El día de la verdad

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Mi amigo Marcelo Solari es el doble de Juan Manuel Sánchez Gordillo. O, al menos, lo fue hasta el pasado domingo, día de la verdad.

Solari es argentino, de Gualeguaychú, una pequeña ciudad turística en la costanera de Entre Ríos famosa por sus carnavales. Una mañana, con el cambio de siglo, se alejó media cuadra de su casa, cerró los ojos un momento y, al abrirlos, apareció por error en Zaragoza. Solari es un tipo movedizo, salta a la vista, así que no tardó en cometer un nuevo error al enamorarse y otro más al tener a Mirta, con lo que el destino le retiene, de momento, aquí.

Hace unos años, su mujer me enseñó, divertida, la foto de un alcalde andaluz llamado Juan Manuel Sánchez Gordillo, alguien que, en aquel entonces, resultaba un completo extraño a más de seis o siete metros de su pueblo. Graciela y yo nos miramos, sonreímos, y decidimos ocultar a Marcelo el asombroso parecido que le unía con aquel extraño alcalde de la foto. La decisión, convertida después en pacto vinculante entre amigos y conocidos, fue pronto un secreto a voces, un tema difícil de ocultar, algo insostenible, pues la semejanza se tornaba milagrosa, una absoluta equivalencia, dos gotas de agua en una birlocha, de frente, de lado, en perspectiva, un único detalle los diferenciaba: Solari bizqueaba, torcía el ojo izquierdo hacia ultramar, hacia Gualeguaychú, aún mas allá.

A finales de agosto, una tarde derretida en Zaragoza, Solari decidió tomarse unas vacaciones. Su compadre Diego Arco, delegado de la asociación Casal Argentino, organizaba una gira de conciertos de los Pibes Chorros por Andalucía. Quizá fuera el momento adecuado de alejarse unos días de Zaragoza, cerrar los ojos y, al abrirlos, aparecer por error en la provincia de Jaén. Y se fue, pero apenas un par de días después, Marcelo me llamó.

—Pibe, tenés que quedarte unos días con la Mirta, bajá y te explico.

—Marcelo…, te hacía con los Pibes Chorros…

—Bajá.

La premura me extrañó; pero, sobre todo, aquel marcado acento. Marcelo Solari, por norma, habla en un perfecto español neutro, y solo hay dos circunstancias que logren alterar esa estricta neutralidad: la conversación con un compatriota y una mala noticia, un gran problema, sobre todo si éste le afecta personalmente. Así que bajé, raudo, y en el bar de la esquina, sobre la barra, derrumbado, encontré a Solari.

—Sentáte acá, en la terraza, tengo que contarte algo…

—Coño, Marcelo, te pareces a tu mujer el día del parto, solo te faltan las lágrimas y una Mirta entre los brazos…

Solari me miró, muy serio, apuró un zumo de piña muy escaso y habló:

—El mundo me confunde.

—¿Todo el mundo? Demasiados me parecen.

—Sin bromas, pibe, estoy fuera de mí, no abrazo un bolo…

Enmudecí. Solari, la mayor parte del tiempo, es un tipo recatado, silencioso, los amigos, en ocasiones, cronometramos su mutismo, vive en un estricto silencio, muy dentro de sí. Aquella expresión, aquel fuera-de-sí, sonaba grave, alarmante.

—Contáme, ¿vos pensás que me parezco a alguien?

Seguí callado, pero por dentro imaginaba un no, un no muy largo, casi un sí, un claro.

—Míráme, soy, a toda luz, la viva estampa de un político, uno en concreto, uno rojo, uno que anda loco gastando flema, la diestra de lo exiguo, la siniestra del capital. Juan-Manuel-Sánchez-Gordillo, ¿te suena?

