La nostalgia de un domingo de lluvia

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    lluvia en el techo de zinc

    El viejito se sentó en su silla de madera y sólo esperó. Vio el vaivén de los árboles y las hojas que volaban en su chacra humilde y con agrado aspiró el aroma de la tierra mojada y escuchó las gotas que empezaron a golpear el techo de zinc.
    Él esperaba con ansias ese sonido, porque le traía recuerdos hermosos de cuando era niño y la sonrisa de su madre que bajo ese mismo porche, lo arropaba hasta dormir.
    La lluvia era constante, cristalina, fuerte y hermosa.

    Y el viejito sólo escuchaba sonriendo. En un segundo, abrió los ojos y miró a su alrededor, vio la inmensidad del verde que lo rodeaba y supo que ya no había más que hacer, se recostó en una almohada y simplemente, se sintió arropado, hasta dormir…

    Comentarios

    1. Avatar de nanky

      nanky

      5 noviembre, 2012

      Buen micro, con un excelente final.

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