Obediencia debida y punto final

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    Remeras percudidas y cordones desatados. Jacinto corría por el empedrado del callejón con su pelota de trapo, jugando con su hermanito a que Kempes le hacía gambetas al holandés Krol. Martin se revolcaba en el piso y su hermano Jacinto pasaba la pelota de acá para allá; todo era risas y carcajadas y su amigo, el viejo Lorenzo que tenía un puestito de diarios en la avenida, los miraba y los cuidaba, como hacen los ancianos cuando ven a un pibe jugando en la calle y haciendo travesuras. La picardía de ambos era típica de un porteñito bonaerense, esa picardía que esconde la más profunda de las tristezas.

    Beatriz y Juan Matrín, fueron al Chaco a ver a la abuela Felipa que estaba en las últimas, pero desde allí ni una carta, ni un llamado en los siguientes dos años. Esperando que volviesen pronto, a Claudia no le quedó otra alternativa que laburar, con sus 17 años, en el puerto de La Boca. Obviamente no era lo mejor y menos aún para una chica, con todos los muchachos que rondaban esos lados (y más de uno con su buen prontuario), pero tenía dos hemanitos que mantener y no se podía quedar de brazos cruzados, por más que la ausencia le partiera el alma. La suerte en el amor estaba echada, y allí supo conocer a Fernando, su novio. Gracias a él, pudo aventurarse también a estudiar filosofía y se puede decir que le iba bien, era líder en su grupo de cátedra.

    Seis de la tarde del jueves 10 de agosto. Estaba nublado. Los chicos todavía no podían creer que Argentina haya salido campeona del mundo y no sólo eso, sino que Mario Kempes bailase a Krol y luego metiera su memorable gol en el Monumental de Nuñez, tal como ellos jugaban un tiempito atrás. Jacinto y Martín volvían del colegio y vieron venir a Fernando, mientras este se acercaba a la casilla de madera donde vivían, el pequeñito le preguntó: -¿Y Claudia?-
    Fernando dijo con un tono distendido: -Viene para acá ni bien termina de estudiar con Marita, la nieta del viejo Lorenzo.-
    -Bueno, entonces la esperamos para comer, porque Susana sacó del almacén este poco de fiambre y nos lo dio para que tengamos hoy-, recalcó Jacinto.
    Esperaron, esperaron y esperaron. Se vio un Ford Falcon color verde transitando despacio por el barrio, pero de Claudia, no hubo más noticias.

    Año 2011, Jacinto es un abogado de prestigio que jamás bajó los brazos y con Martín nunca dejaron de buscar. Dieron vueltas en Plaza de Mayo muchas veces hasta que se vislumbró la verdad y supieron que su hermana, tanto como sus padres, fueron secuestrados en esa época atroz de dictadura en el país.

    Hoy, con los genocidas entre rejas y después de tanto luchar, pueden dormir algo más aliviados, sabiendo que tienen tres ángeles en el cielo cuidando de ellos y agradeciendo que tarde, pero al fin, la justicia se hizo presente.

    Comentarios

    1. Avatar de

      volivar

      20 octubre, 2012

      Arcangeldeacero: muy bien, excelente. Como dices, tarde, pero se hace justicia, claro que sí.
      Mi voto
      Volivar

    2. Avatar de VIMON

      VIMON

      21 octubre, 2012

      !Triste y larga la negra noche argentina! Hay que recordarla siempre para que nunca mas se repita… Un abrazo y mi voto.

    3. Avatar de Josefa Mendoza

      Josefa Mendoza

      21 octubre, 2012

      Hola Arcangeldeacero. He leído Kempes y no he podido resistirlo. Me gusta cómo escribes, por eso te doy mi voto. Aunque creo que la historia es el embrión de… ¿Quizás un relato largo? Saludos.

    4. Avatar de hugojota

      hugojota

      21 octubre, 2012

      La cruda memoria presentada en el lujoso plato de un relato excelente.

    5. Avatar de

      mariav

      21 octubre, 2012

      Horrible lo que algunos seres llegan a hacer. Y seguro que piensan que no hicieron nada malo. Que asco me dan.
      Excelente escrito.

    6. Avatar de Arcangeldeacero

      Arcangeldeacero

      23 octubre, 2012

      Gracias por los comentarios, amigos!
      Josefa, tranquilamente podría haber extendido el texto mucho más, agregar detalles, pero no quise cargarlo con más información de la que ya posee… Igual, hacer el relato más largo es una muy buena idea.

      Para cerrar, comparto la frase que motivó mi nota: NUNCA MÁS.

    7. Avatar de nanky

      nanky

      5 noviembre, 2012

      Buen relato, pensé encontrarme con algún recuerdo de aquellas míticas marchas contra el punto final y la obediencia debida, sin embargo el relato es mucho más ameno y no por ello deja de mostrar la escencia del mensaje. Un gran saludo desde Buenos Aires.

    8. Avatar de LUCIA UO

      LUCIA UO

      3 mayo, 2013

      Desgarrador, emotivo e impactante. Muy bueno.
      Un gran abrazo,

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