Negué por segunda vez, mentí, para qué engañarnos. Y Marcelo, abrumado, perdido, fuera de sí, comenzó el relato de su breve ascenso a la realidad. De su viaje a Úbeda. Con Mirta. Y con su mujer. Del primer día, que ya resultó extraño. De su visita al supermercado, una mañana. De la carrera tras los  guardias de seguridad, que le seguían por delante, recelosos, muy atentos al carro de la compra. Y de su encuentro con el encargado del establecimiento frente a la sección de congelados.

—Piensa usted abonar la compra, ¿no?

—Yo lo que voy es a pagar, espero, el único abono que tengo, a falta de que el Patronato de Entre Ríos irrumpa en la liga de fútbol española, es el del Real Zaragoza.

—¿En efectivo o con tarjeta?

—Con la Visa, si le va bien, pero la tengo en pesos, una lástima, espero sepan traducir la conversión…

De allí Solari se fue pensando, aún dentro de sí. Le resultó extraña la situación pero trató de ir olvidando hasta que, esa misma tarde, en un Zara de Jaén, mientras elegía entre un pullover para Mirta o una chanclas para él, volvió a ocurrir.

—Perdone señor, ¿viene usted solo?

—No. Aquí tengo a mi señora, buenas tardes; este tapón es la Mirta, hola; y ya. Tres. En total. Si les parece me vengo con los Pibes Chorros y reventamos la caja.

La respuesta resultó incorrecta. Al menos los guardias de seguridad lo creyeron así. Para ellos se gestaba una invasión.

—Lo siento señor, tiene usted que abandonar la tienda.

A Solari, si hay algo que le calienta, es la mera posibilidad de abandonar. Si se lo proponen, se irrita, pasa a la acción; sin el menor rastro de duda reacciona, se empeña en mostrar su absoluta indignación.

—¿Abandonar? De ninguna manera. Eso jamás. Ustedes me traen una hojita, yo describo mi queja, luego me invitan a marchar y, si se cumplen las condiciones, acepto cruzar la meta.

Marcelo comenzó a sospechar, se inquietó, y convertido en un sospechoso de sí mismo, lo evidente, la revelación final, surgió un día después, en la fiesta que Diego Arco organizó para los Pibes Chorros en una finca de Hornachuelos, un palacio con piscina reconvertido en alojamiento rural. Allí se fue. Sin Mirta. Y sin su mujer. Y disfrutó del asado, de la música y de la conversación, casi hasta el final, momento en el que, junto a su compadre, desde un balcón, presenció in situ la noticia que al día siguiente difundirían todos los medios de comunicación: “El sindicato SAT de Juan Manuel Sánchez Gordillo invade un palacio en Hornachuelos”. Apenas un minuto después, Solari y Diego Arco hablaron por última vez antes de marcharse, y tuvieron el dialogo más absurdo que nadie escuchó nunca entre dos argentinos.

—Che, Marcelo, mirá. Ese de ahí, el que da manija a los tricornios, ¿no sos vos?

—Disculpáme la joda, Diego, pero… si ese soy yo, vos… ¿con quién hablás?

Solari pensaba que aquel problema tenía difícil solución y que, antes de nada, necesitaba un par de días para mentalizar a su mujer.

—Entonces, te quedás con Mirta, ¿no?

Yo creía en un nuevo corte el pelo, en desterrar la barba, algo simple, una cirugía sencilla. Pero no dije nada. Pasé el fin de semana con Mirta en casa, tres días, algo agradable, supongo. Y el domingo, Solari volvió mucho más tranquilo, casi dentro de sí.

—¿Marcelo?

—Decí.

—Date la vuelta,  veamos lo que hay.

Y lo que vi me impresionó. No era él. Ni tampoco Juan Manuel Sánchez Gordillo. Las gotas de agua habían caído de la birlocha, se había roto la equivalencia, una nueva cara era evidente. Y aun así, busqué el contraste, el contraste antes que nada, pensé. Y del contraste surgió la paridad, una nueva conexión.

—No digas nada. Me viste en alguna parte. Este corte de pelo, esta cara redonda, despejada, punzante al final. Y el ojo, retorcido… Me conocés.

—Sí, pero… de qué.

