La danza de los perros (II – Final)

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Primera parte:  http://www.falsaria.com/temas/publicar-cuentos/la-danza-de-los-perros-i-2/

—Asistirá a una representación sorprendente, única –—dijo la dama sacándome de mis pensamientos.

Y, sin pausa, alcanzó una campanilla plateada y la agitó repetida y rítmicamente. Enseguida comenzaron a aparecer, uno tras otro, en perfecta formación, galgos escuálidos, con miradas tristes y pasos  cansinos. No llegué a contarlos con exactitud, pero la hilera la conformaban al menos catorce animales. Observé estupefacto la delgadez extrema de los canes. En realidad, parecían esqueletos envueltos en piel y pelo deslucido. Me costaba creer que pudieran mantenerse en pie. Viéndolos avanzar en la penumbra se asemejaban a figuras espectrales. En un punto concreto de la trayectoria seguida hasta nuestra posición fueron girando levemente para rodearnos mediante la descripción de un círculo imaginario; después, sin abandonar por un momento la disciplina de la formación, se alinearon frente a nosotros, lenta y simultáneamente, con ojos lánguidos.

No salía de mi asombro ante el fantasmagórico desfile. Por otra parte, temía un ataque sorpresivo. Nunca resulté simpático a los perros; en realidad, era algo recíproco.

La condesa miraba alternativamente, con expresión satisfecha, a los perros y a mí. Durante un tiempo paseó la mirada de unos a otro; después, solo tuvo ojos para ellos. Fue deteniendo su mirada un marcado instante en cada uno, como si los transmitiese mensajes individuales, como si cada uno de ellos se hubiese hecho acreedor de un mensaje particular.

—Observe —dijo.

Se adecuó con ambas manos el sombrero; después, extrajo de uno de sus bolsillos un silbato dorado, lo llevó a los labios y punteó dos pitidos. Inmediatamente, los perros, en perfecta sincronía, giraron a su izquierda como un ejército bien entrenado. Un nuevo y corto pitido los puso en marcha. Con su cansino caminar describían una figura que podía representar el ocho o el signo de infinito. Desconozco el número de estas figuras que llegaron a componer, pero en aquellos momentos pensé que, de no recibir la orden de detenerse, permanecerían girando indefinidamente hasta caer muertos. Un nuevo toque de silbato y comenzaron a describir nuevas figuras que se me antojaron geométricas. Esa vez, las conté: siete veces cada una. Ni un solo error. Primero, una elipse; después, un cuadrado, un triángulo… Sin que los cambios de las nuevas trayectorias fueran precedidas por toques de silbato, como si los animales, de algún modo, controlaran el número de vueltas exactas para trazar cada una de los dibujos-

Debo decir, si soy sincero, que comenzaba a superarme emocionalmente el deseo de abandonar cuanto antes aquella diabólica mansión. Las llamas titilantes de los candelabros añadían un punto tenebroso y sobrecogedor.

Los perros continuaban con su cansino caminar trazando figuras hasta que un nuevo toque de silbato los llevó a erguirse, alineados frente a nosotros, débilmente sostenidos por sus patas traseras.

Por momentos, una especie de niebla cruzó mi visión e imaginé que se trataba de hombres desahuciados, hambrientos, caminando a cuatro patas, reverenciando a sus aristocráticos y tiránicos dueños; hombres carentes de voluntad, cuyos movimientos se limitaran a unos pocos gestos precisos o toques de silbato, incapaces de emprender por sí mismos la más elemental acción si no obedecían a una orden precisa.

Conjeturé sobre el tiempo que transcurriría antes que los animales se derrumbasen muertos por inanición. Concluí arbitrariamente que serían capaces de administrar su extrema debilidad hasta el día en que su dueña apareciera inerte.

