La tienda de rompecabezas

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    Hoy abre la tienda!, -gritó Sabrina- llena de emoción!. Hacía mucho que esperaba con ansias recorrer todos los pasillos llenos de sus rompecabezas favoritos y así, poder seguir ampliando su gran colección.

    La noticia de la apertura de esta tienda había llegado hace mucho a la provincia de Badalona y aunque a muchos no le parecía un gran evento, para Sabrina era como una lluvia de estrellas en una tarde soleada de verano!…todo un espectáculo!.

    Su mamá, la llevaba cada semana a pasear por el parque para darle de comer a las palomas, comían helado y como si fuera un acto de complicidad, pasaban siempre por el frente de aquella plaza donde pronto abriría sus puertas la tan esperada y maravillosa tienda…era una cuenta regresiva, que ambas, esperaban con pasión.

    Ese sábado se levantaron más temprano de la cuenta, como si fuera la madrugada de navidad!, los brincos en la cama empezaron como a las 6:00 AM!, -Hoy la abren!, hoy la abren!- gritaban juntas Sabrina y su mamá, como si se hubiesen ganado la Euro-Loto!!!.

    El desayuno fue espectacular!, hicieron huevos revueltos, compraron pan fresco a María en la panadería de la esquina, la cual, mientras despachaba el aromático baguette, le susurraba a Sabrina al oído: -Alguien me dijo por ahí, que hoy es el gran día!- , -Siiii!, respondió Sabrina emocionada!!!, por eso hemos decidido hacer un desayuno especial!-, -Lo sé!, respondió María, por eso les he preparado este pan mágico, para que todo salga al pié de la letra y es por eso también, que hoy, es gratis!… No es necesario María, -respondió la mamá de Sabrina-, Claro que si!, -dijo María con mucha propiedad!-, Hoy es el gran día y todo debe ser perfecto!, concluyó María mientras despedía a la emocionada pareja.

    Jugo fresco de naranja y un rico chocolate caliente acompañaron la jornada mañanera. No eran ni las 8:00AM, cuando ya estaban ambas paseando por el parque haciendo hora para ser de los primeros en entrar. Las palomas las saludaban como todas las semanas con sus aleteos, solo que esta vez, eran mas bien como bostezos llenos de plumas y gorgoteos.

    Mientras se acercaban a la gran plaza, grande fue la sorpresa para ambas, pero no por la cantidad de niños que ya estaban ahí con sus padres, incluyendo un grupo de un orfanato que eran los invitados especiales de esta gran apertura, sino porque nadie reía, no había algarabía, ni música, ni caras felices, sino todo lo contrario…

    En un rincón de la plaza, sentado en un costado, estaba un señor de unos sesenta y tantos años, con cara de rompecabezas de mil piezas, triste y con el aura opacada. Alrededor de el, se encontraban los empleados de la nueva tienda, entre sus bellos uniformes de parches de colores simulando rompecabezas, se podía notar que no habían dormido y que hacían vigilia junto aquel encantador señor, mientras dos lágrimas recorrían sus imperfectas mejillas.

    Qué pasa mamá?, -preguntó Sabrina-, no sé princesa, pero déjame preguntarle al señor que parece saber que está ocurriendo.

    Al acercarse junto con Sabrina, el acongojado señor levanto la mirada y sin esperar pregunta alguna respondió: -lo siento mucho!,nunca me lo hubiese imaginado-, lo cual, causó gran intriga en la madre de Sabrina, mientras se sentaba a su lado.

    Sin necesidad de interrogar, el dolido señor empezó a relatar lo que pasaba sin quitar su vista al cielo: -mi gran sueño, desde que tengo uso de razón, ha sido poder brindarle a muchos, lo que pocos hemos recibido… nunca conocí a mis padres, murieron en un accidente donde el único que sobrevivió fui yo…luego pasé al cuidado hermoso de unas monjas del orfanato de San Fermín que me enseñaron, que la vida era un gran rompecabezas que Dios nos ponía a resolver a diario, hasta que descubriéramos lo bella que es la vida, independientemente de los obstáculos que en ella encontremos.