—Pibe, entendé, simplificá, a veces los vivos se escorchan.

—Ya caigo Marcelo…

—Sí. Se acabaron las jodas. Ya no habrá retorno. Se materializó el día de la verdad. Soy Néstor Kirchner, soy Lupín. La viva estampa de un presidente muerto. El capital, la plata. Soy la K.

 

© Alex Azkona

Comentarios

  1. Profile photo of NicolasMattera

    NicolasMattera

    21 octubre, 2012

    Joder, macho, qué buen cuento… excelente!!
    Hacía tiempo que no leía algo tan bueno, sinceramente espero que llegue a portada y ser publicada…
    Un abrazo y ha sido un gusto leerte!!

  2. Profile photo of Batu

    Batu

    21 octubre, 2012

    Jjajajajaja, buenismo… “Soy Néstor Kirchner, soy Lupín. La viva estampa de un presidente muerto. El capital, la plata. Soy la K.”, gran final!! Garan cuento para empzar el domingo!
    Abrazo

  3. Profile photo of flor solo

    flor solo

    22 octubre, 2012

    He conocido falsaria por un amigo que compartio este cuento por Facebook. La verdad es que me ha encantado, qusiera saber si Marcelo es de alguna forma un personaje real. Buen final, no me lo esperaba. Enhorabuena. Te doy mi voto y voy a seguir leyendo.

    • Profile photo of Álex Azkona

      Álex Azkona

      22 octubre, 2012

      Hola Flor. Existe un Solari, pero es Marcial, no Marcelo. Leyó el relato y acordamos hacer ese pequeño cambio. La historia es ficticia, aunque Marcial bizquea y los amigos le llamamos Lupin (¿Entendés?). Un abrazo, gracias por seguirme hasta Falsaria.

  4. Profile photo of

    volivar

    23 octubre, 2012

    Alex Azkona: como dicen tus comentaristas, es uno de los cuentos más hermosos de esta red. Te felicito, y espero seguir deleitándome con lo que publiques, si tienes a bien seguir con nosotros, por supuesto; se trata de aprender de los que saben de las bellas letras.
    Mi voto
    Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán,México)

    • Profile photo of Álex Azkona

      Álex Azkona

      23 octubre, 2012

      Gracias Volivar. Usted tiene una bonita trayectoria aquí en Falsaria, estoy seguro de que si alguien puede aprender, soy yo. Así que me alegran sus palabras de un forma muy especial.

  5. Francesc Bon

    23 octubre, 2012

    Magnífico relato Álex, con ese punto ligeramente surrealista que nos lleva de un vivo muy vivo a un ilustre kadáver. Adelante.

  6. Profile photo of Paloma Benavente

    Paloma Benavente

    23 octubre, 2012

    ¡Me encantó! Sobre todo el recurso de cerrar los ojos y aparecer por error en cualquier sitio…
    Me ha parecido un magnífico relato y escribes muy bien.
    Un saludo y mi voto

    • Profile photo of Álex Azkona

      Álex Azkona

      24 octubre, 2012

      Muchas gracias Paloma, escribo con impericia, solo a veces me supero. Parece díficil, pero lo es.

    • Profile photo of Álex Azkona

      Álex Azkona

      24 octubre, 2012

      Gracias Diadenes. Veo que tienes un blog, lo fisgaré con tu permiso. Un abrazo.

  7. Profile photo of andrade

    andrade

    26 octubre, 2012

    Soy Lucia. Estoy en un taller literario y a veces leemos cuentos de esta página. Este nos encantó y me he animado a entrar. Me gustaría que escribieras mas cuentos. Un saludo.

  8. Profile photo of Fernan Gomez

    Fernan Gomez

    31 octubre, 2012

    Muy bien majo. Con la dosis justa de estilo e ironía. Con ritmo. Muy bien.