Los perros se mantuvieron erguidos, tambaleantes, con miradas lastimosas y aspecto de extenuación hasta que la condesa levantó su mano derecha. Entonces, se dejaron caer al suelo absolutamente vencidos. Después, uno a uno, en orden perfecto, tras la representación, fueron recibiendo el premio a su interpretación. La condesa, con la escasa fuerza que su brazo le permitía,  fue lanzando una especie de dados de carne, sacados de su bolsillo, que tomaron  con desgana y mascaron con parsimonia.

Me miró fascinada. Tal vez esperaba ver reflejada esa misma emoción en mi semblante. Sin embargo, en aquellos momentos, yo cavilaba sobre el modo de escapar de aquel tétrico lugar. Quizá, con el paso del tiempo llegara a evocarlo como una alucinante pesadilla, un lugar en el que no habría estado más que en sueños.

—¿No le parece a usted increíble? —dijo la condesa con los ojos cuajados en lágrimas.

—Sí… claro —es todo cuanto acerté a balbucir.

Incapaz de racionalizar y enjuiciar aquellos hechos insólitos, solo bailaba en mi cerebro el término abyecto. Me sentía transportado a un remoto lugar del medievo mientras mi subconsciente trabajaba en encontrar una salida sin herir la sensibilidad de aquella anacrónica mujer, tal vez temeroso de sus inciertas consecuencias.

En un momento dado, la condesa levantó de nuevo la mano derecha. Con aquel gesto, como después supe,  transmitía a los perros la orden de salida de la estancia. Los obedientes canes se incorporaron con dificultad sobre las cuatro patas, y comenzaron sus movimientos cansinos, interpretando, como despedida, una suerte de danza macabra consistente en elevar una de sus manos a cada paso, manteniéndolas un momento en suspenso, después, la otra, y así, sucesivamente, hasta desaparecer.

Observé cómo lloraba silenciosamente, de manera recogida, como correspondería, supuse, a una persona de alta alcurnia perdida en tiempos pretéritos. Quizá fuese consciente que su burda impostura y el esfuerzo por representar dignamente su papel no habían resultado creíbles. Sí, me atrevo a afirmar que el sentimiento de frustración por su incapacidad para seducir una mínima fracción de tiempo al incauto visitante motivara su angustiosa desazón.

Desde alguna torre próxima llegaba el sonido de las campanas: la una de la tarde. Se oyeron los  cuartos; después, la hora. La condesa se levantó con distinguida gracia, se acompañó de los ademanes propios de quien se adecua un ropaje de época y, puesta en pie, con la frente alta, dijo: “La audiencia ha finalizado”.

En ese momento llamaron a la puerta. Fueron unos golpes metálicos repetidos. “Sígame”, dijo. Y comenzó a caminar con su porte nobiliario hasta alcanzar la entrada. Allí esperaba una muchacha. Portaba una bandeja de comida semejante a las que en alguna ocasión había visto en los hospitales. Presté atención a  un rótulo xerografiado en el que podía leerse: “Servicios sociales”.

—Tenga usted muy buenos días, señora condesa. – dijo la joven con un deje irónico. Veo que hoy la señora condesa ha concedido audiencia —continuó, exhibiendo una discreta sonrisa que percibí burlona.

Segundos después, cuando me aprestaba a salir, la muchacha se giró hacia mí  para dirigirme un gesto cómplice.

 

* Del libro de relatos “Algo que contar” 2011    T.H.Merino

Comentarios

  1. Profile photo of LUCIA UO

    LUCIA UO

    19 octubre, 2012

    Que triste.
    Me encantó tu relato.
    Un abrazo y mi voto

  2. Profile photo of El-Moli

    El-Moli

    19 octubre, 2012

    La decadencia, hace muy duro el golpe, solo queda fingir.
    Muy buen relato.
    Un abrazo.

  3. Profile photo of Richard

    Richard

    19 octubre, 2012

    Hola T.H.
    Esta segunda parte mantiene lo logrado en la primera: un paseo por lugares y tiempos desconocidos, pues el tiempo de la dama no es el nuestro.
    Bizarra la danza de los perros. Muy inquietante.
    Excelente.
    Abrazo y voto.

