lucha cuerpo a cuerpo, alcanzó la orilla. Armados con pistolas, dagas y alfanjes asaltaron la colonia dejando…

    “¡Pero que diablos! ¡Maldito seas una y mil veces! ¡Despierta!” Gritó una voz que aunque poderosa, sonaba lejana.

    Ernesto, que se había quedado dormido mientras relataba una nueva aventura de su personaje más conocido y que le había dado merecido renombre, no podía creer que esa voz fuera la de Víctor “El salvaje”. Incrédulo y somnoliento se frotó los ojos y miró a su alrededor. No vio a nadie. “Tengo que dejar de escribir hasta tan tarde” pensó. Se quitó las gafas y se puso en pie dispuesto a ir a la cama. Cuando se acercaba a la puerta de nuevo la voz de Víctor que le ordenaba con evidente desprecio.

    -¿Donde crees que vas, maldito? ¡Siéntate y acaba de escribir! ¿Piensas que puedes ir adormir mientras me encuentro en medio de una batalla?

    -Debo estar soñando- se quiso convencer –Eres producto de mi imaginación, solo existes en mi cabeza. – Dijo entre incrédulo y aturdido

    -¿Y qué haces hablando conmigo entonces? ¡Te digo que te sientes y acabes de una vez esta batalla o atravesaré tu piel con mi daga, arrancaré tus entrañas y las tiraré a los peces!

    -Deja de gritar. Te repito que sólo estás en mi cabeza. Voy a dormir, he trabajado sin descanso durante años, hoy no. Esta vez no. Necesito dormir.

    -No eres nadie sin mi, maldito estúpido. Todo lo que tienes y todo lo que eres, es gracias a mi. ¡Vuelve aquí y termina esta batalla!

    Ernesto se pasó nervioso la mano por el pelo. Estaba cansado, quería dormir y quería dejar de escuchar la voz de ese despreciable pirata que se pensaba dueño del mundo.

    -Está bien, lo haré. Pero calla de una vez. ¿Quieres que acabe esta batalla? La acabaré.

    Volvió a sentarse en su escritorio y continuó narrando la batalla deseoso de concluir para al fin poder dormir.

    Lo tormenta se acercaba. Víctor “El salvaje” sin darle la mínima importancia continuaba matando sin piedad a todo el que se interpusiera en su camino. La lluvia comenzó a caer con fuerza, el fuerte viento, los truenos y relámpagos no cesaban, dándole un aspecto aterrador a la escena. Al fin, la batalla terminó con el grito victorioso de los piratas que no dejaron ni una pieza de oro por cargar en las bodegas. Así, con un peso demasiado peligroso pusieron rumbo mar adentro. Pero la tormenta es demasiado intensa. A estribor, el imponente acantilado los atraía con violencia. La tripulación no lograba dominar la embarcación que se acercaba sin remedio a las rocas. El fuerte oleaje lo arrastraba y empujaba hacía las rocas, donde se estrelló dejando el casco destrozado. El peso de todo el oro que con tanta saña habían arrebatado matando sin piedad, los arrastró rápidamente a lo más profundo del mar de forma que resultaba imposible que alguien escapara con vida.

    Los días de terror del Víctor “El salvaje”, golpeado de forma incesante contra las rocas, y el de todos sus hombres, habían llegado a su fin.

    Escrito esto, Ernesto se aseguró de guardar el archivo y se quitó las gafas. Mientras se ponía en pie, escuchó de nuevo la voz del más despreciable pirata “¡Maldito seas una y mil veces!”. Ernesto dirigiéndose hacía la puerta respondió sin mirar atrás. “Así no me volverás a despertar. Yo te creé y yo te destruyo”.

    Comentarios

    1. Avatar de

      volivar

      9 octubre, 2012

      Diadenes: qué relato, amiga… qué estilo tan atractivo el tuyo; te felicito. Veo que tus pasos literarios son cada vez más grandes, finos, elegantes. Te felicito
      Mi voto
      Volivar

      • Avatar de Claudia (Patricia Duboy)

        Claudia (Patricia Duboy)

        10 octubre, 2012

        Realmente son bienvenidas tus palabras Volivar. Me alegra que te gustase. Siempre hay algo que aprender y siempre algo que mejorar.