    Todos los rompecabezas son de cosas bonitas y estampas felices, paisajes maravillosos de otoño, obras de arte, dibujos animados, casas en la pradera, la naturaleza, el sol, la luna, en fin!, todas las piezas que encierran las cosas más importantes de la vida!…y ese se convirtió en mi sueño, poder brindarle la oportunidad a todos los niños de descubrir esa belleza por sí solos, pero hoy, parece que no va a ser ese día.

    Con los ojos aguados, la mamá de Sabrina no se atrevía a emitir ni un sonido y mucho menos voltear la mirada para ver a su nena, que escuchaba con mucha atención y gran intriga.

    Hace dos meses estamos anunciando la apertura de nuestra tienda, -continúo contando el señor-, hemos trabajado de manera incansable en todos los detalles: la decoración, los uniformes, el personal perfecto, todo!, pensamos en todo, pero nunca nos imaginamos que el camión que traía los rompecabezas se podía dañar y no llegar a tiempo para hoy.

    Las lágrimas no dejaban de correr por sus mejillas mientras continuaba la historia, -la mitad de los rompecabezas estaban destinados a ese grupo de niños del orfanato que ven ahí; cada uno de ellos soy yo…los payasos, el helado, los dulces y nosotros, estamos aquí, pero cómo les explico que las piezas más importantes no han llegado?, soy un fracaso, nunca me lo van a perdonar…

    Transcurrieron cinco interminables segundos antes de que se escuchara la simpática y extrañada voz de Sabrina que preguntaba dirigiéndose al señor:

    -lo que no he entendido hasta ahora, es cuál es el problema?, por qué no se puede abrir?-…todos la miraron extrañados como si no hubiese estado escuchando el relato, pero sin darle oportunidad a nadie ella siguió:,  aquí estamos todos!, ustedes con sus lindos trajes, los payasos, el helado, los niños y los rompecabezas!,   princesa -dijo el señor-, no me escuchaste decir que los rompecabezas no llegaron?, -pero van a llegar!-, dijo emocionada!, que mejor rompecabezas que preguntarse, dónde están las piezas?!!…la cara del señor empezaba a iluminarse mientras la nena seguía…

    Los rompecabezas se convierten en problemas porque nosotros mismos dividimos las piezas!, y es nuestro trabajo volver a unirlas para poder ver la foto completa! Y la foto está aquí!, si los unimos a ustedes con los niños, los payasos con el helado y abrimos las puertas de la tienda, tendremos una gran fiesta, sin necesidad de armar piezas de cartón!.

    Hubo una vez más un largo silencio que fue roto cuando Sabrina volvió a preguntar: entonces, a que hora abrimos?…Don Sebastián se puso de pié, se secó las últimas lágrimas que tenía (estas de alegría), levantó a Sabrina con un fuerte abrazo mientras reía y le contestaba: solo te esperábamos a ti para hacerlo!.

    En ese mismo momento se abrieron las puertas de la tienda como acto de magia, mientras salía un gran grupo de payasos y mimos cantando y bailando, las luces se prendían pasillo por pasillo develando gigantescas góndolas repletas de preciosos rompecabezas de colores que parecían no tener fin y fue ahí cuando la pequeña Sabrina dudó y preguntó: no me había dicho usted que los rompecabezas no habían llegado?, a lo que Don Sebastián vestido de parches de colores y con el aura como arcoiris le contestó: “solo faltaba una pieza y la trajiste tu!”.

    El día pasó como un sueño relámpago entre risas y amigos, pero no fue un sueño…no pasa un día sin que Sabrina y su mamá pasen por aquella plaza de Badalona, atravesando el saludo cordial de las palomas y le brinden una sonrisa mañanera a Don Sebastián y su tienda de rompecabezas.

    Galop./

    (Extraído de “Cuentos para Sabrina”)

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