  4. Profile photo of Jesanbo

    Jesanbo

    19 octubre, 2012

    Voy a destacar que el narrador me ha llevado de la mano con su prosa sosegada y precisa, también que has conseguido lo que todos deseamos cuando escribimos: que el lector intente desvelar el misterio del desenlace mientras avanza en el relato y que sea sorprendido con un final inesperado, sencillo y elegante.
    Todo muy equilibrado,
    Mi saludo y mi voto

  5. Profile photo of

    volivar

    20 octubre, 2012

    T-H. Merino: todo muy equilibrado, dice Jesanbo, y yo agregaría que eres uno de los grandes escritores de esta red. tu estilo pulcro, sin una palabra de más ni de menos, me recuerda a Stefan Zwieg, del que estoy leyendo su “Noche Fantástica” (como un comentario adicional, te diré que vivo en la más completa soledad, pues mi esposa está enferma en un hospital, desde hace un año, y pues, a leer, a apartar de mí la tristeza y ahí me tienes, muy entretenido después de las horas laborales, admirando tus formidables narraciones).
    Magnífica narración, maestro de las bellas letras.
    Mi voto
    Volivar

    • Profile photo of Jesanbo

      Jesanbo

      22 febrero, 2013

      T.H., te respondo tras varios meses apartado de este foro y también de las escribidurías. La visa nos lleva por donde le parece y nosotros apenas podemos hacer otra cosa que patalear. En fin, vuelvo a estar aquí, acabo de leer tu mensaje de octubre ¡de octubre! y te doy las gracias por tu percepción de mi escritura. Escribimos para ser leídos y a todos nos satisface que lo que hacemos guste. Gracias. Lamento lo de tu mujer y espero que durante estos meses de desconexión ya haya superado su enfermedad.
      Un abrazo.

  6. Profile photo of T.H.Merino

    T.H.Merino

    20 octubre, 2012

    Agradezco, Lucía, tu lectura y comentario. Recibe mi afecto. T.H.Merino

  7. Profile photo of T.H.Merino

    T.H.Merino

    20 octubre, 2012

    Coincido contigo, amigo Moli. A veces no cabe alternativa al autoengaño para sobrevivir psicológicamente. Agradezco mucho tu lectura y comentario. Un abrazo. T.H.Merino

  8. Profile photo of T.H.Merino

    T.H.Merino

    20 octubre, 2012

    Gracias, Richard, por estar siempre atento a mis entradas, leerlas y comentarlas. Sin duda constituyen estímulos nada desdeñables. De nuevo gracias y recibe mi abrazo. T.H.Merino

  9. Profile photo of T.H.Merino

    T.H.Merino

    20 octubre, 2012

    Apreciado Jesanbo:
    Si de alguna manera el relato consigue tirar del lector y no al revés, es una de las satisfacciones que obtiene su autor. Gracias por apreciarlo y, sobre todo, por manifestarlo. Recibe mi abrazo. T.H.Merino

  10. Profile photo of T.H.Merino

    T.H.Merino

    20 octubre, 2012

    Ante todo, amigo Volivar, manifestar mi sincera y profunda soldaridad con las circunstancias amargas que manifiestas. Sí, deben ser duros los mordiscos de la soledad e impotencia ante lo que nada podemos hacer, pero cuando algo en el interior de la persona se revela y lucha por la supervivencia psicológica —como advierto en tu caso— sin duda está definiendo su fortaleza, haciendo brotar, a su vez, la humanidad. Creo —pensamiento tal vez erróneo— que cuando una persona se entrega a la lectura, pero sobre todo a la escritura, es que algo lastra su vida y siente la necesidad de evadirse, de llenar su propia realidad y de explicarse lo que a veces resulta vetado a la razón. Gracias, una vez más, por la ponderación de mis escritos. Recibe mi cálido abrazo. T.H.Merino