  9. Profile photo of VIMON

    VIMON

    1 noviembre, 2012

    Muy buen relato, Alex, muy surrealista. Felicitaciones y mi voto

    • Profile photo of Álex Azkona

      Álex Azkona

      1 noviembre, 2012

      Gracias Vimon, dado su historial en Falsaria, lo importante para mi es su opinión, muy agradecido.

  10. Profile photo of VIMON

    VIMON

    1 noviembre, 2012

    Se me había pasado. Ya oprimí el corazón rojo.

  11. Profile photo of

    Susa Etxaniz

    5 diciembre, 2012

    Somos Susa y Jon. Hace poco descubrimos Falsaria. Mirando el ranking este es el cuento que más nos gusta. Es ágil, muy irónico y excelentemente bien escrito. Lleno de actualidad y con sorpresa final. Te damos nuestro primer voto.

    • Profile photo of Álex Azkona

      Álex Azkona

      5 diciembre, 2012

      Hola Susa. Por el apellido me suena que sois del taller literario de la UPZ. Me alegro que os decidierais por Falsaria. Espero leeros pronto. Gracias por vuestro voto.

  12. Profile photo of Edurne

    Edurne

    12 diciembre, 2012

    Bueno, bueno, bueno…..me he reido un rato con el cuento, no se pork pero le ponia cara de Alex Azcona a Marcelo jajajaja. Enhorabuena Alwx, me gusta, ameno y divertido, sigue asi . Besos

    • Profile photo of Álex Azkona

      Álex Azkona

      13 diciembre, 2012

      ¡Gracias! Disculpa el retraso, intento responder de inmediato pero ando estos días un poco ocupado; un ‘mucho’, en realidad. Si un día te acercas por el Arrabal, en Zaragoza, te presentaré a Marcial, argentino de Entre Ríos, un ser excepcional y que inspira este texto, medio en risa, medio en serio, que es la historia de Marcelo Solari. De paso, conoceras su kiosko, el “Quiosco” argentino más bello de Zaragoza. Yo allí compro las Rodeshias, los fantoches, cubanitos, conchas, jorgitos, tubbi tres, tubbi cuatro, aero blanco, minitortas de águila… y, en realidad, cualquier cosa que uno se pueda imaginar. Somos amigos, no me importaría intercambiar mi cara con Solari. Un abrazo.

  13. Profile photo of Kike Mata

    Kike Mata

    15 diciembre, 2012

    Excelente relato, no es facil cuadrar la irrealidad y que resulte creible. Las frases bailan, todo parece un juego muy medido y destacaria los dialogos, muy naturales.

    • Profile photo of Álex Azkona

      Álex Azkona

      15 diciembre, 2012

      Gracias Kike. La longitud de onda y las ganas de escribir: una cosa sobre la otra. Luego se necesita un poco de suerte. Y ya. Luego gustará o no, pero si te quedas satisfecho, aun sabiendo que siempre se puede mejorar, merece la pena. Hay un trillón de excelentes relatos que no llegan a portada, veamos más allá de las afinidades y demos de sí nuestra caja de oportunidades, hay otro trillón por llegar.

  14. Profile photo of Julieta Vigo

    Julieta Vigo

    15 diciembre, 2012

    Alex, te felicito por este excelente cuento. Tiene ritmo, unos diálogos espontáneos y frescos, una jerga argentina perfecta. El equívoco con la identidad que hace dudar al propio Marcelo es una idea perfectamente desarrollada. Y para rizar el rizo, ese final. Ya que tengo que parecerme a alguien, que sea a un “kadáver”. Me quito el sombrero. Tienes mi voto, mi abrazo y mi “persigania”.:)

    • Profile photo of Álex Azkona

      Álex Azkona

      15 diciembre, 2012

      Gracias Julieta. He leído muchos de tus textos y siempre he visto algo diferente en ellos. El micro ‘Complices’ es genial, y confieso que escapar por la ventana de mi cuarto es también mi sueño recurrente.

  15. Profile photo of helena

    helena

    15 diciembre, 2012

    Es muy original y muy gracioso. Me he reido un rato.
    Una mañica

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