        Mil gracias y un abrazo

    2. Avatar de SALAMANDRA

      SALAMANDRA

      9 octubre, 2012

      Me recordaste a Salgari amiga Diadenes
      bello cuento un beso y voto
      Salamandra

    3. Avatar de VIMON

      VIMON

      10 octubre, 2012

      Excelente relato, Diadenes. Yo que vivo en lo que fue el refugio natural de piratas y bandoleros hace apenas un par de siglos, te juro que, a veces, siento rondar por mi ventana el fantasma de algún pirata trasnochado que sigue buscando infatigable el tesoro que tal vez -y tan solo tal vez- dejaron enterrado bajo mi casa. Cuando aparezca otra vez le voy a leer tu cuento, a ver si así se deja de molestar. Un abrazo y mi voto.

      • Avatar de Claudia (Patricia Duboy)

        Claudia (Patricia Duboy)

        10 octubre, 2012

        Vimon, debe dar escalofrios sentir eso. Te deseo suerte con tu pirata, porque mucho me temo que no son fáciles de convencer.

        Gracias y un abrazo

    4. Avatar de

      Osorio.

      10 octubre, 2012

      A veces otra voz que sale de mi, pero no soy yo, se apodera de mi pluma y despeja el sueño hasta que su historia lentamente cierra mis ojos y se aleja con una sonrisa en sus huesos de humo…..hermosa historia….mi voto….saludos…

    5. Luisa.

      10 octubre, 2012

      Hola cuña!!!. No sabia que te gustara escribir, me ha gustado tu relato, espero leerte de nuevo. Un beso.

      • Avatar de Claudia (Patricia Duboy)

        Claudia (Patricia Duboy)

        10 octubre, 2012

        Hola Luisa!! Que sorpresa verte por aquí, te va a gustar este sitio porque vas a encontrar muy buenos textos sin nada que evidiar a muchos conocidos.
        Me encanta escribir, pero hace muy poco que lo hago público y me alegro que te guste.

        Un beso!

    6. Luisa.

      10 octubre, 2012

      Hola cuña!!!. Hasta que no he visto tu foto no me he dado cuenta de que el relato lo habias escrito tú.No sabia que te gustara escribir, me ha gustado tu forma de escribir, muy poetica,espero leerte de nuevo. Un beso.

    7. Avatar de

      Musa peregrina

      12 octubre, 2012

      Mi respeto y admiraciòn a sus letras,magistralmente escritas. Besitos y saludos.

    8. Avatar de Luna.de.lobos

      Luna.de.lobos

      12 octubre, 2012

      Esa fusión entre el personaje y el escritor…
      Me ha gustado, Diadenes. Sólo una cosa: en las partes que escribe el autor, a veces mezcla el tiempo presente y el pasado. Dile de mi parte que revise un poco eso ;)
      Un abrazo,
      Luna

      • Avatar de Claudia (Patricia Duboy)

        Claudia (Patricia Duboy)

        14 octubre, 2012

        Noté eso que me comentas Luna sobre los tiempos, me ha dado la sensación de que pretende hacer algún tipo de diferencia con eso, aunque también puede ser que estuviera realmente cansado aquella noche. Le diré cuando lo vea.

        Gracias y un abrazo

    9. Avatar de oscardacunha

      oscardacunha

      12 octubre, 2012

      Divertida venganza, me gusta esa interacción entre los actores y el autor, esa es la fascinante locura del escritor cuando los personajes “cobran vida” y conviven con nosotros, no nos dejan dormir. Que bien lo describiste.
      Un abrazo.

      • Avatar de Claudia (Patricia Duboy)

        Claudia (Patricia Duboy)

        14 octubre, 2012

        A veces Oscar, agota no poder sacarlos de la cabeza ni para descansar un rato, es una suerte tener nosotros el poder con la pluma.

        Muchas gracias y un abrazo

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