  11. Profile photo of

    volivar

    20 octubre, 2012

    Así es, Merino… me entrego a la lectura, y a la escritura, por ese terrible lastre que llevo en el alma: la soledad (después y antes de mi trabajo periodístico ordinario), y al leer y escribir me evado, me salgo de este mundo y me voy a otro, tal vez más maravilloso, el mundo de la fantasía, en donde me he encontrado con la amistad, con el cariño, la comprensión, cosas tan hermosas, o más, que las de la vida ordinaria de cualquiera de nosotros.
    Aunque, amigo, señor de la literatura, en este mi mundo virtual, tampoco faltan los desengaños, en donde también se dan las negatividades de la vida real.
    Gracias por tu paciencia en leer mis amarguras y mis triunfos, triunfos por adquirir amistades, virtuales si quieres, pero amistades, lo que se convierte en algo maravilloso.
    Volivar

  12. Profile photo of

    Lidyfeliz

    21 octubre, 2012

    No puedo decirte más que: MUY BUEN RELATO, Merino!! Mi voto

  13. Profile photo of 1000Luna

    1000Luna

    21 octubre, 2012

    Magnífico desenlace, que por cierto no me esperaba. Triste final para la condesa, aunque ella vivía feliz en su mundo.
    Estoy totalmente de acuerdo con mi apreciado amigo volivar, T.H eres uno de los grandes escritores de esta red.

    Un abrazo y mi voto.

  14. Profile photo of T.H.Merino

    T.H.Merino

    21 octubre, 2012

    La humanidad y afabilidad que despliegas consttuyen en poderoso catalizador de afectos. Mi amistad poca cosa es, pero la tienes. Un abrazo, Jorge. T.H.Merino

  15. Profile photo of T.H.Merino

    T.H.Merino

    21 octubre, 2012

    ¿Qué más podrías decir? Esas tres palabras en mayúsculas potencian los estímulos literarios. Muchas gracias, apreciada, Lidy. Recibe mi cálido afecto. T.H.Merino

  16. Profile photo of T.H.Merino

    T.H.Merino

    21 octubre, 2012

    Agradezco mucho tus palabras de aliento (tanto en este comentario como en anteriores). Recibe, Luna (¿Verónica?), mi afectuoso abrazo. T.H.Merino

    • Profile photo of 1000Luna

      1000Luna

      21 octubre, 2012

      Sí, mi nombre es Verónica ^_^ Y quiero decirte que como me pasa con algunos/as de las compañeros/as de esta red y de otras redes, siempre os leo y valoro aunque no os deje comentario, es sólo porque en ocasiones no sé que decir, demasiado nivel para mi y prefiero emitir mi voto y callar.

      Un abrazo.

  17. Profile photo of oscardacunha

    oscardacunha

    21 octubre, 2012

    Hipnótico relato que he seguido desde la primera parte, me gusta la fluidez de tu escritura y la facilidad que tienes para ubicar al lector en la escena, transmitiéndo y haciendo participe al lector de las sensaciones del narrador. ¡Buen relato!
    Un abrazo, amigo.

  18. Profile photo of T.H.Merino

    T.H.Merino

    21 octubre, 2012

    Tus manifestaciones, estimada Luna, transparentan inequívocamente tu calidad como persona. No comparto que subestimes tu trabajo literario, que solo puede ser fruto de la humildad que te caracteriza. Los escritos que he leido de tu autoría me resultaron amenos y de interés. Recibe mi afectuoso abrazo.

  19. Profile photo of T.H.Merino

    T.H.Merino

    21 octubre, 2012

    Agradezco mucho, amigo Óscar, que me hagas partícipe de las impresiones y sensaciones del relato; esa retroalimentación —lector-autor—, como sabemos muy bien, es básica para la mejora continua de nuestros trabajos. Recibe mi afecto y abrazo. T.H.Merino

  20. Profile photo of

    mariav

    23 octubre, 2012

    Da gusto notar que en portada empiezan a verse escritos con calidad.

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